La historia del Citroën Méhari, un clásico que nació de casualidad

La historia del Citroën Méhari, un clásico que nació de casualidad

La marca recordó al simpático modelo, basado en el 2CV, que se creó por una circunstancia insólita.

MDZ Autos

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El Citroën Méhari no sólo era para el verano. El original e innovador descapotable, con la carrocería completamente realizada en plástico, fue un auto diseñado para los usos más variados; desde el ocio al transporte, capaz de transformarse en un descapotable, una pick up, o incluso en un compacto de cuatro puertas. 

Adelantado a su tiempo e inspirado en las personas, este vehículo, veloz gracias a su ligereza y capaz de llegar a los sitios más insospechados, sigue fascinando a todo el mundo, según detalla la marca en una nota de prensa deidacada a recordar al modelo.

El Méhari es un ícono hoy legendario que alcanzó casi las 150.000 unidades fabricadas, muchas de ellas todavía en circulación.

El Méhari nació de una intuición genial. En 1947, en Francia, se fundó la SEAB (Société d’études et d’applications des brevets) por el empresario francés Roland de la Poype y que trabajaba con materiales innovadores para la época, particularmente plásticos y resinas coloreados en la masa. 

En la flota de vehículos de la SEAB figuraban una serie de furgonetas AZU y AK, desarrolladas por Citroën sobre la base del 2CV. Un día, una de estas furgonetas sufrió un accidente de cierta importancia en el que el conductor salió indemne, pero en el que la carrocería de la furgoneta quedó seriamente dañada, no así la mecánica. 

De la Poype decidió no reparar la furgoneta porque tenía una idea en mente: quería realizar una carrocería de plástico para instalarla sobre una base Citroën creando un auto completamente nuevo orientado al mercado de los vehículos comerciales, capaz de cargar elementos voluminosos como si de una pick up se tratara pero que ofreciera además la posibilidad de cerrarse como una pequeña camioneta o abrirse completamente, como un descapotable de dos plazas. 

Se realizaron para ello diferentes propuestas y unos cuantos prototipos con la ayuda del diseñador Jean-Louis Barrault, que ya había colaborado en la realización del último producto de éxito de la SEAB, el contenedor de muestras monouso Berlingot para la firma de perfumería L’Oréal.

Con esta inicio tan particular, el Méhari nació. Luego, la marca decidió industrializarlo y comenzarlo a vender. Se transformó en un éxito inmediato y por casi 20 años mantuvo su vigencia. El Méhari fue construido entre 1968 y 1987.

Su nombre original coincide con el de un dromedario doméstico de tamaño mayor que el normal y de gran resistencia y velocidad. El término, de origen árabe, coincide con ligeras diferencias ortográficas en la mayoría de idiomas, y evoca el carácter ágil y austero del pequeño automóvil de Citroën.

El Méhari se fabricó en Argentina en dos periodos diferentes: de 1971 hasta 1980 mediante Citroën Argentina SA con 3.997 unidades producidas. La empresa IES (Industrias Eduardo Sal Lari) en 1984 resucitó el modelo, esta vez bajo la denominación Safari por un par de años, hasta 1986, manteniendo prácticamente todas las características técnicas del modelo original. ​La única modificación de importancia era la rueda de auxilio montada sobre el capó, liberando de este modo el compartimiento destinado al equipaje.

El Méhari argentino utilizó la plataforma del 3CV, de la cual heredaba toda su mecánica. Por consecuencia tenía frenos a tambor y no de disco como su antecesor francés. La carrocería también tenía diferencias, por la fibra de vidrio, ya que no existía maquinaria para modelar plásticos de semejante tamaño.

La carrocería del Méhari argentino era fabricada en Uruguay por Dasur, y desde Argentina se enviaban los chasis para que la empresa Nordex hiciera el ensamblado.

En 1971, al momento de su presentación, el único color era el rojo, aunque después se hicieron algunos de color azul para la policía de Tucumán. En coincidencia con el lanzamiento del 3CV M-28 en el año 1978 se lanzó el Mehari II que se destacaba por sus llantas ensanchadas y su color naranja.

En el 2017 y tras poco más de dos años de producción en Europa, el Méhari eléctrico dejó de fabricarse. Está claro que no pudo ni de lejos trasmitir las sensaciones del vehículo original.

 

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