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Menos restaurantes y más reuniones en casa: cómo cambiaron los hábitos de los mendocinos los fines de semana

Las salidas a restaurantes comenzaron a reducirse. Familias, parejas y amigos buscan alternativas más económicas para mantener los encuentros sociales.

Un relevamiento privado realizado a nivel nacional mostró que 8 de cada 10 hogares redujeron las salidas a restaurantes.

Un relevamiento privado realizado a nivel nacional mostró que 8 de cada 10 hogares redujeron las salidas a restaurantes.

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Salir a comer afuera dejó de ser una rutina habitual para muchos mendocinos y empezó a transformarse en una salida ocasional. En los últimos meses, el aumento sostenido de los gastos cotidianos modificó la manera en que familias, parejas y grupos de amigos organizan sus fines de semana, priorizando encuentros más austeros y consumos más medidos.

La tendencia no solo se percibe en restaurantes y cafeterías, sino también en bares y propuestas turísticas vinculadas al mundo del vino, sectores que históricamente funcionaron como uno de los principales espacios de socialización de los mendocinos.

Un relevamiento privado realizado a nivel nacional mostró que ocho de cada diez hogares redujeron o directamente abandonaron las salidas gastronómicas. Además, casi la mitad de los encuestados aseguró que no sale a restaurantes ni siquiera una vez por mes.

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Para muchos argentinos, el incremento de los costos fijos terminó impactando directamente sobre el presupuesto destinado al ocio.

Para muchos argentinos, el incremento de los costos fijos terminó impactando directamente sobre el presupuesto destinado al ocio.

El nuevo mapa del ocio: encuentros más simples y gastos controlados

En Mendoza, el cambio comenzó a verse de manera progresiva. Las cenas frecuentes fueron reemplazadas por reuniones en casas particulares, comidas compartidas “a la canasta”, deliverys ocasionales o salidas más espaciadas y cuidadosamente planificadas.

Ángel Pérez, de 41 años y vecino de Las Heras, aseguró que hasta hace poco salir a comer era parte central de su dinámica de pareja. “Con mi esposa trabajamos todo el día y el gusto que nos dábamos era ir a comer a un lugar distinto cada fin de semana. Pero de un tiempo a esta parte, los sueldos no aumentaron y el resto de los gastos sí”, contó.

Según explicó, el incremento de los costos fijos terminó impactando directamente sobre el presupuesto destinado al ocio. “La obra social, los impuestos, la nafta y también los menú aumentaron muchísimo. Pasamos de gastar tal vez 30 mil pesos en una salida a gastar 60 mil o 70 mil. La verdad es que el presupuesto ya se nos iba demasiado”, relató.

Actualmente, las salidas quedaron limitadas a ocasiones puntuales. “Ahora vamos de vez en cuando a comer un asado a Potrerillos o unas empanadas en algún restaurante de montaña y listo. El bolsillo no da”, resumió.

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Muchos grupos de amigos optan por reunirse en casas y hacer una comida a la

Muchos grupos de amigos optan por reunirse en casas y hacer una comida a la "canasta".

Salidas gourmet: consumos que también comenzaron a reducirse

El cambio de hábitos también alcanzó a uno de los consumos que más crecimiento había tenido en Mendoza durante los últimos años: las salidas gastronómicas vinculadas al vino, la cocina de autor y las experiencias de fin de semana.

Propuestas como sunsets, almuerzos especiales, degustaciones o experiencias gourmet comenzaron a sentirse cada vez menos frecuentes entre muchos mendocinos, que hoy priorizan opciones más accesibles o reducen la cantidad de salidas mensuales.

Julieta Torres, de 38 años y residente en Guaymallén, dijo que junto a sus amigas solían frecuentar sunsets y propuestas gastronómicas prácticamente todos los fines de semana. “Nos encanta ir a sunsets y hemos estado aprovechando las opciones de picnic porque son más accesibles, degustás cosas ricas y probás un buen vino”, explicó.

Sin embargo, reconoció que la frecuencia de las salidas cambió notablemente. “La realidad es que ya no salimos todos los fines de semana como antes”, admitió.

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Muchos optan sólo por tomar un trago sin gastar en comer.

Muchos optan sólo por tomar un trago sin gastar en comer.

La mirada del sector gastronómico en Mendoza

La caída del consumo también comenzó a sentirse con fuerza dentro del sector gastronómico mendocino. Andrés Civit, empresario gastronómico, coordinador del grupo gastronómico de Arístides Villanueva y miembro de la comisión directiva de Aegha, aseguró en diálogo con "MDZ Club" de MDZ Radio 105.5 que actualmente muchos locales atraviesan un escenario complejo.

