Esto es lo que los mendocinos realmente piensan sobre el día de los enamorados
En el día más romántico del año salimos a consultar a los mendocinos qué piensan de esta fecha. ¿Festejo genuino o movida comercial?
Una pareja mendocina celebra el Día de los Enamorados con una cerveza. Foto: Marcos Garcia/MDZ
Bajo un cielo inusualmente gris para el febrero mendocino, el Parque General San Martín se convirtió en el escenario de un debate que divide aguas. Mientras el aire fresco traía un respiro a la ciudad, las parejas y los solitarios nos respondieron sobre si el 14 de febrero es una cita obligada del corazón o simplemente un éxito de las vitrinas. La atmósfera, cargada de esa calma previa a una posible tormenta veraniega, fue el marco ideal para desmenuzar el mito de San Valentín.
Entre el romance de años y la resistencia solitaria
Para muchos, la fecha es el recordatorio perfecto de la estabilidad y el compromiso. Hay quienes, con la seguridad de los años compartidos, defienden la tradición a capa y espada: "San Valentín, porque estoy de novia hace casi seis años... ¡Aguante el amor y hay que disfrutarlo!", confesaba una joven mientras recorría los senderos del parque. Sin embargo, la vereda opuesta es igual de firme. La soltería se vive como una bandera de libertad, lejos de las presiones de las reservas y los regalos obligatorios, con un contundente "me gusta estar solo" que resuena entre los que prefieren evitar el tumulto.
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El debate sobre la comercialización del afecto es, quizás, el punto más álgido. Hay una honestidad brutal en quienes ven el beneficio detrás de la góndola: "Tengo un negocio que vende cosas para novios y novias y me sirve para el comercio, así que San Valentín a full", admitía un entrevistado sin vueltas. Esta dualidad entre lo que dictan las finanzas y lo que siente el pecho es constante; para algunos, la fecha se ha vuelto "un poco comercial" o incluso algo que "se ha ido de lo que es San Valentín", perdiendo esa esencia de conexión diaria por un simple evento de calendario.
Lo que piensan los mendocinos sobre el día de San Valentín:
La edad también parece jugar un rol clave en cómo percibimos al santo del amor. "Yo soy anti, fíjate la edad que tengo ya... el amor se demuestra durante todo el año, no un día", sentenciaba una mendocina con la autoridad que dan las décadas. Es una postura que gana terreno: la idea de que el afecto no debería encapsularse en 24 horas, sino ser una constante que no necesite de un recordatorio externo ni de una cena costosa para ser validado.
Al final del día, más allá de los corazones de peluche y las promociones bancarias, lo que queda es el deseo genuino de bienestar. "Que la gente sea feliz, loco", resumía uno de los paseantes, sintetizando el espíritu de una Mendoza que, aunque crítica, no deja de ser apasionada. Ya sea con una muestra de cariño "linda y estética" o con la firme convicción de que el amor no tiene fecha de vencimiento, los mendocinos eligen su propia aventura en este 14 de febrero que, entre nubes y mates, nos obliga a mirarnos un poco más de cerca.



