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Cómo mantener los vinos fríos y a qué temperatura para disfrutarlos en los días de calor

Durante el verano, conservar y servir los vinos a la temperatura adecuada es fundamental para resaltar aromas y lograr una experiencia más placentera.

La temperatura de los vinos en verano, un factor clave. 

La temperatura de los vinos en verano, un factor clave. 

Noelia González

Con la llegada de las altas temperaturas, el modo en que se conservan y se sirven los vinos cobra un protagonismo fundamental. Mantenerlos a la temperatura adecuada no solo garantiza una experiencia sensorial más placentera, sino que también preserva sus aromas, sabores y estructura, especialmente durante el verano.

"El origen es vital para entender los vinos y los alimentos", dicen los chefs.
La clave es poder mantener las virtudes del vino para disfrutarlo.

La clave es poder mantener las virtudes del vino para disfrutarlo.

Especialistas coinciden en que el calor excesivo es uno de los principales enemigos del vino. Cuando se expone a temperaturas elevadas, la bebida puede perder frescura, volverse desequilibrada y acelerar su proceso de oxidación. Por eso, conservarlo frío —pero no en exceso— es clave para disfrutarlo tal como fue pensado por el enólogo.

Vinos blancos, rosados y espumantes

Los vinos blancos, rosados y espumantes son los más asociados al consumo veraniego y requieren especial atención. La recomendación general es servirlos entre los 6 y 10 grados, según el estilo. A esta temperatura, se destacan sus notas frutadas, su acidez refrescante y su vivacidad en boca. Los tintos jóvenes y livianos, cada vez más elegidos en época estival, también pueden disfrutarse ligeramente frescos, entre 14 y 16 grados, lo que los vuelve más amables y fáciles de beber.

Para lograrlo, el uso de heladeras, conservadoras con hielo o enfriadores especiales se vuelve indispensable. Un error frecuente es llevar el vino al freezer para acelerar el proceso, algo que puede afectar negativamente sus características si se lo olvida allí por demasiado tiempo. La clave está en enfriar de manera gradual y mantener la botella a resguardo del sol directo.

Conservar las virtudes del vino

Además del servicio, la conservación durante el día es otro punto importante. En reuniones al aire libre o eventos, se recomienda mantener las botellas en frapperas con hielo y agua, ya que esta combinación enfría de forma más uniforme. También es aconsejable tapar el vino entre copas para evitar que la temperatura ambiente altere su perfil.

En un contexto donde el consumo se vuelve más relajado y social, entender cómo influye el calor en el vino permite potenciar su disfrute. Mantenerlo frío no es solo una cuestión de preferencia, sino una forma de respetar el producto y asegurar que cada copa exprese todo su potencial, incluso en los días más calurosos del año.