La historia de las víctimas poco visibilizadas del Holocausto
En el Día Internacional del Holocausto, una historia poco conocida revela cómo un grupo religioso fue perseguido por sus convicciones.
Registros históricos y testimonios de museos reconstruyen la persecución nazi a un grupo religioso cuya historia quedó durante décadas fuera del relato principal del Holocausto.
Departamento de Información Pública de los Testigos de JehováCada 27 de enero, el mundo recuerda a las víctimas del Holocausto en el aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Millones de personas fueron perseguidas y asesinadas por el régimen nazi por motivos raciales, políticos, sociales y religiosos. Entre esos grupos, hubo algunos cuya historia quedó durante décadas en un segundo plano. Uno de ellos fue el de los testigos de Jehová, perseguidos no por su origen étnico, sino por negarse a renunciar a sus convicciones religiosas.
Según un documento difundido por el Departamento de Información Pública de los Testigos de Jehová, durante el nazismo los miembros de esta confesión fueron identificados en los campos de concentración con un triángulo púrpura cosido en su uniforme, junto al número de prisionero. A diferencia de otros grupos, su encarcelamiento no respondió a criterios raciales o nacionales, sino a su negativa a jurar lealtad al régimen, realizar el saludo nazi o participar en actividades militares.
El historiador alemán Detlef Garbe, exdirector del museo conmemorativo del antiguo campo de concentración de Neuengamme, señaló que “los testigos de Jehová, quienes fueron sometidos a una persecución implacable, están entre las llamadas víctimas olvidadas del régimen nazi”. Según explicó, durante décadas su historia fue poco abordada, pese a que un número significativo de ellos sufrió prisión, torturas y muerte.
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Una mirada similar aportó la socióloga polaca y sobreviviente de Auschwitz, Anna Paweczyska. “En comparación con la enorme comunidad de Auschwitz, los testigos de Jehová no constituían más que un grupo reducido que no llamaba la atención. Sin embargo, el color de su distintivo triangular sobresalía en el campo y su presencia reflejaba una fuerte cohesión ideológica”, afirmó en uno de sus trabajos sobre la vida cotidiana en los campos de concentración.
Registros oficiales y datos históricos
De acuerdo con los registros del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, los testigos de Jehová estuvieron entre los primeros prisioneros enviados a ese campo. De los cientos que pasaron por Auschwitz, se estima que al menos el 35% perdió la vida allí.
Desde el propio museo se ha señalado que los libros históricos sobre el campo apenas los mencionan, figuran bajo la denominación de “Estudiantes de la Biblia”, aunque se destaca que su encarcelamiento respondió exclusivamente a sus creencias religiosas y a la negativa a abandonarlas, incluso cuando se les ofrecía la libertad a cambio de hacerlo.
Exposiciones y reconocimiento institucional
Según informó la organización religiosa, parte de esta historia fue recopilada en el folleto digital Purple Triangles – “Forgotten Victims” of the Nazi Regime, que reúne documentos y fotografías de una exposición itinerante presentada en distintos países europeos. Esa muestra fue exhibida en instituciones educativas y museos que funcionaron como antiguos campos de concentración y, hacia fines de 2002, fue visitada por unas 600.000 personas.
Más recientemente, en Buenos Aires, el Departamento de Información Pública de los Testigos de Jehová presentó junto al Museo del Holocausto de Buenos Aires la muestra temporal “Triángulos púrpuras: una historia de coraje y resiliencia”. La exhibición convocó a más de 37.000 visitantes, entre ellos estudiantes, académicos y funcionarios.
El profesor Bruno Garbari, referente de contenidos del Museo del Holocausto, señaló que la muestra permitió ampliar “la comprensión pública sobre las distintas formas de resistencia frente al totalitarismo”. En la misma línea, el director ejecutivo del Museo, Jonathan Karszenbaum, destacó que los testigos de Jehová “mostraron gestos de solidaridad con los judíos desde los primeros momentos de la persecución”.
Estadísticas y reconocimiento
Las estadísticas históricas reflejan la magnitud de esa persecución: de los aproximadamente 35.000 testigos de Jehová que había en Europa, unos 13.400 fueron víctimas del nazismo; más de 11.300 fueron arrestados; alrededor de 4.200 enviados a campos de concentración y cerca de 1.600 perdieron la vida como consecuencia directa de la represión. Entre las víctimas hubo más de 1.250 menores de edad y al menos 600 niños fueron separados de sus familias por el régimen.
A casi ocho décadas del final del Holocausto, la reconstrucción de estas historias busca ampliar la memoria colectiva sobre uno de los crímenes más atroces del siglo XX. La persecución nazi alcanzó a múltiples grupos, muchos de los cuales comenzaron a ser reconocidos recién en las últimas décadas por la historiografía y los espacios de memoria, en un esfuerzo por comprender la dimensión total del genocidio y evitar que el olvido vuelva a repetirse.