Escapada ideal: Cortaderas, el pueblo serrano que enamora a quien lo descubre
Entre cascadas, quebradas y rincones de ensueño, este pueblo te invita a descubrir un costado poco conocido de las Sierras de los Comechingones.
Cortaderas, en San Luis, combina historia, naturaleza y serenidad a los pies de las Sierras de los Comechingones.
ASNLUbicado en el noreste de San Luis, sobre la falda occidental de las Sierras de los Comechingones, el pueblo de Cortaderas se impone como uno de los destinos más bellos y tranquilos del Valle del Conlara. Dividido por la Ruta Provincial N.º 1, que separa su casco urbano de la pintoresca Villa Elena, ofrece un entorno natural único donde los ríos, los bosques y las montañas conviven en perfecta armonía.
Visitar Cortaderas es sumergirse en la calma serrana. Sus paisajes, sus caminos arbolados y sus balnearios naturales permiten disfrutar de una conexión directa con la naturaleza. Pero también guarda una historia rica y profunda: sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando el alférez Tomás Fernández administraba estas tierras, y su fundación oficial se celebra cada 23 de octubre, en honor a su consolidación como comunidad autónoma.
Naturaleza pura: quebradas, cascadas y espejos de agua
El entorno de Cortaderas deslumbra con postales naturales difíciles de igualar. Uno de los lugares más emblemáticos es la Reserva Natural Quebrada de Villa Elena, antiguamente llamada “Quebrada del Molino”. Allí, el arroyo Cortaderas alimenta un manto verde compuesto por molles, talas, cocos y chañares. Entre su vegetación autóctona se esconden senderos que conducen a verdaderas joyas, como el Salto Grande o Chorro Grande, una cascada de 70 metros que recompensa a quienes se animan al trekking de acceso.
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Otro sitio imperdible es el Dique Piscu Yaco, un espejo de agua enclavado en las sierras cuyo nombre significa “Aguada de los Pájaros”. Además de su valor paisajístico, este dique rinde homenaje a la poesía sanluiseña a través de la figura de Antonio Esteban Agüero. Y para quienes buscan un rincón más íntimo, la Cascada Esmeralda, a 1.300 metros sobre el nivel del mar, ofrece un salto de nueve metros y una hoya cristalina ideal para disfrutar de la frescura de la montaña.
En este pueblo encuentras tradición, historia y turismo
Más allá de sus paisajes, Cortaderas conserva el espíritu de los pueblos con historia. En el siglo XVIII fue conocido como “Cortaderas de los Arias”, un enclave rural que creció con esfuerzo y solidaridad. A comienzos del siglo XX, la comunidad impulsó la construcción de caminos, escuelas y edificios públicos, consolidando su identidad.
Hoy, el pueblo combina turismo activo, turismo rural y turismo cultural. En sus alrededores es posible recorrer granjas, visitar capillas antiguas, comprar productos artesanales o simplemente disfrutar de la vida local. Villa Elena, su vecina inseparable, completa la experiencia con paisajes rocosos, arroyos y una tranquilidad que parece suspendida en el tiempo.