Peugeot en Argentina, una historia más que centenaria

Peugeot en Argentina, una historia más que centenaria

Como ya es habitual, este domingo compartimos la historia de la marca francesa Peugeot en el país, la cual comenzó en 1904.

MDZ Autos

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En otra entrega de la historia de las marcas en Argentina, en base al excelente trabajo del sitio especializado Auto Historia, este domingo repasamos el pasado y el presente de Peugeot, la firma francesa que ocupa un lugar muy destacada en las preferencias de los argentinos.

Los inicios de Peugeot en Argentina

La marca Peugeot y Argentina están relacionadas desde hace más de un siglo. En 1904, los importadores Recht y Lehmann introdujeron cuatro ejemplares del modelo Type 57. La importación se mantuvo durante esos tiempos pioneros hasta que se interrumpió como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. 

Los sucesores de Recht y Lehmann reanudarían la comercialización de productos Peugeot en los años 20 con una oferta que incluía vehículos de pasajeros, bicicletas y los curiosos quadrilettes. En los años siguientes, la representación de la marca gala pasó por diversas manos hasta que la Segunda Guerra Mundial forzó un nuevo y prolongado paréntesis.

La inmediata posguerra fue testigo de la llegada de algunos pocos ejemplares del modelo 203, pero la circulación masiva de autos del León recién se concretaría en la segunda mitad de la década de 1950.

El punto de partida fue 1955 con el lanzamiento en Francia del Peugeot 403 y su temprana llegada a nuestro país importado por la sociedad DAPASA (Distribuidora Automóviles Peugeot Argentina Comercial e Industrial Sociedad Anónima). 

Al mismo tiempo, la agencia Millet y Cía, que había distribuido los modelos 202 y 203 a comienzos de la década de 1950, fue nombrada distribuidor exclusivo para la Ciudad de Buenos Aires.

Radicación industrial de Peugeot

A partir de 1957, las ventas se multiplicaron. El éxito del 403 en el país derivó en un acuerdo entre Societé Anonyme des Automobiles Peugeot de Francia y la empresa de capital nacional IAFA (Industriales Argentinos Fabricantes de Automotores) para el montaje local del modelo.

En tanto, DAPASA se mantenía como distribuidor en todo el país. La sanción del régimen de promoción para el sector precipitó la decisión de construir el complejo de Berazategui que dio nacimiento a la etapa industrial de Peugeot en Argentina.

El plan de fabricación contemplaba solamente la producción en 1960 del modelo 403 en una cifra de 4.000 vehículos, cantidad que debía incrementarse en 1.000 unidades más en los dos años siguientes. 

La integración nacional inicial se estimaba en 56% hasta llegar a 90% en 1964. De las 3.000 piezas que integraban al 403 serían nacionales las más importantes y complejas, entre ellas el block, el cigüeñal y el árbol de levas.

La fábrica de Berazategui

La planta industrial de Berazategui comenzó a ser edificada a principios de 1961 y demandó una inversión de 750 millones de pesos. La empresa Resta SA fue adjudicada para la construcción de los primeros edificios de 30.000 m2 de superficie cubierta. 

El proyecto formaba parte de una planificación urbana integral que incluía la construcción de un barrio anexo del otro lado del camino integrado por dos monobloques y 18 chalets, que albergarían en total a casi 500 familias, junto a un campo de deportes y un centro de capacitación, también construido por la empresa.

Las estimaciones contemplaban emplear a 3.000 obreros en el complejo industrial.

Un comienzo polémico

A mediados de 1960, mientras avanzaban los planes industriales, se inició el montaje de las primeras unidades que llegaron a un total de 1.912 al finalizar ese año.

Hacia fines de 1961, la inversión de Peugeot en Argentina alcanzaba los diez millones de dólares  y había sido destinada a la edificación de la planta y la adquisición de maquinarias y equipos. Ese año la producción alcanzó las 5.000 unidades del modelo 403.

Al año siguiente se autorizó la producción de 7.000 Peugeot 403 y 2.300 unidades del nuevo modelo, el Peugeot 404. La producción real de IAFA alcanzó respectivamente el 96 % y 90 % de esas cifras.

Sin embargo, a pesar de este buen comienzo la empresa no fue considerada una verdadera fábrica por sus colegas más grandes que la calificaban de ser un taller de armado. Su solicitud de incorporarse a ADEFA (Asociación de Fabricantes de Automotores de la República Argentina) fue rechazada.

Además, una serie de irregularidades en la importación de componentes referidas al régimen de promoción automotriz derivó en un escándalo legal que terminó con la suspensión de la actividad. La planta se cerró en septiembre de 1964.

Una nueva sociedad

En 1965 recién se reanudó la producción con la formación de una nueva sociedad llamada SAFRAR (Sociedad Anónima Franco Argentina de Automotores) integrada por las casas matrices de Peugeot y Citroën. 

