El restaurante recomendado: un auténtico francés
Es raro desayunar en Anna Bistró.
Acostumbrados por varios años a almorzar y cenar, o a veces a tomar un té, ¡pero nunca desayunar! Lo hicimos en el espacio calefaccionado que hay en la entrada, sobre un deck (También se puede en la vereda.) Y elegimos varias delicias de la pastelería que está a unos metros del restaurante (Brillat Savarin). Lo mismo se puede hacer para merendar.
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Salón principal, deck y jardín. |
Pero la experiencia en la cual voy a centrarme es en la distinguida cena que pudimos disfrutar cuando volvimos por la noche. Apenas llegamos (previa reserva) nos acompañaron hasta nuestra mesa en el salón principal. A través de la amplia vidriera se alcanza a ver el jardín, hermoso para disfrutar en verano, con farolitos de cálidas luces y enredaderas por todos lados. Quizá volvamos en verano… hacía frío y nos quedamos adentro. El mozo muy simpático de entrada nos dio conversación y ahí nomás nos trajo la carta.
| Matambre son milhojas de papas |
Hojeamos y captamos fácilmente el concepto mediterráneo, pero con detalles argentinos, o mendocinos, como platos al horno de barro o parrilla. Ahí empezamos a entender esto de la cocina "franco-argentina". Las opciones son variadas, se diría que para todos los gustos. Me gusta mirar la carta de postres (en este caso integrada con el resto) para elegir uno desde el principio y "cuidarme" en los platos anteriores.
Cada visita a un restaurante pedimos consejo para ordenar, ¿pero por qué no arriesgarnos sin preguntar previamente? ¡Allá vamos! Y pedimos sin consultar un crostón de provolone sobre brioche (muy sabroso), un velouté de calabaza con queso de cabra (más suave), y por último una porción de salmón ahumado con langostinos al ajillo. Los principales fueron una entraña bistró, un matambre con milhojas de papas, y un cordero al malbec con ratatouille y arroz basmati. Grandes raciones, podríamos haber compartido… pero queríamos probar todo!
| Cava en el subsuelo |
Con el vino decidimos escuchar al asesor, dado que más de 200 etiquetas nos marearon un poco. El mozo nos recomendó un malbec Premium de Altavista. Excelente sugerencia, lo supimos valorar e hicimos honor a tan rico vino, que estaba a la temperatura justa (seguro guardado en la cava subterránea).
¡Quiero postre! El problema es la tremenda variedad... (Yo ya los tenía vistos) Optamos por el tradicional creme brulée, que si bien es un clásico no en todos lados lo preparan bien: excelente textura y la tradicional cascarita de caramelo como corresponde. Y no nos quisimos perder el Moelleux de Chocolate. Como cortesía vinieron unos petit fours de Brillat acompañando el café y el mojito final.
| Moelleux de Chocolate |
. Lo que más nos gustó: el personal muy amable supo responder todas nuestras consultas. El salmón ahumado sobre el exquisito pan brioche con manteca. La ambientación ecléctica y la música apacible.
. Lo que menos nos gustó: El ambiente estaba un poco frío, faltaron unos grados de calefacción. El mozo olvidó cambiar los cubiertos de la entrada cuando trajo los principales; y nos descuidó un momento cuando se llenó el restaurante.
.Para tener en cuenta: existe una cava subterránea, antiguo sótano de principios del siglo XX, con un salón como para eventos privados.
Reservas al tel. 0261 425 1818
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Alicia Sisteró / @aliciasistero
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