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Qué es el Nonna Maxxing, la tendencia que propone vivir en "modo abuela"

El Nonna Maxxing propone cocinar sin apuro, caminar, descansar sin culpa y recuperar vínculos reales frente al cansancio digital.

Conocé el “modo abuela italiana”, la tendencia entre la Generación Z. Foto: Freepik

Conocé el “modo abuela italiana”, la tendencia entre la Generación Z. Foto: Freepik

En tiempos de agendas saturadas, notificaciones constantes y una presión cada vez mayor por ser productivos, una nueva tendencia viral empezó a ganar lugar en redes sociales: el Nonna Maxxing. El nombre mezcla la palabra italiana nonna, que significa abuela, con el sufijo maxxing, utilizado en internet para exagerar o llevar al máximo una práctica, un estilo o una identidad.

Pero detrás del término gracioso hay algo más profundo que una moda estética. El Nonna Maxxing propone mirar hacia atrás para vivir mejor: cocinar desde cero, caminar sin apuro, sentarse a la mesa sin mirar el celular, recuperar las sobremesas largas y entender que descansar también puede ser una forma de cuidado.

La tendencia aparece como una respuesta directa a la cultura del ajetreo, el agotamiento digital y la hiperconexión. Frente a la obligación de estar siempre disponibles, producir más y aprovechar cada minuto, el “modo abuela italiana” plantea una pregunta simple: ¿y si vivir más lento también fuera vivir mejor?

El Nonna Maxxing invita a vivir la vida de una forma más relajada. Foto: Freepik

El Nonna Maxxing invita a vivir la vida de una forma más relajada. Foto: Freepik

De la estética vintage a una filosofía de bienestar

A primera vista, el Nonna Maxxing puede parecer una postal de redes sociales: manteles de crochet, vajilla antigua, cárdigans amplios, recetas familiares, huertas, delantales y cocinas iluminadas por la tarde. Sin embargo, su atractivo no está únicamente en la imagen.

Lo que seduce a muchos jóvenes, especialmente de la Generación Z, es la promesa de una vida menos ansiosa. No se trata de romantizar el pasado ni de imitar literalmente la vida de una abuela italiana, sino de rescatar algunos hábitos que quedaron desplazados por la velocidad contemporánea.

El fenómeno se inscribe dentro de una ola más amplia de tendencias terminadas en maxxing, un lenguaje propio de internet que convierte estilos de vida en etiquetas virales y que muchas veces mezcla humor, aspiración e ironía generacional. Medios como The Guardian han señalado que el sufijo se expandió desde tendencias de autooptimización hacia formas cada vez más diversas, absurdas o satíricas de construir identidad online.

Por qué las abuelas italianas se convirtieron en modelo de vida lenta

La figura de la abuela italiana funciona como símbolo: alguien que cocina con tiempo, que conoce el valor de una mesa compartida, que camina por el barrio, que sostiene rituales domésticos y que no mide el bienestar en términos de rendimiento.

Por eso, el Nonna Maxxing también dialoga con la fascinación por las llamadas Zonas Azules, regiones asociadas a una alta concentración de personas longevas. Una de ellas es Cerdeña, en Italia, donde distintas investigaciones y divulgaciones sobre longevidad han puesto el foco en la vida comunitaria, el movimiento cotidiano, la alimentación tradicional y los vínculos cercanos. La literatura sobre las Zonas Azules suele destacar que la longevidad no depende de un solo factor, sino de una combinación de actividad física natural, redes sociales, alimentación y entorno cultural.

El mensaje que toma esta tendencia es claro: no todo bienestar pasa por aplicaciones, rutinas extremas o productos caros. A veces, el cambio empieza por volver a cocinar, apagar el teléfono y sentarse a conversar.

Foto: Freepik

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Cocinar desde cero: el primer ritual del Nonna Maxxing

Uno de los pilares de esta tendencia es la cocina casera. Preparar una salsa, amasar pasta, hacer pan, cocinar legumbres o dedicar tiempo a una receta familiar aparece como una forma de reconectar con el cuerpo y con los sentidos.

