Jardín: el truco casero para que los esquejes de las plantas echen raíces rápido y estén llenas de flores
Con un par de ingredientes cotidianos, cualquier esqueje puede enraizar más rápido y sin complicaciones. Este truco hará que las plantas estallen de flores.

El crecimiento de esquejes de las las plantas, que muchas veces requiere paciencia y dedicación, puede volverse más rápido y exitoso.
Si alguna vez intentaste sacar plantas nuevas desde una ramita, seguro sabés lo que se siente esperar y esperar… y nada. Es como mirar una olla con agua que nunca hierve. Al principio está la ilusión: cortás el tallo, lo ponés en agua o en tierra, lo cuidás como a un tesoro.
Pero pasan los días y las raíces no aparecen. Y ahí te invade la duda: ¿estoy haciendo algo mal?
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A mí me pasó varias veces. Hasta que empecé a probar pequeños trucos caseros que me recomendó gente que ama las plantas tanto como yo. Lo sorprendente es que funcionaron. Y lo mejor de todo es que no necesitás gastar ni un peso, porque lo que ayuda a tus esquejes a crecer está en la cocina de cualquiera.
Mira de qué se tratan estos trucos caseros para las plantas
El primero me lo compartió una vecina que siempre tiene su balcón lleno de macetas hermosas. “Probá con azúcar moreno”, me dijo. La receta es fácil: disolver una cucharada en un litro de agua y dejar la ramita ahí una hora. Después la plantás como siempre.
La lógica es simple: el azúcar les da un empujoncito de energía, como si fuese una golosina para la planta. Yo lo probé con unos esquejes de lavanda y, en pocos días, ya tenían raíces firmes. Fue como si hubieran despertado de golpe.
El truco de la papa y el vinagre
Otro método me lo contó mi abuela, que tiene el don de hacer crecer cualquier cosa. Me dijo que pusiera una papa en agua con un chorrito de vinagre y que la dejara reposar toda la noche. Al día siguiente, ese líquido se usa para mojar los esquejes antes de plantarlos.
Suena raro, pero tiene sentido: el vinagre limpia y evita bichitos que puedan arruinar el tallo, mientras que la papa libera nutrientes que alimentan la raíz. Es como prepararles una sopa nutritiva antes de que empiecen a crecer por su cuenta.
Una aspirina que hace magia
El tercero es todavía más curioso. Una amiga me juró que la aspirina también sirve en jardinería. Al principio no le creí, hasta que lo probé. Se trata de triturar una pastilla, disolverla en un poquito de alcohol y sumergir los esquejes en esa mezcla unos minutos.
El ácido de la aspirina ayuda a que la planta se defienda mejor y acelera la aparición de raíces. La primera vez lo hice con esquejes de rosal y, para mi sorpresa, en pocos días ya tenían raíces blancas y fuertes. Desde entonces, siempre tengo alguna aspirina guardada para mis experimentos de jardinería.
La magia de lo simple
Lo más lindo de todo esto es que no hace falta complicarse. A veces creemos que cuidar plantas exige productos caros o técnicas complicadas, pero la verdad es que la naturaleza responde con cosas simples. Azúcar, papa, vinagre o una aspirina pueden ser suficientes para que un tallo se transforme en una nueva vida verde.
Cada vez que un esqueje enraíza, siento una pequeña victoria. No es solo una planta más: es una prueba de paciencia, de cariño y de confianza en que algo pequeño puede crecer. Y con estos trucos caseros, ese momento tan esperado llega un poco antes.