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¿Hay que comer más en invierno? La respuesta de una nutricionista para los días de frío

En invierno, muchas personas sienten más hambre y buscan comidas calóricas. Una especialista explicó qué conviene priorizar para alimentarse mejor.

El invierno cambia las ganas de comer. Imagen generada con IA.

El invierno cambia las ganas de comer. Imagen generada con IA.

Cuando bajan las temperaturas, muchas personas sienten más apetito y buscan comidas calientes, abundantes y reconfortantes. Sopas, guisos, panes, infusiones, preparaciones al horno y platos más calóricos suelen ganar espacio en la mesa durante el invierno. Sin embargo, la pregunta vuelve a aparecer cada temporada: ¿hay que comer más cuando hace frío?

La licenciada en Nutrición María Sol Andrewartha compartió en su cuenta de Instagram una serie de recomendaciones para atravesar los días fríos sin caer en excesos y sin descuidar la calidad de la alimentación. Su mensaje principal fue claro: es normal que con el frío aparezcan más ganas de comer, pero eso no significa que el cuerpo necesite mucha más cantidad de alimentos.

Según explicó la profesional, la clave está en elegir opciones que aporten energía, saciedad y nutrientes, en lugar de aumentar por costumbre las porciones o recurrir con frecuencia a alimentos ricos en azúcar, grasas o harinas refinadas.

Foto: Freepik

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Comer mejor, no necesariamente comer más

Durante el invierno, el cuerpo suele pedir preparaciones más cálidas. Eso no es negativo. De hecho, adaptar la alimentación a la estación puede ser una buena estrategia para sostener hábitos saludables. El punto central es la calidad de lo que se elige.

Andrewartha recomendó priorizar verduras cocidas, legumbres, sopas caseras, lácteos, frutas de estación y cereales integrales. Estos grupos de alimentos permiten armar platos completos, nutritivos y saciantes, ideales para los días fríos.

Las verduras cocidas son una alternativa práctica para quienes en invierno dejan de consumir ensaladas frescas. Pueden prepararse al vapor, al horno, en tortillas, rellenos, salteados, tartas o sopas. Zapallo, zanahoria, espinaca, acelga, brócoli, coliflor, berenjena o remolacha son algunas opciones fáciles de incorporar.

Legumbres y sopas caseras, dos aliadas del invierno

Las legumbres también ocupan un lugar importante en una alimentación equilibrada durante esta época. Lentejas, garbanzos, porotos y arvejas aportan fibra, proteínas vegetales y una buena sensación de saciedad. Además, permiten preparar guisos, ensaladas tibias, hamburguesas caseras, cazuelas o sopas más completas.

Las sopas caseras, por su parte, pueden ser mucho más que una entrada. Si se elaboran con verduras, legumbres, cereales o alguna fuente de proteínas, pueden convertirse en una comida nutritiva. La diferencia está en evitar que la sopa sea solo agua con sabor o, en el extremo contrario, una preparación cargada de ingredientes muy calóricos y poca variedad nutricional.

El invierno también puede ser una oportunidad para recuperar comidas simples y caseras. Cocinar más en casa permite controlar mejor los ingredientes, moderar la sal y sumar alimentos que aporten nutrientes reales.

Foto: Freepik

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Qué sumar a la lista del súper

Entre las opciones recomendadas para estos días, la nutricionista destacó también los lácteos, como leche, yogur y quesos, que pueden formar parte de desayunos, meriendas o preparaciones calientes, siempre de acuerdo con las necesidades de cada persona.

Los cereales integrales son otra buena alternativa para aportar energía sostenida. Arroz integral, avena, pan integral y otras opciones similares pueden combinarse con verduras, proteínas y grasas saludables para lograr comidas más completas.

Las frutas de estación no deberían quedar afuera. Aunque en invierno muchas personas reducen su consumo porque prefieren alimentos calientes, pueden incorporarse en compotas, al horno o como parte de desayunos y meriendas.

El error más común en invierno

El principal error durante los días fríos es confundir la necesidad de abrigo con la necesidad de comer en exceso. Tener más ganas de consumir platos calientes no significa que haya que aumentar de manera desmedida la cantidad de comida.

La recomendación profesional es cambiar la forma de preparar los alimentos, no abandonar la calidad ni perder de vista las porciones. Una alimentación de invierno puede ser cálida, rica y reconfortante sin dejar de ser equilibrada.

Como resumió Andrewartha en su publicación, lo importante no es comer más, sino comer mejor. Esa idea puede servir como guía para atravesar la temporada de frío con energía, saciedad y una alimentación más consciente.