El mito de los juguetes sexuales en pareja: por qué todavía despierta inseguridades
Los juguetes sexuales no sustituyen a nadie: una especialista explica cómo incorporarlos sin convertirlos en una competencia.
Una sexóloga habló sobre los mitos de usar juguetes sexuales en la pareja. Foto: Freepik
La llegada de los juguetes sexuales a la intimidad no siempre despierta solamente curiosidad. Para algunas personas, la presencia de un vibrador puede generar dudas, inseguridad e incluso la sensación de estar compitiendo con un objeto. Detrás de esa reacción aparece una creencia todavía extendida: si la pareja necesita otra forma de estimulación, algo estaría faltando en el encuentro sexual. Sin embargo, el juguete no necesariamente reemplaza aquello que ya existe. También puede incorporarse como una posibilidad adicional dentro de la experiencia compartida.
El tema fue abordado por Mariana Rincón, conocida como La Juguetóloga, durante un episodio de Gleeden Confidencial con Julieta Zara. Rincón trabaja desde hace más de 15 años en educación y divulgación sobre juguetes sexuales.

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El temor de competir con un juguete sexual
“El juguete es para incluir, no para sustituir”, afirmó Rincón durante la conversación con Julieta Zara, psicóloga y sexóloga. Zara recordó el caso de un paciente preocupado porque su novia se había comprado un vibrador. La situación obligó a trabajar sobre el significado que él le atribuía al objeto: en lugar de considerarlo una herramienta para explorar otras sensaciones, lo interpretaba como una amenaza para su desempeño y para la relación.
Según Rincón, parte del prejuicio surge de asociar los juguetes exclusivamente con la penetración o con la posibilidad de reemplazar a otra persona. Esa idea desconoce que la industria ofrece dispositivos destinados a diferentes zonas del cuerpo y formas de estimulación.
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Vibradores, estimuladores de clítoris, juguetes de doble estimulación y modelos conectados a aplicaciones amplían las posibilidades tanto para el autoplacer como para los encuentros en pareja.
El objeto no aporta afecto, comunicación, deseo ni intimidad. Su función es producir un determinado estímulo físico. La experiencia compartida continúa dependiendo de las personas y de la manera en que decidan incorporarlo.
Por qué recomiendan comenzar en soledad
Antes de utilizar un juguete con otra persona, La Juguetóloga aconseja probarlo individualmente. Conocer previamente su funcionamiento permite descubrir intensidades, ritmos y movimientos sin la presión de tener que explicarlos en medio de un encuentro. “Yo siempre recomiendo que los juguetes los empiecen a utilizar en soledad”, señaló.
La exploración individual también puede facilitar la comunicación posterior. Saber qué resulta agradable, qué intensidad es excesiva o qué tipo de contacto se prefiere ayuda a transmitirlo con mayor claridad.
Rincón advierte, además, sobre la repetición permanente de una misma potencia o estímulo. La propuesta no consiste en convertir al juguete en la única vía para alcanzar el placer, sino en variar, experimentar y ampliar el conocimiento del propio cuerpo.
El juguete que se volvió popular
Uno de los productos que ganó mayor popularidad durante los últimos años es el llamado “succionador de clítoris”. El nombre, sin embargo, puede generar una idea equivocada sobre su funcionamiento. Rincón explicó que muchos de estos dispositivos no realizan una succión propiamente dicha. Funcionan mediante ondas de presión de aire y no necesitan rozar directamente el clítoris.
La sensación cambia de acuerdo con la profundidad, la frecuencia y la intensidad de las ondas. Por eso, aunque suelen incluirse dentro de la categoría general de vibradores, ofrecen un estímulo diferente al movimiento vibratorio tradicional.
Juguetes que pueden utilizarse a distancia
Las nuevas tecnologías también modificaron las posibilidades de juego compartido. Actualmente existen dispositivos vinculados con aplicaciones que permiten controlar la intensidad y el ritmo desde otro teléfono, incluso cuando las personas se encuentran en lugares diferentes.
Estos modelos incorporan una alternativa para las parejas a distancia y para quienes buscan experimentar otras dinámicas dentro del encuentro.
El episodio también aborda la elección de materiales, la limpieza y la conservación de los productos. Antes de utilizarlos, es importante conocer sus características y seguir las indicaciones específicas del fabricante, ya que no todos requieren los mismos cuidados.
La incorporación de un juguete sexual no debería convertirse en una obligación ni en una evaluación del desempeño de nadie. Puede ser, simplemente, una invitación a conversar, conocer mejor el cuerpo y explorar otras formas de placer.
Para quienes sienten curiosidad, pero todavía tienen dudas, la recomendación de Rincón es comenzar lentamente, buscar información y permitirse experimentar sin culpa ni vergüenza. El juguete no llega para ocupar el lugar de una persona: suma una posibilidad a una intimidad que continúa construyéndose entre quienes la comparten.


