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No vengas a Mendoza sin leer esto: los secretos que todo turista debe saber

Mendoza es más que vino. Está llena de sabores épicos y costumbres. Aquí una guía de supervivencia cultural.

Los viñedos y la montaña son uno de los grandes atractivos de Mendoza.

Los viñedos y la montaña son uno de los grandes atractivos de Mendoza.

Mendoza, en el corazón de Cuyo, es un destino que atrapa al viajero con sus paisajes imponentes y su cultura arraigada. Sin embargo, para tener una experiencia memorable, hay códigos, sabores y advertencias que el visitante debe conocer antes de descorchar su primer Malbec. Si un turista planea vacacionar en estas tierras argentinas, esta es la hoja de ruta esencial para sumergirse de lleno en la experiencia mendocina.

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Una postal del Aconcagua.

Una postal del Aconcagua.

La majestuosidad andina y la adrenalina en las alturas

El marco escénico está dominado por el gigante que custodia la provincia: el Cerro Aconcagua. No se trata de un simple monte, sino del "Coloso de América", que se alza desafiante a 6.961 metros sobre el nivel del mar. Es el pico más alto del hemisferio occidental.

Si bien su ascenso está reservado para montañistas experimentados, la sola visita al Parque Provincial Aconcagua, para hacer trekking o simplemente contemplar su magnitud, es una experiencia que recuerda al visitante lo insignificante que es el ser humano ante la naturaleza. La imponente Cordillera de los Andes no solo provee el paisaje, sino que también es el origen de las aguas de deshielo, vitales para el ecosistema.

La Fiesta de la Vendimia, una tradición mendocina.
La Fiesta de la Vendimia, una tradición mendocina.
La Fiesta de la Vendimia, una tradición mendocina.

Folclore que hace vibrar y una fiesta ineludible

Mendoza late al ritmo de su tierra y su folclore. En esta provincia, el corazón de Cuyo resuena con melodías que narran historias de amor, de la viña y de la montaña. El visitante debe prestar especial atención a la música: la tonada, con su característico, la enérgica cueca y la elegante zamba son los ritmos que se escucharán en peñas y festivales departamentales, que están en pleno desarrollo en esta época.

Pero si se habla de tradición, hay un evento que celebra la identidad de la provincia: la Fiesta Nacional de la Vendimia. Se celebra cada marzo, coincidiendo con el final de la cosecha. Su acto central se realiza en el majestuoso Teatro Griego Frank Romero Day. Es un espectáculo de luz, sonido y danza que pone en escena a miles de artistas para homenajear el fruto de la vid y a las reinas departamentales. Es un evento de una belleza y magnitud tal, que no tiene paralelo en el mundo. Este año, la Fiesta está cumpliendo 90 años y el cronograma de los espectáculos principales es:

  • Miércoles 4 de marzo: Fiesta de la Cosecha en el Aeropuerto de El Plumerillo.
  • Viernes 6 de marzo: Vía Blanca de las Reinas, se realiza por la noche por las calles del microcentro, donde desfilan carros de cada departamento con sus respectivas reinas.
  • Sábado 7 de marzo: Carrusel, se realiza por la mañana. Desfilan los carros alegóricos de cada departamento y se suman agrupaciones tradicionalistas que celebran la cultura del vino y la cosecha, llenando de color las calles de la Ciudad de Mendoza
  • Sábado 7 de marzo: Acto central. Se realiza por la noche en el teatro griego. Este año la fiesta se denomina “90 cosechas de una misma cepa”, bajo la dirección general de Pablo Perri.
  • Domingo 8 de marzo: repetición Acto Central
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Un viaje gastronómico que va más allá de la carne

El turista se prepara para un deleite culinario de la provincia, cuyo pilar son las carnes, preparadas de manera particular. Es imprescindible probar las empanadas mendocinas. Ambas versiones, fritas o al horno, son obligatorias, pero siempre con una masa fina, jugosas, y con el distintivo agregado de huevo duro y, en algunos casos, aceitunas. Otro plato de culto es el chivo a la llama, una lenta cocción de horas que resulta en una carne tierna y ahumada que se deshace en la boca. Y para los días fríos, la carne a la olla, un guiso reconfortante.

Si hay algo que define el fast food local, es el sándwich que ha trascendido fronteras: el lomito mendocino. A diferencia de otras provincias, en Mendoza el lomo refiere a un sándwich abundante preparado con carne vacuna a la plancha o a la parrilla, servido en pan francés, pan árabe o pan casero, acompañado de queso, jamón, vegetales frescos, huevo y aderezos. La versatilidad de sus versiones lo ha convertido en un símbolo gastronómico que se disfruta tanto en locales céntricos como en barrios periféricos.

La razón de ser: vinos y aceite de oliva

No se puede hablar de Mendoza sin mencionar la razón de ser de la provincia: la vitivinicultura. Aquí se produce cerca del 80% del vino argentino. Las degustaciones en bodegas y fincas son una actividad fundamental e imperdible. No solo se aprende sobre el proceso de elaboración, sino que también se experimenta la cultura del vino. El cepaje estrella, por excelencia, es el Malbec, que ha encontrado en el terroir mendocino su máxima expresión, ofreciendo vinos robustos, afrutados y elegantes. Pero el viajero no debe quedarse solo con el vino. La provincia también es una importante productora de aceite de oliva. Visitar una olivícola y degustar los aceites de primera prensa es un complemento perfecto a la ruta del vino.

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Las costumbres que se deben respetar (y la trampa de las acequias)

Finalmente, se mencionan las costumbres barriales, esos detalles que permiten al visitante sentirse como un local. Se observará a los mendocinos, especialmente por las mañanas, dedicados a la limpieza de las veredas. La herramienta estrella en este ritual es el lampazo, un implemento particular para limpiar el frente de la casa. Es una práctica de limpieza y de sociabilidad que forma parte de la vida cotidiana.

Y ahora, la advertencia crucial que puede evitar un chascarrillo al turista: las acequias. Mendoza es un oasis artificial, y la clave de su vegetación está en este sistema de canales de riego a cielo abierto que recorre todas las veredas. En muchos lugares del mundo estas acequias no existen o están cubiertas, pero aquí son una constante.

Se debe prestar atención donde se pisa. Muchos visitantes, distraídos por la belleza de los árboles o el paisaje urbano, terminan cayendo a estos pequeños canales, que pueden ser profundos y tienen agua corriendo. Se debe mirar este detalle como parte del encanto local, pero se aconseja ser cauto. El turista nunca debe caminar distraído mirando el teléfono al lado de una.