Tarta Pavlova: un postre crujiente, cremoso y fácil de preparar

Tarta Pavlova: un postre crujiente, cremoso y fácil de preparar

Esta tarta le debe su nombre a la bailarina rusa Anna Pavlova.

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La tarta Pavlova es uno de los grandes clásicos de la pastelería mundial. Al contrario de lo que muchos piensan, hacerla no es muy difícil: solo es cuestión de prestar atención al punto de las mezclas. En esta ocasión, compartimos su receta y todo lo que hay que saber para lograr que este postre salga a la perfección.

Fuente: directoalpaladar.com

¿Qué se necesita para hacer la tarta Pavlova?

Ingredientes. Para preparar una tarta que rinda unas 6 porciones se requiere de:

  • 110 gr. de clara de huevo (4 huevos medianos).
  • 1 pizca de sal.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de azúcar glasé.
  • 10 gr. de harina de maíz refinada.
  • 500 ml. de crema de leche (nata líquida para montar).
  • 100 gr. de fresas (frutillas).
  • 50 gr. de arándanos.

Es importante destacar que la versión clásica y tradicional solo lleva fresas. En este caso se le agrega un poco de arándanos para aportar un rasgo distintivo tanto de sabor como de color en la decoración final.

Tarta Pavlova casera: paso a paso

Elaboración. Lo primero que hay que hacer es poner en un bol amplio las claras de huevo, la pizca de sal y batir. A medida que la mezcla va obteniendo consistencia, hay que agregar de forma paulatina el azúcar, sin dejar de revolver nunca.

Luego de 5 minutos de batido, hay que incorporar la harina de maíz y continuar con el proceso hasta obtener la consistencia propia del merengue y hasta comprobar que no quedan granos de azúcar sin disolver.

Mientras se precalienta el horno a una temperatura de 140°C, hay que poner la mezcla obtenida en una placa cubierta con papel manteca. La clave está en darle a la misma una forma de volcán, es decir, dejando un hueco en el medio.

Hecho esto, hay que llevar al horno y dejar que se cocine durante 1 hora y media. Luego, apagarlo, abrirlo y dejar que la preparación se enfríe a la par.

Por último, lo que resta hacer es montar la crema de leche, la cual tiene que estar bien fría. A la misma hay que agregarle el azúcar glasé y batirla hasta lograr la consistencia adecuada. Ojo, hay que tener cuidado de que la crema no se corte.

A continuación, se vierte la crema sobre el hueco de la tarta, se incorporan las fresas y los arándanos sobre la superficie y listo, este increíble postre ya está a punto para disfrutar.

Aunque no es necesario acompañarlo con nada, hay quienes recomiendan agregar algunos trozos de frutos secos como nueces y almendras. Esto queda a criterio de cada cocinero y también al gusto personal de los comensales. Fuente: Directo al Paladar.

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