Usar o no usar ropa interior: qué dice la ciencia sobre una práctica que divide opiniones
Beneficios y riesgos de no usar ropa interior. Una tendencia que gana cada vez más adeptos en todo el mundo.
¿Deberíamos dejar de usar ropa interior? La respuesta en la nota.
CanvaLa ropa interior forma parte de la rutina cotidiana de la mayoría de las personas. Se usa por costumbre, por higiene o por comodidad, y rara vez se cuestiona. Sin embargo, en los últimos años empezó a circular una pregunta que rompe con esa lógica: ¿qué pasa si dejamos de usarla?
Lejos de ser solo una moda o una provocación, el tema llegó al terreno médico y fue analizado por especialistas consultados por la revista Health Digest, que evaluaron los posibles efectos de prescindir de calzoncillos y bombachas.
Las conclusiones no son absolutas ni universales. Los beneficios y las consecuencias dependen del cuerpo, del género, del tipo de ropa exterior y de los materiales que se usan habitualmente. Aun así, los médicos coincidieron en que, para algunas personas, dejar la ropa interior puede tener impactos positivos en la salud y el bienestar.
Comodidad, empoderamiento y diferencias de género
Las percepciones sobre esta práctica varían notablemente entre mujeres y hombres. Una encuesta realizada por Vanity Fair junto a 60 Minutes reveló que una de cada cuatro mujeres en Occidente se siente más cómoda al no usar ropa interior, y cerca del 30% asocia esta elección con una sensación de empoderamiento. En contraste, un porcentaje similar dijo que le resultaría vergonzoso salir a la calle sin ella.
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En los hombres, el escenario es distinto. Un relevamiento citado por la revista Men’s Health indicó que solo el 5% de los varones estadounidenses prescinde de la ropa interior. La principal razón es anatómica: muchos la consideran necesaria para sostén y comodidad, además de una cuestión estética con ciertos tipos de pantalones.
Qué efectos puede tener en el cuerpo
Entre los beneficios señalados por los especialistas aparece la posible reducción del dolor lumbar. Algunas prendas interiores ajustadas, especialmente con elásticos gruesos, pueden ejercer presión sobre músculos y nervios de la zona baja de la espalda, incluido el nervio ciático. En esos casos, eliminar esa prenda podría aliviar molestias persistentes.
Otro punto frecuente es la irritación de la piel. Rozaduras, eccemas o foliculitis pueden estar relacionados con costuras, telas sintéticas o residuos de detergentes y perfumes. Para quienes padecen estas afecciones, no usar ropa interior puede disminuir la irritación. Sin embargo, los médicos advierten que no siempre ocurre lo mismo: telas duras como la mezclilla también pueden provocar fricción y empeorar el problema.
El descanso nocturno es otro aspecto que entra en juego. Según el portal Medical News Today, dormir sin ropa interior ayuda a que el cuerpo se enfríe más rápido, lo que facilita la regulación térmica y puede favorecer el inicio del sueño.
Infecciones, fertilidad y olores corporales
En el caso de las infecciones urinarias, los especialistas remarcan que ciertos materiales -como la seda o el nailon- retienen humedad y favorecen la proliferación de bacterias. Por eso, el algodón sigue siendo la opción más recomendada. No usar ropa interior, o hacerlo solo con prendas transpirables, podría reducir el riesgo, especialmente en mujeres, que son más propensas a este tipo de infecciones.
En los hombres, el foco está puesto en la temperatura. Para una producción óptima de espermatozoides, los testículos necesitan mantenerse algunos grados por debajo de la temperatura corporal. El uso de ropa interior muy ajustada puede elevar ese nivel térmico y afectar la calidad del esperma, aunque no todos los estudios coinciden en la magnitud de ese impacto.
También aparece un tema poco mencionado: el olor corporal. Las telas sintéticas pueden atrapar sudor durante el día y generar malos olores. Prescindir de la ropa interior, junto con una correcta higiene diaria, puede ayudar a mantener la zona más fresca.
Los especialistas coinciden en que no existe una regla válida para todos. Dejar de usar ropa interior puede traer alivio y bienestar en algunos casos, pero resultar incómodo o contraproducente en otros. La clave está en conocer el propio cuerpo, elegir materiales adecuados y priorizar la comodidad y la salud por sobre la costumbre.



