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La garrapiñada sin maní que podés hacer en casa: crocante, dulce y salada

Esta versión económica de la garrapiñada se prepara en una sartén y puede comerse sola o sumarse a ensaladas y picadas.

Una garrapiñada sabrosa y saludable.

Una garrapiñada sabrosa y saludable.

El aroma del azúcar caramelizado suele estar asociado con las garrapiñadas de maní que se venden en plazas, parques y calles argentinas. Sin embargo, la misma técnica puede aplicarse a una mezcla de semillas para obtener un resultado diferente: pequeños bocados crocantes, dulces y con un contrapunto salado.

Las semillas de girasol y zapallo aportan la base, mientras que el sésamo suma textura y un sabor más intenso. La preparación se realiza en una sola sartén y no necesita horno, aunque requiere atención durante los últimos minutos para evitar que el caramelo se queme.

Esta versión puede servirse como snack, incorporarse a una picada o utilizarse para sumar un detalle crocante a ensaladas, sopas, yogures y postres. Aunque esté hecha con semillas, continúa siendo una preparación azucarada y conviene consumirla en porciones moderadas.

Ingredientes para hacer garrapiñada de semillas

Para preparar entre cuatro y seis porciones se necesita:

  • ½ taza de semillas de girasol peladas.
  • ½ taza de semillas de zapallo peladas.
  • 2 cucharadas de semillas de sésamo.
  • ¾ de taza de azúcar.
  • ½ taza de agua.
  • ½ cucharadita de sal fina.
  • ½ cucharadita de pimentón ahumado.
  • Una pizca de ají molido o pimienta, opcional.
  • Papel manteca o una placa apenas aceitada.

El pimentón y el ají pueden reemplazarse por canela si se prefiere una versión más cercana a la garrapiñada tradicional. También es posible utilizar solamente semillas de girasol, una alternativa generalmente más económica.

Cómo preparar la garrapiñada dulce y salada

  • Colocar el azúcar, el agua y la sal en una sartén amplia o una cacerola de fondo grueso. Calentar a fuego medio y revolver hasta que el azúcar se disuelva.
  • Incorporar las semillas de girasol, zapallo y sésamo. Continuar la cocción mientras se mezcla constantemente con una cuchara de madera o una espátula resistente al calor.
  • Primero se formará un almíbar. A medida que el agua se evapore, el azúcar volverá a cristalizarse y cubrirá las semillas con una capa blanca y arenosa. Este cambio no significa que la preparación haya salido mal: es el paso necesario para conseguir la textura característica de la garrapiñada.
  • Cuando el azúcar se vea seco, bajar el fuego y seguir revolviendo. Parte de esos cristales comenzará a derretirse nuevamente y adquirirá un tono dorado. En ese momento, agregar el pimentón y, si se desea, una pizca de ají molido.
  • Retirar la sartén antes de que el caramelo se oscurezca demasiado. Volcar inmediatamente la mezcla sobre el papel manteca o la placa aceitada y separar las semillas con dos tenedores. Es importante hacerlo con cuidado, porque el azúcar alcanza temperaturas muy altas y puede producir quemaduras.
  • Dejar enfriar completamente antes de probar o guardar.

El secreto para que quede crocante

El punto decisivo aparece después de que el azúcar se vuelve blanco y arenoso. Si la preparación se retira en ese momento, la cobertura puede desprenderse. Si permanece demasiado tiempo sobre el fuego, el caramelo se quema y adquiere un sabor amargo.

La clave es cocinar unos minutos más, a temperatura baja, hasta observar pequeños sectores dorados que comienzan a adherirse a las semillas.

Una vez fría, la garrapiñada puede conservarse durante aproximadamente una semana en un frasco hermético, lejos de la humedad. Antes de guardarla es fundamental comprobar que se haya enfriado por completo: de lo contrario, el vapor puede quitarle su textura crocante.