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La Belle Époque está viva en Buenos Aires y vos podés disfrutarla

Buenos Aires es famosa por su arquitectura, servicio y gastronomía. Te mostramos un lugar que, si sos un bon vivant, no podés perderte.


El barrio de Recoleta, en el corazón de Buenos Aires, es un emblemático lugar que combina un rico patrimonio arquitectónico con un profundo legado histórico. Fundado a finales del XIX, la mezcla de arquitecturas francesa, italiana y española revelan la influencia de los inmigrantes y el auge económico de la época, evolucionando hasta convertirse en una metrópolis contemporánea y cosmopolita.

Su arquitectura presenta una fusión de lenguajes ornamentales clásicos franceses en los bloques inferiores, mientras que las partes superiores muestran referencias al art decó y a la cúpula del Mausoleo de Halicarnaso en Asia, creando un estilo que mezcla la tradición con la modernidad.

Los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX estuvieron marcados por una elegancia inconfundible: el afán por emular a París y otras grandes capitales del Viejo Continente dio lugar a una estética urbana que combinaba el lujo clásico, los estilos modernos y el uso de materiales innovadores. Desde 1880 hasta 1930, barrios como Recoleta adquirieron una elegancia inconfundible, con mansiones y residencias inspiradas en la arquitectura europea.

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Un cafecito en este lobby... ¡que gran plan!

Un barrio en donde la Belle Époque sigue viva

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo lugar un período de prosperidad, modernización y expansión que transformó al país. Durante estos años, Buenos Aires se consolidó como uno de los centros urbanos más importantes de América Latina.

Este florecimiento convirtió a Buenos Aires en un destino elegido por miles de personas que se asentaron en la ciudad en busca de nuevas oportunidades, posicionándola como una referencia internacional en desarrollo urbano, social y cultural.

Uno de los testigos de esa elegancia y esa finura es un hotel que se ha convertido en patrimonio histórico de Buenos Aires, evolucionando hasta transformarse en un sitio necesario para quienes buscan el máximo nivel de opulencia y refinamiento: Casa Lucía.

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Elegancia y calidez.

Es que fue en este contexto de optimismo, progreso, paz y desarrollo cultural en el que se encargó la construcción del edificio que alberga el hotel, un cinco estrellas que está rodeado de galerías de arte y lugares majestuosos, y que hoy ofrece el ambiente perfecto para aquellos viajeros que buscan disfrutar de una experiencia refinada, inmersiva y exclusiva mientras exploran la vibrante y dinámica capital argentina.

Elegancia y atención first class: un combo imbatible

Mandado a construir por Nicolás Mihanovich, empresario y marino, el edificio en donde hoy funciona Casa Lucía fue concebido como un faro que daba la bienvenida a los marineros que llegaban al puerto de Buenos Aires. La familia Bencich, tras la muerte de Mihanovich, continuó el legado de este monumental edificio, transformándolo en hotel.

La inmigración masiva de europeos transformó la composición social, trayendo consigo nuevas influencias culturales, artísticas y científicas que enriquecieron la vida urbana. Además, el campo argentino experimentó una expansión sin precedentes que permitió al país posicionarse como una de las principales potencias agrícolas del mundo. Y, a nivel cultural, el tango se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la identidad argentina.

Para alojarse y también para disfrutar de local

En Casa Lucia, cada estadía es un viaje en el tiempo, donde el pasado y el presente convergen para celebrar el patrimonio cultural de una de las épocas más brillantes de Buenos Aires. Cada rincón del hotel narra una experiencia de ese período, creando un itinerario que conecta a los huéspedes con la edad dorada de la Argentina, la Belle Époque porteña".

Este lugar, el histórico edificio Mihanovich, es un símbolo arquitectónico del esplendor de la ciudad, por eso el hotel combina el legado cultural y el refinamiento de fines del siglo XIX para crear una experiencia inmersiva para sus visitantes.

Cada ambiente del hotel relata un hito importante que tuvo lugar durante esta época, creando un hilo conductor que comienza en la entrada del hotel y termina en las habitaciones de los huéspedes.

El objetivo es evocar la sofisticación y calidez de aquella época, utilizando materiales que nos conecten con el pasado pero que también hablen del presente. Las texturas y los textiles juegan un papel fundamental en esta experiencia. Terciopelos suaves en tonos profundos, como el burdeos o el verde, o cueros en tonos cálidos invitan al huésped a relajarse, inmerso en una atmósfera de elegancia clásica.

Por otro lado, la iluminación y la decoración han sido elegidas cuidadosamente para transportarnos a esa gran época, logrando que pasado y presente convivan en armonía.

En las distintas suites del hotel, la verdadera exclusividad se encuentra no sólo en los fantásticos detalles, como los espacios decorados por artistas argentinos como el fotógrafo Ricardo Piñeiro, las lámparas de Cristian Mohaded o un telar único en la recepción de Cristina Codern, sino en la posibilidad de vivir cada momento a su propio ritmo.

Pero el disfrute no es privativo de quien llega a alojarse como huésped. Si estás de visita por Buenos Aires, o sos residente pero tenés ganas de regalarte un momento diferente y de calidad extrema, podés disfrutar del ambiente íntimo y acogedor de Restaurante Cantina, donde la calidez en la atención y el servicio de primer nivel se conjugan con una propuesta gastronómica de auténtica cocina argentina. Cada plato refleja una cuidada selección de ingredientes de la más alta calidad, pensados para destacar los sabores más representativos de nuestra identidad culinaria.

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Le club Bacan.

Coctelería de autor y noches divertidas

Hotel Casa Lucía es miembro de The Meliá Collection, y en su interior tiene un espacio espectacular para disfrutar: Le Club Bacán. Se trata de un lugar que ofrece una experiencia sensorial única en Buenos Aires.

Con una propuesta que combina alta coctelería, tapeo contemporáneo y ambientación sofisticada, este bar se posiciona como un nuevo punto de encuentro para locales y viajeros que buscan calidad, diseño y sabor. Su carta presenta cócteles de autor inspirados en íconos culturales argentinos —como Cambalache, Homero o Alfonsina y el mar—, reinterpretados con ingredientes nobles y creatividad de vanguardia. Además, se pueden disfrutar clásicos como Negroni, Old Fashioned o Dry Martini, opciones sin alcohol y una curada selección de vinos, cervezas y café de especialidad.

El menú gastronómico acompaña con tapas y platos que reinterpretan sabores locales, entre los que se destacan la milanesa estilo asturiano, las papas bravas, los langostinos en panko y una cuidada selección de postres tradicionales. Un dato imperdible: de jueves a sábados, Le Club Bacán presenta un DJ en vivo, consolidándose como un espacio de encuentro en la escena local.

¿La perlita? Casa Lucía cuenta con "Cava", que propone un viaje sensorial en un entorno exclusivo, donde el gusto refinado y la pasión por el vino se encuentran. Con más de 250 etiquetas provenientes de las regiones vitivinícolas más renombradas del mundo, Cava ofrece una experiencia para los paladares más exigentes.