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Qué importa de verdad y qué es puro mito en el mundo del vino

El universo del vino está lleno de reglas que muchas veces alejan al consumidor en lugar de invitarlo a disfrutar.

La tensión en la degustación de vino debe quedar para profesionales.

La tensión en la degustación de vino debe quedar para profesionales.

Copas específicas, temperaturas exactas, decantadores y rituales pueden generar la sensación de que tomar vino “bien” es complicado. Pero ¿qué importa realmente?

La copa, por ejemplo, influye, pero no es determinante. Una copa de tamaño medio, transparente y con un leve cierre en la boca funciona correctamente para la mayoría de los vinos. No es necesario tener una copa distinta para cada varietal.

Millennials de brindis. Foto: Gentileza
Beber y disfrutar debe ser la clave para volver a encontrarse con el vino.

Beber y disfrutar debe ser la clave para volver a encontrarse con el vino.

El vino blanco frío y el tinto a temperatura ambiente

La temperatura sí cumple un rol importante, aunque sin extremos. Los blancos demasiado fríos pierden aroma; los tintos muy calientes se sienten pesados. En una casa común, un blanco bien frío que repose unos minutos y un tinto que no esté a temperatura ambiente en pleno verano suelen ser suficientes.

En cuanto a la decantación, es útil solo en casos puntuales: vinos muy cerrados o con sedimentos. Para la mayoría de los vinos de consumo diario, abrir y servir es más que suficiente.

Entender qué suma y qué no permite relajarse y disfrutar, sin culpa ni rigidez. El vino no debería imponer reglas, sino acompañar momentos.