Tango en el agua: quién es la pareja que encendió el teatro griego recreando un icónico baile en la Vendimia
Una pareja icónica, un escenario sumergido y una ovación que atravesó el tiempo. Descubrí la historia del tributo que revivió la magia del tango que cautivó 18 años atrás en el Frank Romero Day.
Los movimientos de los bailarines generaron una atmósfera magnética que generó la ovación del público.
Marcos Garcia / MDZEl Acto Central de la Vendimia siempre guarda un as bajo la manga, un momento donde el tiempo parece detenerse y la identidad local se funde con el espectáculo. Este año, bajo el cielo despejado de Mendoza, Emmanuel Nievas y Carla Navarro protagonizaron el instante más magnético de la noche, uno de los cuadros más aplaudidos. Vestidos con la fuerza del rojo y el negro, la pareja se adueñó de la fuente de agua del teatro griego Frank Romero Day, recordándonos por qué el tango es, ante todo, un lenguaje de seducción y resistencia. Para los turistas fue un hallazgo visual; para el mendocino, fue un viaje directo al corazón de su historia vendimial.
Tango en el agua: el eco de una noche inolvidable
Este despliegue no fue azaroso. Se trató de un homenaje explícito a aquel suceso de 2008, cuando bajo la dirección de Alejandro Conte, ambos bailarines irrumpieron con "Danzarín" de Astor Piazzolla. Aquella coreografía de Paola Ormeño marcó un antes y un después en el uso del espacio escénico. “Según el director de la edición 2026, el tango del 2008 quedó en la retina de muchos mendocinos y le pareció una linda idea volver a recrear ese tango ya que ambos estábamos acá en Mendoza”, relató Emmanuel en una entrevista exclusiva con MDZ Diario. Hoy, el bailarín con la madurez de sus 38 años y Carla con 37, vuelven a pisar el escenario que los vio brillar a los 19 y 18.
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La conexión entre los protagonistas trasciende lo profesional. En 2008, cuando fueron convocados como solistas para la fiesta "Nacida del río y de la tierra", eran pareja en la vida real. Esa química se mantuvo intacta a pesar de que sus caminos se bifurcaron, pasando de una relación amorosa a una amistad inoxidable. Carla Navarro, heredera de la emblemática familia Navarro —un pilar del folclore cuyano—, ha construido una carrera sólida entre la danza y el canto. Con casi 20 Vendimias en su haber, este regreso al agua significó para ella un cierre de ciclo profundamente espiritual.
Mirá el antes y el después de este emocionante momento en la fiesta de la vendimia 2026:
Para Carla, la danza es una cuestión de sangre. Criada entre guitarras y tradiciones, su trayectoria es un mapa del arte mendocino. Ha participado en unas 17 ediciones de la fiesta máxima, desempeñándose como bailarina, monitora y coreógrafa. Incluso, la música la llevó a cantar junto a su madre en la Fiesta de la Cosecha. Sin embargo, el tango en el agua tiene un peso distinto: “Simplemente agradecer a la vida, al destino también que nos puso ahí en ese momento... me siento muy afortunada y bendecida”, confiesa emocionada la artista.
Vibrar bajo el agua: la mística del Frank Romero Day
A pesar de que han pasado casi dos décadas, la esencia del cuadro permaneció fiel a su origen, aunque con una estética renovada. Los vestuarios, inspirados en los diseños originales pero con un carácter mejorado y más sofisticado, aportaron la elegancia necesaria para una edición muy especial. “En el aniversario 90 representamos a los bailarines de vendimia y quisieron que lo volviéramos a hacer después de 18 años”, explica Nievas, destacando el orgullo de personificar la constancia del artista local frente a miles de espectadores.
La adrenalina de bailar en el agua, con el frío de la noche mendocina acechando, desaparece cuando comienza la música. Emmanuel confiesa que la sensación de este domingo fue un calco de su juventud: “Sentí exactamente lo mismo que aquel 2008, la euforia del público al vernos entrar al agua, el grito de la gente al final del tango fue lo que más me queda en la memoria”. Es ese intercambio energético lo que define la experiencia de un artista en el Acto Central, donde el calor de la ovación actúa como un escudo contra el clima.
Un reencuentro que caló hondo
Al salir de la fuente, empapados pero con el corazón encendido, la realidad superó a la ficción. Carla relata ese instante con una sensibilidad conmovedora: “Terminé el tango del agua el día domingo y es una cosa que se me vino a mi corazón, a mi cabeza, a mi cuerpo... el llanto, y lo miraba al 'Ema' y no lo podíamos creer”. Mientras caminaban hacia los camarines, el teatro griego se puso de pie para agradecerles no solo el baile, sino la historia que representaban.
“Se sentía como un aire cálido que venía de la ovación del público a tal punto que se te pasa el frío del agua”, concluye Emmanuel, resumiendo el impacto de una noche que ya se perfila como uno de los hitos de esta edición 2026. La recreación de este tango no fue solo una coreograía; fue un reconocimiento al esfuerzo de quienes, como Carla y Emmanuel, construyen la identidad cultural de la provincia. En el brindis final, entre luces y fuegos artificiales, sus nombres quedaron sellados una vez más como sinónimo de una pareja que hizo historia imprimiendo su legado en las aguas de la clásica fuente del Frank Romero Day.





