El recomendado de hoy: fiesta de sabores en una casa antigua
Cuando llamamos para reservar, muy amablemente nos dieron un número de reserva. No sé para qué sirve (pero dan la imagen de ser muy ordenados!). Y así fue, cuando llegamos a eso de las 21 hs nos recibieron muy amablemente y nos acompañaron a nuestra mesa ya preparada. De un vistazo general observé que el restaurante estaba lleno (¡día martes a esa hora!), buena señal. Había turistas, parejas y familias con niños. Nosotras, reunión de amigas.
Nos costó estacionar en la zona (calle de restaurantes y casino). Lo mejor es ir en taxi.
|
|
Entrar en Azafrán es como transportarse al pasado, a la casa de los abuelos o a un antiguo almacén de esos que habían en el siglo pasado con vitrinas y muebles con muchos cajoncitos.
| El salón principal con simpáticas mesas de apoyo de colores. |
Es algo nostálgico, ¿pero a quién no le gusta viajar un ratito a otra época? Pisos de pinotea (quizás les falte un poco de mantenimiento) y mosaicos viejos, balanzas y ollas colgadas de las paredes, objetos antiguos en repisas y lámparas de galpón. Frascos de especias, y conservas, ramilletes de flores secas colgando del techo, olor a madera y a comida recién hecha.
| |
Para quienes comen mucho, sería una buena elección el "menú degustación" ($320) con varios pasos y suculento principal.
Para quienes gustan "picotear" hay varios tipos de tablas de fiambres y quesos, las cuales se pueden "personalizar" pidiendo porciones individuales de algunos ingredientes.
Los fiambres, quesos, especias y conservas están a la venta para llevar, ya que Azafrán también funciona como almacén gourmet.
| |
Una vez elegidos los platos, la moza (muy amable Cristina) preguntó ¿Toman vino?. Cómo no?! A la hora de elegir, no hay carta convencional, salvo si vas a pedir por copa, hay varios.
El sistema consiste en acercarse a la cava, una habitación especialmente acondicionada para guardar las botellas, y optar por el vino que más te guste. Es impactante, hay más de 500 etiquetas de aproximadamente 100 bodegas. Toda la carta de vinos ahí, a la vista, para mirar cada botella y tomar la decisión correcta (si no sabés de vinos o no tenés una amiga que te guíe como a mi, un sommelier te ayuda). Volvimos con un malbec 2011 de "Vida y Alma", muy bien seleccionado por la especialista en vinos Gabriela Di Marco.
Ya de vuelta en nuestra mesa, comenzaron a llegar los platos.
| Tartare de salmón con guacamole |
Empezamos con un trío de empanadas: una con morcilla, la otra con chorizo y la tercera con mollejas (a mi parecer esta última la más rica). También quisimos probar un Tartare de salmón con guacamole y pepino, mayonesa de mango y chips de plátano (bastante menos sabroso que las intensas empanadas). El pescado fresco realmente, pero al guacamole no le encontramos el tomate ni la cebolla a la vista (como al tradicional).
Como platos fuertes elegimos una pasta (Ñoquis caramelizados con bocconchinos, berenjena, zucchini, tomate fresco, champiñones y reducción de balsámico), un Risotto de hongos con roll de chivo y aceite de trufa, y un substancioso Filet Mignon con queso azul y espinaca, envuelto en masa acompañado por puré de batata y miel con salsa de pimiento asado (por suerte lo trajeron en el punto solicitado, jugoso).
| Risotto de hongos con roll de chivo |
Bien presentados, nada ostentosos ni rebuscados, muy sabrosos. Cada plato bien diferente del otro (sabrán a lo que me refiero). Las raciones? más que suficientes. Los precios? altos, pero valen la pena.
Cuando estábamos por votar por el postre que íbamos a compartir, como cortesía nos convidaron unos mini sorbetes de frambuesa, con algunos frutos rojos y un praliné en el fondo. Impresionante. Finalmente solo pedimos un exquisito creme brulée con dulce de leche (una muy acertada elección de mi amiga Laura Vera). Llegó acompañado de una pequeña porción de arroz con leche (y a la temperatura adecuada, no frío!).
| Creme brulée de dulce de leche con arroz con leche... tan rico como en la foto. |
Lo que más nos gustó: difrutamos los sabores de la cocina, los platos realmente generosos y cuidados, el risotto fue lo mejor. La cava, impresionante por su estética y por la variedad de vinos, con la temperatura adecuada y la posibilidad de "interactuar" con el sommelier. Las sillas cambiaron (hace mucho que no iba), ahora son tapizadas y confortables.
Lo que menos nos gustó: cuando entramos a la cava a decidirnos por el vino había una reunión privada de trabajo, y nos sentimos un poco incómodas para poder comentar sobre lo que íbamos a elegir. La mantelería está vieja, no le quita lo rico a la comida, pero una buena mesa suma a la experiencia completa.
| |
Imperdible: ¡pidan el helado artesanal de frambuesa!
INFO ÚTIL
. Tel. Reservas: 0261 429 4200. Está abierto de 12 a 0:30 hs.
. Precios: Entradas $75/$90, Principales $100 / $140, Postres $35
. Vino por copa de $25 a $70.
. Degustaciones de vino de $100 y $130 con reserva.
. Hay mesas al aire libre, en la vereda.
. Ofrecen menú infantil, ejecutivo y para celíacos.
| |
Más recomendaciones?
Dos más Dos - Marketing Gastronómico
Alicia Sisteró / @aliciasistero
www.facebook.com/
dosmasdosmarketinggastronomico
NOTA DE LA REDACCIÓN: esta crítica es independiente. Los autores de la misma no tienen relación económica ni comercial con los lugares mencionados.