En el Nonna Maxxing, cocinar no es una tarea más de la lista, sino un acto de pausa. Implica tocar los ingredientes, esperar, probar, corregir, compartir. Frente a la comida rápida y los ultraprocesados, la cocina a fuego lento funciona como una pequeña rebelión cotidiana.

No hace falta preparar platos complejos. La clave está en recuperar el gesto: elegir ingredientes simples, cocinar sin apuro y entender que el tiempo también puede ser parte del sabor.

Sobremesas sin celulares: volver a mirar a los ojos

Otra práctica central es la sobremesa sin pantallas. En la lógica del Nonna Maxxing, comer no termina cuando se vacía el plato. La mesa sigue siendo un espacio de conversación, anécdotas, humor, discusiones familiares y vínculo.

En una época en la que muchas comidas transcurren entre mensajes, videos cortos y notificaciones, dejar el celular lejos de la mesa se vuelve casi un gesto radical. La propuesta es simple: estar presentes.

El valor no está solo en comer acompañado, sino en sostener un tiempo compartido que no tenga como objetivo producir, responder o resolver algo.

Caminar sin contar pasos

El movimiento también ocupa un lugar importante, pero lejos del mandato fitness. El Nonna Maxxing no propone caminar para quemar calorías, cerrar anillos de una aplicación o alcanzar un número exacto de pasos. Propone caminar como lo haría una abuela por su barrio: para tomar aire, hacer un mandado, saludar a alguien, mirar vidrieras o despejar la cabeza.

Es una forma de movimiento natural, integrada a la vida cotidiana y menos atada al rendimiento. En lugar de entrenar como una obligación, se trata de volver a moverse sin convertir cada gesto en una métrica.

Foto: Freepik

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El descanso sin culpa y el “dolce far niente”

Quizás el punto más atractivo de esta tendencia sea el descanso sin culpa. El Nonna Maxxing recupera la idea italiana del dolce far niente, la dulzura de no hacer nada. No como sinónimo de pereza, sino como una forma de recuperar energía, bajar revoluciones y permitir que la mente descanse.

En sociedades donde el cansancio suele confundirse con éxito, no hacer nada puede sentirse incómodo. Por eso esta tendencia conecta con una necesidad muy actual: aprender a descansar sin justificarlo.

Sentarse al sol, tomar un café sin mirar el teléfono, bordar, regar plantas, mirar por la ventana o simplemente quedarse en silencio son gestos mínimos, pero profundamente contraculturales frente a la hiperproductividad.

Pasatiempos analógicos: manos ocupadas, mente en calma

Tejer, bordar, cuidar una huerta, ordenar recetas, escribir cartas, restaurar objetos, cocinar conservas o armar una mesa linda son algunas de las prácticas que aparecen asociadas al Nonna Maxxing.

Lo analógico vuelve a tener valor porque permite bajar la velocidad. Son actividades que no buscan resultados inmediatos ni validación externa. Se hacen con las manos, requieren paciencia y ofrecen una satisfacción distinta a la gratificación rápida de las pantallas.

En ese sentido, el Nonna Maxxing no es solo nostalgia. Es una forma de recuperar experiencias sensoriales y vínculos cotidianos que la vida digital dejó en segundo plano.

Una moda viral que habla de un cansancio real

Como toda tendencia de redes, el Nonna Maxxing puede transformarse en estética vacía si se reduce a una foto cuidada o a una vajilla vintage. Sin embargo, su popularidad revela algo más interesante: muchas personas están buscando una salida al agotamiento de estar siempre conectadas, siempre disponibles y siempre apuradas.

El “modo abuela italiana” funciona porque ofrece una fantasía sencilla y poderosa: una vida con más comida casera, más conversación, más descanso y menos urgencia.

Tal vez no se trate de mudarse a Cerdeña ni de preparar pasta todos los domingos. Quizás alcance con empezar por algo más pequeño: apagar el celular durante la cena, caminar sin mirar el reloj o permitir que una tarde no tenga ningún objetivo. En tiempos de exceso, esa puede ser la verdadera revolución.