La suave transformación en la diabetes: la insulina que se aplica como crema
Desarrollaron una crema de insulina que atraviesa la piel y controla la glucemia. Es el primer sistema que lleva proteínas grandes a través de la piel.
La insulina en crema, uno de los avances de laboratorio más destacados en el último año. Foto: Pexels.
Pexels.Tres avances en la diabetes tras experimento con animales (llevarlo a humanos puede demorarlos 10 años más): lograr que las células del páncreas sean más resistentes al daño y produzcan insulina (1), revertir la diabetes 1 en ratones (2) y la creación de una crema de insulina que atraviesa la piel y controla la glucemia sin inyecciones.
Lo más destacado de las novedades en la investigación sobre la diabetes son los esfuerzos para que el páncreas pueda cumplir su función de producir insulina, como también una nueva forma de aplicar la misma, que es a través de una crema, en lugar de una inyección subcutánea. Imagen: @mgsimonovich.
La insulina, de líquida a crema
Estas tres novedades ocurrieron en los últimos 30 días y llegan desde el Conicet, Universidad de Stanford y de la revista Nature, que consiste en una sustancia compuesta por macromoléculas llamadas polímero, que puede actuar como “vehículo” para transportar moléculas grandes en el cuerpo -y en este caso, transportar insulina, lo que implica que no sea necesario inyectarse-. Porque el polímero:
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.Ayuda a que la mezcla se quede más tiempo en la piel.
Facilita que la insulina atraviese las capas externas de la piel y llegue a las células vivas.
A nivel experimento ha funcionado, ya que según Nature en ratones y minicerdos diabéticos aplicar insulina con polimero como si fuera una crema bajó los niveles de glucosa de una manera constante y repetida. Créditos: @mgsimonovich.
Fuente: Nature.
Inequidad global de la diabetes
La publicación médica The Lancet estima que a nivel mundial la diabetes va a pasar de los 589 millones de la actualidad a más de 1,31 mil millones de personas en 2050. El crecimiento de la diabetes es impulsado por la diabetes 2, asociado con el aumento de la obesidad y cambios demográficos. En la actualidad la diabetes tipo 2 -los que no necesitan insulina- representa el 90% de todos los casos.
Esta enfermedad se le atribuye en gran medida a factores sociales de riesgo como el alto IMC (Índice de Masa Corporal, que según la Organización Mundial de la Salud, un IMC superior a 25 indica sobrepeso y a 30, obesidad), riesgos laborales y en el medio ambiente, consumo de alimentos poco saludables, un estilo de vida sedentario, consumo de tabaco y de alcohol, y baja actividad física, todos ellos favorecidos cuando hay inequidad en los sistemas sociales: esto último es lo que proyecta para 2045 que 3 de cada 4 adultos con diabetes vivirán en países con ingresos bajos y medios.
Las poblaciones discriminadas y marginadas suelen sufrir las peores consecuencias, especialmente en EE. UU., donde la diabetes tipo 2 entre jóvenes ha casi duplicado su prevalencia, afectando principalmente a las comunidades afroamericanas e indígenas. Créditos: Pexels.
¿Qué opinan los médicos y pacientes con diabetes?
Por el lado de los médicos, nutricionistas y especialistas en el área, los avances logrados con ratones en sí no constituyen una gran novedad porque la novedad consiste en lo más difícil: en cómo llevar ese éxito a las personas humanas, para lo cual hay que estimar -según las fuentes consultadas- unos diez años más.
En cuanto a pacientes con diabetes 1, si bien estas novedades son alentadores, la mirada la tienen puesta en el día a día, que en este caso es la cobertura de la obra social en algo concreto, que es en lo que más se ha avanzado en diabetes en la última década: en los sensores (o parches) para medir la glucosa todo el tiempo y sin pincharse el dedo. En este tema hay obras sociales que no están a la altura de las circunstancias , al punto que hay casos en que han desobedecido a los mismos pedidos de sensores efectuados por los médicos.
En conclusión, si bien los avances médicos existen y son prometedores, también es necesario destacar que mientras todo empiece y termine en ratones de laboratorio no se puede hablar de "un antes y un después", como tampoco de un milagro de la ciencia o de la tecnología, Recién cuando se logre la fórmula para aplicar en humanos será el momento de referirse con esos términos. El paradigma de fondo ya no es tanto el científico, sino que el de carácter político-económico y es el siguiente: ¿los gobiernos tienen la economía lo suficientemente ordenada y a los funcionarios suficientemente preparados para administrar como política pública estos avances médicos en diabetes -y en la salud en general- que ya vienen llegando?