Por qué dos vinos con 95 puntos pueden tener precios tan distintos
Ves dos vinos con el mismo puntaje, pero uno vale 15 mil pesos y el otro supera los 60 mil. Qué hay detrás de esa brecha y por qué los puntos no lo son todo.
Que vino elegimos cuando tiene el mismo puntaje pero diferente precio.
En mis años recorriendo bodegas y compartiendo copas, una de las preguntas que más escucho de los entusiastas es: "Fede, ¿cómo puede ser que este vino de 92 puntos cueste una fracción de aquel que sacó lo mismo?". Es una duda razonable. Si la "nota" es la misma, ¿por qué el bolsillo siente una diferencia tan abismal?
Recientemente, un análisis de la prestigiosa Wine Spectator puso el foco en este fenómeno de las catas a ciegas que me parece fundamental desgranar para entender qué estamos pagando realmente cuando descorchamos.
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La foto del momento vs. el ADN del vino
Lo primero que tenemos que entender es que el puntaje es una evaluación técnica de la calidad intrínseca del líquido en ese preciso instante. Un panel de expertos cata a ciegas y juzga equilibrio, tipicidad, estructura y persistencia. Si el vino es excelente, se lleva los puntos, sin importar si viene de una bodega boutique de Gualtallary o de una producción masiva con procesos súper optimizados.
Pero el precio, amigos, se construye con variables que el paladar, en una cata a ciegas, no siempre llega a detectar de inmediato:
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El origen y la escasez: No es lo mismo un vino de un viñedo de 80 años en una zona exclusiva con rendimientos bajísimos, que uno de una finca joven con alta producción. La escasez encarece, pero no siempre garantiza un puntaje mayor si el vino "barato" está impecablemente bien hecho.
La crianza y el tiempo: El uso de barricas de primer uso, el tiempo que el vino descansa en estiba antes de salir al mercado y la inmovilización de ese capital financiero impactan directo en el costo final.
El valor de marca: El prestigio histórico de una bodega pesa. Hay etiquetas que son "aspiracionales" y eso se paga.
El "Best Buy": el verdadero triunfo del consumidor
Aquí es donde se pone interesante para nosotros. Cuando un vino de precio acomodado logra el mismo puntaje que un ícono, estamos ante un "Best Buy" (una compra inteligente). Esto habla de una excelencia técnica en la bodega y de una eficiencia en la producción que beneficia al consumidor.
Sin embargo, hay algo que el puntaje no siempre nos dice: el potencial de guarda. A menudo, dos vinos pueden tener 94 puntos hoy, pero el más caro suele estar diseñado para evolucionar durante 20 años, mientras que el más económico quizás está en su pico de gloria ahora mismo.
Mi consejo de siempre
Los puntos son una guía, una referencia útil para no navegar a ciegas, pero no son una verdad absoluta. Un vino de 90 puntos que cuesta 10 dólares puede darte la misma felicidad en un asado que uno de 90 puntos de 100 dólares en una cena de gala.
La próxima vez que veas esa paridad de puntajes con disparidad de precios, no pienses que hay un error. Pensá que tenés una oportunidad de elegir: ¿querés la perfección técnica del momento o estás pagando por la historia, el potencial de guarda y el terroir exclusivo?
Como siempre digo, el mejor vino es el que a vos te gusta, pero entender por qué pagamos lo que pagamos nos hace consumidores mucho más libres.


