La IA imaginó el rostro de la Difunta Correa mientras una investigación busca probar que realmente existió
Una imagen generada con inteligencia artificial muestra cómo pudo haber sido la Difunta Correa en la vida real. ¡Mirá las imágenes!
Según Turismo de la Nación, cada año, un millón de personas visitan el santuario de la Difunta Correa en San Juan. Foto: Turismo de la Nación.
Pocas figuras generan tanta devoción en Argentina como la Difunta Correa. Su imagen aparece en santuarios improvisados al costado de las rutas, en camiones que recorren miles de kilómetros y en uno de los centros de peregrinación más visitados del país. Sin embargo, detrás de la leyenda que moviliza a más de un millón de personas al año todavía persiste una incógnita: ¿quién fue realmente Deolinda Correa?
Mientras historiadores, sacerdotes y académicos intentan responder esa pregunta, una recreación realizada con inteligencia artificial volvió a poner el foco sobre la mujer que, según la tradición popular, murió en el desierto sanjuanino durante las guerras civiles argentinas.
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La Iglesia y una búsqueda inédita: probar que la Difunta Correa existió
La imagen fue generada a partir de representaciones históricas de la Difunta Correa y de referencias vinculadas a mujeres cuyanas del siglo XIX. El resultado muestra a una joven de rasgos criollos, cabello oscuro y expresión serena, en una interpretación visual de cómo pudo haber lucido la protagonista de una historia que atraviesa generaciones.
Aunque no se trata de una reconstrucción científica ni de un retrato histórico auténtico, la recreación ofrece una aproximación visual a una figura cuya apariencia real sigue siendo desconocida.
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¿Quién fue la Difunta Correa?
La historia detrás de la leyenda
La tradición cuenta que Deolinda Correa emprendió una travesía por el desierto para reencontrarse con su esposo, Baudilio Bustos, quien había sido reclutado para combatir durante los enfrentamientos entre unitarios y federales.
Agotada por el calor y la falta de agua, habría fallecido en las inmediaciones de Vallecito, en San Juan. Días después, unos arrieros encontraron su cuerpo sin vida, pero descubrieron que el bebé que llevaba consigo seguía alimentándose de su pecho. Ese hecho fue interpretado como un milagro y dio origen a una devoción que se mantiene hasta la actualidad.
A solo 64 kilómetros de la ciudad de San Juan, el santuario de Vallecito recibe cada año más de un millón de visitantes, según cifras del Ministerio de Turismo de la Nación. Allí, los fieles dejan botellas de agua, placas de agradecimiento, fotografías y objetos personales como símbolo de promesas cumplidas y favores recibidos.
La investigación que busca separar mito e historia
En paralelo a la creciente devoción popular, el Arzobispado de San Juan y la Universidad Nacional de San Juan pusieron en marcha una investigación inédita para intentar hallar pruebas documentales de la existencia de Deolinda Correa.
El equipo está integrado por sacerdotes, historiadores, docentes y estudiantes avanzados, quienes revisan archivos parroquiales, actas de bautismo, registros de matrimonio y documentos históricos de mediados del siglo XIX.
Uno de los coordinadores del proyecto, el sacerdote José Juan García, explicó que el objetivo es encontrar documentación fehaciente que permita acreditar la existencia de la mujer que inspiró la leyenda.
La búsqueda incluso se extendió hacia La Rioja y Córdoba, donde podrían encontrarse antiguos registros eclesiásticos vinculados a la familia Correa. Los investigadores se fijaron un plazo de dos años y medio para intentar reconstruir una historia que, hasta ahora, se sostuvo principalmente a través de la tradición oral.
Para los responsables del proyecto, encontrar documentos sería un aporte fundamental para la historia regional. Pero también aclaran que la ausencia de pruebas no implicaría necesariamente que Deolinda nunca existió.