Vinos: qué descorchar un día en la semana porque quiero abrir una botella "porque sí"
Cada vez más personas buscan vinos pensados para acompañar la vida cotidiana, sin solemnidad ni rituales.
Disfrutar una copa de vino no debería ser tan complicado.
Durante mucho tiempo, el vino estuvo asociado a momentos especiales: una cena formal, un festejo, una fecha importante. Hoy, eso está cambiando y cada vez más consumidores buscan vinos pensados para momentos diarios, sin tanta historia.
En ese contexto ganan protagonismo los vinos frescos, de menor graduación alcohólica y perfil más amable. Blancos jóvenes, rosados, tintos livianos y hasta propuestas de bajo alcohol se consolidan como opciones ideales para una comida simple o una copa después del trabajo.
Te Podría Interesar
Un vino para un "martes"
El concepto de “vino de martes” no implica resignar calidad, sino elegir botellas pensadas para beberse sin espera, sin decantación y sin culpa. Vinos directos, frutados y fáciles de entender, que no saturen el paladar.
También aparecen formatos y cierres que acompañan este cambio de hábito. Tapón a rosca, botellas de 375 ml o propuestas más accesibles apuntan a un consumo más espontáneo y menos estructurado.
Lejos de quitarle valor al vino, esta tendencia lo devuelve a su lugar original: una bebida cotidiana, cultural y compartida, sin necesidad de grandes excusas.


