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Juegos de mesa en auge: tres argentinos entre los mejores de América

La histórica actuación de los argentinos en el Catan Americas Championship confirma un fenómeno cultural que crece en todo el país. Entre los destacados un mendocino.


El universo de los juegos de mesa modernos dejó de ser un pasatiempo de nicho para convertirse en una industria cultural en plena expansión en Argentina. La reciente actuación de la delegación nacional en el Catan Americas Championship 2026, disputado los días 14 y 15 de marzo en Foz do Iguaçu, Brasil, funcionó como una confirmación contundente de ese proceso: tres representantes argentinos se ubicaron entre los mejores del continente y el país fue, junto con Estados Unidos, el único en clasificar a todos sus jugadores a las semifinales.

Catan Americas Championship 2026 (2)

Cristian Mas, de Mendoza.

Un mendocino destacado

El torneo bienal reunió a 28 campeones nacionales de 11 países, desde Canadá hasta Argentina, y volvió a exhibir el alto nivel competitivo que alcanzó el juego Catan en América. La final consagró al estadounidense Burak Ozgur, seguido por los brasileños Felipe Maranha y Gabriel Bernardi, mientras que el argentino Agustín Martínez Grigera alcanzó un destacado cuarto puesto. Junto a él, Cristian Mas, de Mendoza, y Ariel Ramos, campeón nacional 2024, completaron una actuación colectiva que superó lo logrado en ediciones anteriores, como la disputada en Zipaquirá, Colombia, en 2024.

Detrás del resultado deportivo aparece un fenómeno más amplio. El crecimiento del Catan -un juego que combina gestión de recursos, azar y negociación- refleja una transformación cultural que atraviesa a distintas generaciones. Para Martínez Grigera, el llamado “estilo argentino” resulta una ventaja competitiva. “Representar a Argentina en una mesa con los mejores del continente es una mezcla de orgullo y responsabilidad. No jugás solo por vos, sino por el nivel que hay en el país”, señala. En su análisis, la lectura psicológica del juego es clave: interpretar la información, manejar los tiempos y sembrar dudas forma parte de una lógica muy arraigada en la cultura lúdica local.

Esa mirada es compartida por Ariel Ramos, quien destaca la picardía como herramienta estratégica frente a potencias consolidadas. “Tenemos una forma de jugar más psicológica, buscando convencer y negociar para llevar el juego a nuestro favor. A este nivel es difícil, pero siempre encontramos una vuelta”, explica. Para él, el intercambio verbal es uno de los grandes diferenciales del Catan: comercio, estrategia y azar conviven en una dinámica que mantiene la tensión hasta el final.

Cristian Mas suma otra clave del éxito argentino: la capacidad de persuasión. “Somos muy buenos convenciendo, y eso hace que nos vaya bien”, afirma. Además, subraya el rol del Catan como puerta de entrada a los juegos de mesa modernos. “Tiene muchos componentes en un solo juego, se aprende rápido y es apto para casi todas las edades. Eso lo vuelve muy atractivo frente a los juegos tradicionales”, agrega.

Una comunidad que crece de forma sostenida

El impacto del fenómeno se percibe en todo el país. Lo que antes se reducía a grupos pequeños hoy se expresa en bares temáticos, clubes de juegos y torneos federales que se multiplican en tiendas especializadas. La comunidad crece de manera sostenida y acompaña una industria que incluye importadores, editoriales, diseñadores locales y espacios de juego. El éxito en Brasil fue, además, una nueva escala de un circuito continental que ya pasó por México y Colombia y que ahora proyecta su próxima cita mundialista en Europa.

En ese camino, la editorial Devir cumple un rol central. Devir Argentina ya trabaja en los clasificatorios para el próximo campeonato nacional, que se disputan anualmente en distintos puntos del país. El ganador no solo obtendrá el título local, sino que viajará con todos los gastos pagos al Mundial de Catan, reforzando una lógica competitiva cada vez más profesionalizada.

Para los protagonistas, el recorrido trasciende el tablero. “Ser parte de la Selección Argentina de un juego de mesa es un orgullo enorme”, resume Ramos. Martínez Grigera coincide y proyecta: “Argentina demostró que tiene todo para competir de igual a igual en lo más alto”. En un mercado que no deja de crecer, la actuación continental no solo confirma un presente sólido, sino que anticipa un futuro en el que los juegos de mesa seguirán ganando lugar como fenómeno cultural y económico en el país.