Renault 18, la historia de un clásico argentino

Renault 18, la historia de un clásico argentino

Hace exactamente 40 años, en 1980, se iniciaba la fabricación de uno de los medianos argentinos más emblemáticos y deseados. Informe de Parabrisas.

MDZ Autos

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Terminando la década de los 70 e introduciéndonos de lleno en los 80, Renault Argentina discontinuó a uno de los autos más icónicos de nuestro país. Un vehículo que despertó pasiones y rivalidades, que creó en muchos habitantes un sentimiento de orgullo patrio difícil de conseguir: el Torino.

Encontrar un sucesor que pueda cargar con semejante responsabilidad no era fácil, pero finalmente los directivos de la marca francesa tomaron la decisión de que sería el Renault 18 el encargado de lidiar con tal desafío.

Muchos fueron los que mostraron su descontento ante la desaparición del “toro embravecido”. Si bien era notorio el salto que daba el producto francés tanto en diseño como en tecnología, se perdía mucha potencia, torque y deportividad.

La decisión final fue "afrancesar" completamente la gama. En 1981 salió de fabricación el seis cilindros en línea de tracción trasera, dejando paso de esta maneara a “su deseo hecho realidad”, como rezaba la publicidad del 18 en aquel entonces, rememora la revista especializada Parabrisas en un amplio informe.

En una primera etapa se comercializaron solamente las versiones con el equipamiento más completo denominadas TX, que disponían de todos los elementos de confort pertinentes a la época: levanta vidrios eléctricos para las puertas delanteras, cierre centralizado y una luz específica para la lectura de mapas. El aire acondicionado y la dirección asistida se encontraban disponibles como opcionales.

En lo que concernía a la mecánica, presumía de tener un motor dos litros construido en aleación liviana, con árbol de levas a la cabeza y encendido electrónico. La caja de cambios de cuatro marchas enviaba la potencia a las ruedas delanteras.

En 1982 se amplió la gama incorporando la versión GTX, que dispuso de caja manual de cinco velocidades, aumentó la potencia del impulsor dos litros y se transformó en equipo de serie el aire acondicionado y la dirección asistida.

También apareció ese año la versión GTL, que representó la opción más económica del modelo, ya que no disponía del motor dos litros, sino que adopta el conocidísimo 1.4 que utilizó tanto tiempo el emblemático Renault 12

En 1985 recibió lo que hoy denominaríamos como un "restyling" que modificó detalles estéticos superficiales y un remplazo del panel de abordo por uno más moderno. En esta intervención la gente de la casa del Rombo aprovechó para cambiar el nombre de la versión GTX a GTX II.

En 1988 apareció la versión más equipada en la historia del modelo nacional. Se llamó TXE y disponía de espejos exteriores eléctricos, una nueva gama de tapizados y nuevos colores exteriores. Además, podía equipar como opcional techo solar: luego de ese año fue lanzado el Renault 21, obligando a la marca del Rombo a reducir el equipamiento del 18 para que no “canibalice” a su hermano mayor.

En 1989 las versiones hasta ahora conocidas como GTL empezaron a utilizar un block de 1.6 litros (también varillero), el cual se muestra más acorde a las dimensiones y peso del vehículo. Con ello se modifica la nomenclatura adoptando el anagrama GTS.

En 1991 se le realizó una nueva actualización estética que consistió en la incorporación de paragolpes envolventes de plástico y zócalos del mismo material. Ya finalizando su vida comercial y de un modo ciertamente inesperado, en 1992 se le incorporó la motorización 2.2 litros, con 110 CV.

El querido Renault 18 se dejó de fabricar en los últimos meses de 1993, concretando trece años de producción ininterrumpida y transformándose en un clásico dentro del parque automotor argentino.

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