“El consumo se ha disminuido ampliamente. Estamos hablando de porcentajes entre 30% y 40%, dependiendo de cada local”, explicó.

Según señaló, el fenómeno no solo está relacionado con una menor cantidad de personas saliendo a comer, sino también con un cambio en la manera de consumir. “Una persona que antes salía dos o tres veces por mes quizás ahora sale una sola vez y en esa salida consume menos de lo que consumía antes”, sostuvoy agregó: “La gente está priorizando algunas otras cosas antes que la recreación”, afirmó.

El empresario también advirtió que durante los últimos años la oferta gastronómica en Mendoza creció a un ritmo más acelerado que la demanda real del mercado. “La gastronomía fue creciendo muchísimo más rápido de lo que crecía el mercado mismo. Hoy el mercado no da para la cantidad de oferta que hay”, señaló.

En ese contexto, explicó que muchos establecimientos comenzaron a revisar sus formatos, sus costos y hasta la continuidad de algunos proyectos. “Entiendo que hay un montón de locales analizando situaciones de cierre. Es una situación de acomodo”, expresó.

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Desde el sector gastronómicos aseguraron que el consumo ha disminuido entre un 30 a un 40%.

Desde el sector gastronómicos aseguraron que el consumo ha disminuido entre un 30 a un 40%.

La vuelta de las reuniones en casa

En muchas familias mendocinas, el ajuste del presupuesto derivó en una recuperación de hábitos que parecían haber quedado atrás: las reuniones caseras y las comidas compartidas entre varios.

Leticia González, de 41 años y vecina de Ciudad, cuenta que durante años mantuvieron una rutina familiar que incluía desayunos en cafeterías y almuerzos de domingo afuera. “Con mi esposo y mis hijos solíamos ir a desayunar todos los sábados a alguna cafetería y después los domingos nos juntábamos con más parientes y salíamos a comer”, recordó.

Hoy, las reuniones siguen existiendo, aunque bajo otra lógica. “Seguimos yendo a desayunar de vez en cuando, pero volvimos a las juntadas en casa y las hacemos a la canasta”, explicó.

La modalidad se repite cada vez más entre grupos de amigos y familias que buscan sostener los encuentros sociales reduciendo costos. Los lomos caseros, pizzas hechas entre varios, pastas, guisos y comidas abundantes comenzaron a recuperar protagonismo durante los fines de semana mendocinos, especialmente en los meses más fríos.

La percepción sobre los precios también cambió

Además de reducir salidas, muchos consumidores comenzaron a cuestionar la relación entre precio y experiencia gastronómica.

Cintia Grimoldi, de Maipú, indicó que actualmente existe una sensación generalizada de que “comer afuera sale caro en cualquier contexto”. “Fuimos con unos amigos a comer a un lugar cuyo menú salía 49 mil pesos y aparte pagabas la bebida. El lugar hermoso, los platos no son abundantes pero es cocina de alta gama”, relató.

Sin embargo, aseguró que la sorpresa apareció en una experiencia completamente distinta. “Después fuimos a un puesto en Lavalle a comer chivo y nos cobraron 50 mil pesos por persona. Era chivo libre en el medio de la nada, con cero comodidades, y decís: no hay relación”, cuestionó.

La percepción de precios elevados atraviesa hoy tanto a propuestas premium como a consumos tradicionales y populares.

Delivery, comidas compartidas y consumos más esporádicos

Mientras algunas personas dejaron prácticamente de salir a comer, otras intentan conservar ciertos gustos reduciendo frecuencia o modificando la modalidad de consumo. El delivery aparece como una especie de “permitido” ocasional para quienes prefieren evitar el gasto completo de una salida, aunque incluso allí muchos optan por compartir pedidos o elegir promociones específicas.

Especialistas en consumo explican que, cuando los ingresos pierden capacidad de compra, uno de los primeros rubros que suele ajustarse es el vinculado al ocio y la gastronomía.

En Mendoza, ese proceso ya comenzó a reflejarse en la vida cotidiana: menos restaurantes llenos durante toda la semana, más reuniones en casas particulares y consumidores que planifican cada salida con mucha más atención que antes. Y aunque el deseo de salir, compartir y darse un gusto sigue existiendo, para muchas familias mendocinas hoy el verdadero desafío pasa por encontrar maneras de sostener esos espacios sociales sin desacomodar el presupuesto mensual.