Una vez aprobada la nueva sociedad, en 1965 se produjeron en total 6.600 unidades de ambos modelos. Ese mismo año se discontinuó el 403. La producción se duplicó en 1966 y siguió creciendo en los años sucesivos. 

El Peugeot 404 recibió mejoras mecánicas que aumentan sus prestaciones y paralelamente se realizaron inversiones en la planta de Berazategui aumentando su capacidad de producción y el lanzamiento de nuevos modelos.

En 1967 se lanzó el utilitario T4B basado en el modelo 403 y en 1969 se presentó el 504 de notable aceptación en el mercado europeo. 

El Peugeot 504 se transformó en un hito dentro de la industria automotriz argentina, y su producción, con diferentes actualizaciones, se extenderá hasta el año 2000. 

En 1973 la pick up T4B fue remplazada por una nueva generación de utilitarios basados en el sedán 404.

SEVEL, la fusión con Fiat

La década de 1980 se iniciaba con un escenario complejo para la industria automotriz argentina. La necesidad de modernizarse para enfrentar la importación y la inestabilidad económica eran los dos grandes desafíos que atravesaba el sector. 

Cada compañía optó por diferentes estrategias para abordar la nueva coyuntura. Fiat y Peugeot, históricos protagonistas y rivales en el segmento de los autos medianos, optaron por unir fuerzas y asociarse.

La fusión se concretó el 28 de febrero de 1980 cuando Fiat Concord y SAFRAR Peugeot celebraron un acuerdo que dio nacimiento a SEVEL, acrónimo de Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica.

SEVEL Argentina se convertía en la automotriz más grande del país. Sumaba las plantas industriales de Berazategui (Peugeot), Jeppener (ex Citroën), El Palomar (Fiat) y Córdoba (Fiat) y comprendía, a su vez, la red de concesionarios más extensa de Argentina.

Los frutos de la nueva sociedad comenzaron a materializarse a mediados de 1980 cuando fue nacionalizada la versión rural del Peugeot 504, hasta entonces importada de Francia.

Al año siguiente Peugeot lanzó comercialmente al 505 destinado al competitivo segmento de los medianos grandes. También se presentó ese año la versión pick up del 504.

La re-estructuración de la producción implicó que fuera discontinuado un histórico modelo como el Peugeot 404.

Durante la década de 1980, el 504 recibió una serie de actualizaciones con el lanzamiento de la versión GRII, en 1983, y GRD, un año más tarde. Esta última introducía una nueva generación de motores diésel. En 1987 se presentaba la versión SR con retoques estilísticos y nuevo equipamiento.

En la década del 90, la apertura de importaciones y el proceso de integración comercial con Brasil modificaron radicalmente el escenario en relación a la década previa y planteaban nuevos desafíos para las fábricas instaladas en el país.

Las marcas pudieron ampliar su oferta local con modelos importados que en algunos casos fueron nacionalizados posteriormente. Así fue que a partir de 1992, SEVEL comenzó a producir el Peugeot 405, un auto de alta gama que llegó para remplazar paulatinamente al 505.

Poco tiempo después, se anunció oficialmente la fabricación local de las versiones sedán cuatro puertas y hatchback del Peugeot 306. Ambos versiones comenzaron a fabricarse en 1996, mientras que el resto de la gama se importaba de las plantas europeas.

El regreso

El acelerado proceso de integración con Brasil y la expansión del mercado local y regional, aconsejaban el control de las respectivas marcas por parte de las casas matrices. De esta forma, Automobiles Peugeot de Francia (Grupo PSA) decidió su regreso al país. 

En 1997 adquirió el 15% del paquete accionario de SEVEL Argentina y al año siguiente esta participación se incrementó al 50 %. El operativo retorno culminó en 1998 con la creación del Groupe PSA Argentina. Ese mismo año comenzó a fabricarse el Peugeot Partner y al siguiente se sumó a la línea de producción el 206.

Durante el nuevo milenio se sumaron nuevos productos de la marca del León. En marzo del 2004 se inició la producción de la versión hatchback del Peugeot 307 (el sedán llegó en el 2006) y en el 2008 se sumó el 207 Compact.

En el 2010 Peugeot lanzó una agresiva estrategia de renovación de producto que en Argentina se denominó “Camino hacia la alta gama”. A partir de ese año comenzó a fabricarse el Peugeot 408 y en el 2011 se incorporó a la línea de montaje el 308.

Como consecuencia de ese plan comercial e industrial, las ventas en nuestro país crecieron 80 % entre el 2010 y el 2013, superando en 45 puntos la evolución del mercado total.

Con estos resultados comerciales y más de 100.000 autos patentados durante el 2013, la filial local de Peugeot se posicionó como el cuarto mercado del mundo para el negocio global de la compañía, detrás de Francia, China y Gran Bretaña.

Luego de casi 10 años sin presentar un nuevo modelo, a fines de julio del 2020 se lanzó industrialmente la nueva generación del Peugeot 208, un producto destinado al mercado local y a la exportación regional.

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