Verano y menstruación: cómo impacta el calor en el ciclo y qué cuidados recomiendan los especialistas
El calor, los cambios de rutina y la hidratación influyen en la menstruación durante el verano y requieren cuidados específicos.
El verano y su influencia en la salud menstrual.
FreepikEl verano modifica hábitos, horarios y rutinas cotidianas. Las altas temperaturas, el aumento de la actividad social y los cambios en la alimentación y el descanso tienen un impacto directo en el bienestar general y, en particular, en la salud menstrual. Durante esta estación, muchas personas notan variaciones en su ciclo, en la intensidad de los síntomas o en la forma de vivir la menstruación.
Si bien el ciclo menstrual responde principalmente a factores hormonales, el entorno y el estilo de vida pueden influir en cómo se manifiesta cada etapa. El calor extremo, la transpiración excesiva y la deshidratación son algunas de las variables que entran en juego durante los meses estivales.
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Calor, deshidratación y cambios en el ciclo
Uno de los efectos más frecuentes del verano es la deshidratación. La pérdida de líquidos, si no se compensa adecuadamente, puede intensificar síntomas como el cansancio, los dolores de cabeza y la sensación de pesadez abdominal durante la menstruación. Además, una hidratación insuficiente puede contribuir a que los cólicos se perciban con mayor intensidad.
El calor también favorece la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que en algunas personas puede traducirse en una sensación de mayor sangrado menstrual. Aunque esto no implica necesariamente un cambio real en el volumen, sí puede modificar la percepción del flujo y generar incomodidad adicional.
Cambios de rutina y desajustes hormonales
Durante el verano suelen alterarse los horarios de sueño, la alimentación y la actividad física. Las vacaciones, los viajes y las salidas nocturnas pueden provocar desajustes en el descanso, un factor clave para el equilibrio hormonal. Dormir menos horas o de manera irregular puede influir en el ciclo menstrual y, en algunos casos, provocar retrasos o adelantos.
La alimentación también suele cambiar en esta época. El aumento en el consumo de comidas rápidas, bebidas alcohólicas o productos ultraprocesados puede afectar la respuesta del organismo durante la menstruación, intensificando la inflamación o la retención de líquidos.
Menstruación, playa y pileta: mitos y cuidados
El verano trae consigo una pregunta recurrente: ¿se puede disfrutar del agua durante la menstruación? Desde el punto de vista médico, no existe una contraindicación para ingresar al mar o a la pileta, siempre que se utilicen productos de gestión menstrual adecuados y se mantenga una correcta higiene.
Tampones, copas menstruales y discos permiten continuar con actividades acuáticas sin inconvenientes. No obstante, se recomienda cambiar el producto inmediatamente después de salir del agua para reducir el riesgo de infecciones y garantizar mayor comodidad.
Higiene íntima y prevención de infecciones en verano
Las altas temperaturas y la humedad crean un ambiente propicio para la proliferación de bacterias y hongos. Durante la menstruación, este riesgo puede aumentar si no se extreman los cuidados. Los especialistas recomiendan optar por ropa interior de algodón, evitar prendas ajustadas por períodos prolongados y cambiar con frecuencia los productos menstruales.
Asimismo, se aconseja no abusar de duchas vaginales ni de productos perfumados, ya que pueden alterar el equilibrio natural de la flora íntima y favorecer infecciones.
Alimentación e hidratación: aliados clave en el período menstrual
Una alimentación equilibrada es fundamental para transitar la menstruación durante el verano. Priorizar frutas, verduras y alimentos ricos en agua ayuda a mantener una correcta hidratación y a reducir la sensación de hinchazón. El consumo de minerales como el magnesio y el hierro también resulta importante para combatir la fatiga y los calambres.
Beber agua de forma regular, incluso sin sensación de sed, es una de las principales recomendaciones. Las infusiones frías sin azúcar y las frutas frescas pueden ser aliadas para sumar líquidos de manera saludable.
Escuchar el cuerpo y adaptar el descanso
El verano invita a la actividad constante, pero durante la menstruación es clave respetar los tiempos del cuerpo. Si bien el movimiento moderado puede aliviar algunos síntomas, el exceso de actividad física combinado con el calor puede generar agotamiento.
Adaptar el ritmo diario, buscar momentos de descanso y evitar la exposición prolongada al sol durante los días de mayor sangrado son medidas simples que contribuyen al bienestar menstrual.



