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Misterio en el cielo de Mendoza: las noches en que extrañas luces asustaron a todos

Extrañas luces, bólidos y fenómenos inesperados iluminaron el cielo de Mendoza y sorprendieron a miles de personas. Algunos tuvieron explicaciones insólitas.


Hay noches en las que alcanza con mirar hacia arriba para que una escena cotidiana cambie por completo. Una luz que aparece donde no debería, un resplandor que convierte durante segundos la oscuridad en día o círculos luminosos moviéndose entre las nubes pueden disparar una pregunta inmediata: ¿qué está pasando en el cielo?

En Mendoza ocurrió más de una vez. Y aunque hoy un celular permite registrar un fenómeno casi instantáneamente, hubo episodios anteriores a la explosión de las redes sociales en los que las primeras preguntas llegaron a través de llamados a las redacciones de los medios.

Uno de ellos ocurrió hace exactamente 15 años.

La noche del 19 de diciembre, Entes Lumínicos realizó una vigilia en un tramo de montaña entre el monumento de Canota y el camino a Villavicencio. Allí captaron esta imagen. Foto: @entes.luminicos

Dos luces en el cielo, una ciudad intrigada y una explicación inesperada

Era la noche del 12 de agosto de 2011 cuando dos luces comenzaron a llamar la atención sobre el cielo nublado de la Ciudad de Mendoza. Podían observarse desde distintos puntos y, durante un rato, nadie parecía tener demasiado claro de dónde provenían.

Las imágenes comenzaron a circular y algunos mendocinos se comunicaron con los medios. Había curiosidad, pero también inquietud. ¿Un fenómeno atmosférico? ¿Alguna aeronave? ¿Algo que no podía identificarse?

A las 20.51 de aquella noche, MDZ publicó fotografías tomadas por Alfredo Ponce y contó que las luces habían aparecido repentinamente y se desplazaban sobre la ciudad. En ese momento todavía no había una respuesta.

La explicación llegaría poco después y resultó bastante menos misteriosa de lo que algunos habían imaginado: se trataba del efecto producido por dos grandes reflectores de un lujo hotel, ubicado en pleno centro mendocino, cuya luz se proyectaba sobre las nubes.

El episodio quedó como una de esas pequeñas historias urbanas que muestran cuánto puede desconcertarnos el cielo cuando aparece en él algo que no reconocemos.

La madrugada en que un destello sorprendió en plena pandemia

En plena pandemia, cuando las noches mendocinas tenían una dinámica muy diferente a la habitual, el cielo también dio qué hablar. Durante los primeros minutos del 24 de julio de 2020 un intenso destello seguido por un estruendo sorprendió a habitantes de distintos puntos de Mendoza.

El fenómeno fue reportado principalmente desde Luján de Cuyo y Godoy Cruz y también hubo registros desde el Valle de Uco.

Esta vez la explicación llegó desde la astronomía. Walter García, divulgador y astrónomo aficionado del grupo El Firmamento, explicó a Canal 9 Televida que se había tratado de un bólido. El término se utiliza para describir un meteoro excepcionalmente brillante: el fenómeno luminoso que se produce cuando un pequeño cuerpo procedente del espacio ingresa a enorme velocidad en la atmósfera terrestre.

El bólido que encendió la madrugada mendocina

Pero uno de los registros más impactantes ocurrió recientemente. A las 0.39 del 4 de octubre de 2025, un extraordinario resplandor atravesó el cielo mendocino. Duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para iluminar el paisaje y provocar inmediatamente una catarata de comentarios y videos en las redes sociales.

Esta vez había algo que en 2011 resultaba mucho menos frecuente: cámaras registrando la noche desde diferentes lugares.

Sistemas de seguridad captaron el fenómeno desde distintos puntos de Mendoza. Uno de los registros más impactantes fue obtenido en el puesto El Rancho, camino a Villavicencio, donde una cámara de seguridad grabó el momento en que el cielo se iluminó.

Guillermo Macri, vecino del lugar, contó entonces a MDZ que se encontraba durmiendo cuando la claridad iluminó la casa. Cuando salieron ya no había nada que observar, pero posteriormente revisaron la cámara y descubrieron lo que había atravesado el cielo.

Especialistas analizaron después los registros y las características observadas resultaban compatibles con las de un bólido.

¿Por qué un bólido puede iluminar tanto?

Para entenderlo hay que mirar mucho más arriba. Un meteoroide puede ingresar en la atmósfera terrestre a velocidades de decenas de kilómetros por segundo. A semejante velocidad, el aire situado delante del objeto se comprime y alcanza temperaturas extremas, mientras el propio meteoroide pierde material mediante un proceso denominado ablación. El resultado puede ser un fenómeno luminoso extraordinariamente intenso.

Cuando ese meteoro alcanza un brillo excepcional se lo denomina bólido o, popularmente, "bola de fuego". Algunos son tan brillantes que pueden observarse incluso durante el día. De noche, los más intensos son capaces de iluminar el paisaje durante algunos segundos.

Quince años mirando hacia arriba

Entre aquellas misteriosas luces de agosto de 2011 y el extraordinario resplandor de octubre de 2025 existe una diferencia fundamental. Las primeras tenían un origen absolutamente terrestre: reflectores cuya luz terminaba proyectándose sobre las nubes. El fenómeno de 2025, en cambio, tuvo las características de un visitante diminuto procedente del espacio que encontró su final al ingresar en la atmósfera terrestre.

Sin embargo, todos esos episodios provocaron prácticamente la misma reacción. Primero apareció la luz. Después, la sorpresa. Inmediatamente llegaron las preguntas y las teorías. Y recién entonces comenzaron a aparecer las explicaciones. Quizás por eso estos fenómenos siguen fascinando incluso en una época en la que llevamos una cámara en el bolsillo y podemos acceder a información precisa en segundos.

Porque cuando el cielo se ilumina inesperadamente sobre Mendoza, durante algunos instantes vuelve a ocurrir lo mismo que aquella noche de 2011: todos miran hacia arriba tratando de entender qué acaba de pasar.