Presenta:

Estornudos, ojos irritados y congestión: qué le hace la primavera a tu cuerpo

Las alergias respiratorias crecen con la primavera. Qué síntomas observar, cómo reducir la exposición y por qué no conviene automedicarse.

Se acerca la primavera y muchas personas comienzan con las alergias.

Se acerca la primavera y muchas personas comienzan con las alergias.

Los días más templados, las flores y el regreso de las actividades al aire libre también marcan el comienzo de una época difícil para quienes padecen alergias respiratorias. Estornudos repetidos, congestión nasal, picazón y ojos llorosos pueden instalarse durante varias semanas y afectar el descanso y las tareas cotidianas.

En Mendoza, las consultas relacionadas con estos cuadros aumentan entre un 20 y un 25% durante la temporada de polinización, según información difundida por el Ministerio de Salud y Deportes provincial. Aunque muchos medicamentos pueden conseguirse con facilidad, los especialistas desaconsejan la automedicación. Detrás de una congestión, la tos o la mucosidad también puede existir una infección u otra enfermedad respiratoria que requiera un tratamiento diferente.

Por qué aparecen las alergias respiratorias

Una alergia se produce cuando el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada frente a una sustancia que, para la mayoría de las personas, resulta inofensiva. En los cuadros respiratorios, esa respuesta inflamatoria puede afectar las vías aéreas superiores o inferiores. El polen es uno de los desencadenantes más frecuentes durante la primavera, pero no es el único. También pueden provocar síntomas la pelusa, el polvillo, los ácaros y el pelo o la caspa de los animales.

Los alérgenos presentes dentro de las viviendas suelen generar molestias más persistentes, mientras que aquellos que circulan al aire libre tienden a manifestarse en determinadas épocas del año. En Mendoza, entre las especies que comienzan a polinizar durante esta temporada se encuentran el plátano de sombra, el paraíso, la mora, el eucalipto, la tipa, el tilo y el lapacho.

La predisposición genética influye, pero también resultan importantes el tiempo y el nivel de exposición. El sistema inmunitario interpreta al alérgeno como una amenaza y libera sustancias que desencadenan las molestias en la nariz y los ojos. MedlinePlus explica que la rinitis alérgica puede ser estacional o mantenerse durante todo el año, según su desencadenante.

Cuáles son los síntomas más frecuentes

La rinitis alérgica suele producir:

  • Picazón nasal.
  • Estornudos reiterados.
  • Secreción acuosa.
  • Congestión.
  • Ojos rojos, llorosos o con picazón.

Los síntomas y su intensidad no son iguales en todas las personas. Pueden variar según la predisposición individual, el tipo de alérgeno y el grado de contacto. Cuando la alergia afecta las vías respiratorias inferiores pueden aparecer tos y silbidos o pitidos al respirar. La exposición al polen también puede desencadenar crisis en personas con asma, según advierten los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Por eso, no conviene asumir que todos los estornudos, la tos o los mocos son consecuencia de la primavera. Si las molestias son intensas, se repiten con frecuencia o no mejoran, es necesario consultar a un profesional.

Cómo disminuir la exposición al polen

Evitar por completo los alérgenos ambientales puede resultar difícil, pero algunas medidas permiten reducir el contacto y aliviar las molestias:

  • Identificar, con orientación médica, qué sustancias desencadenan los síntomas.
  • Evitar el humo de tabaco, tanto de manera activa como pasiva.
  • Reducir el tiempo al aire libre cuando la presencia de polen sea elevada.
  • Ducharse y cambiarse la ropa después de permanecer en el exterior.
  • Lavarse las manos antes de tocarse los ojos.
  • Limitar dentro del hogar la acumulación de polvo y ácaros.
  • Mantener cerradas las ventanas cuando circula una gran cantidad de polen.
  • Seguir únicamente el tratamiento indicado por un profesional.

El clima también influye. La cantidad de polen suele aumentar durante los días cálidos, secos y ventosos, mientras que la lluvia ayuda a depositarlo en el suelo.

No hay que automedicarse

No existe una cura definitiva para todas las alergias, pero sí tratamientos destinados a prevenir y controlar los síntomas. Los antihistamínicos pueden aliviar la congestión, la secreción nasal, los estornudos y la picazón, aunque no todos actúan de la misma manera ni son adecuados para cualquier persona.

El tratamiento debe definirse según los síntomas, la edad, los antecedentes y el estado general del paciente. Esto cobra especial importancia en bebés y niños, que además pueden presentar infecciones respiratorias con mayor frecuencia al comenzar la guardería o la escuela.

Consultar permite confirmar si realmente se trata de una alergia, descartar otros cuadros y determinar qué medidas o medicamentos corresponden. En primavera, aliviar los síntomas no debería significar esconderlos sin conocer primero qué los está provocando.