El fotógrafo que retrató los secretos del campo de Malargüe: dónde ver sus imágenes
Rolando Poblete retrata la intimidad del campo, sus oficios y las tradiciones que todavía sobreviven en Malargüe.
Llega la muestra “Malargüe gaucho: donde el oficio se vuelve herencia y la herencia cultura” al Le Parc. Foto: Rolando Poblete
Malargüe suele ingresar en las postales turísticas a través de volcanes, montañas cubiertas de nieve y extensiones que parecen no tener límites. Sin embargo, detrás de esos paisajes existe otro territorio menos visible: el de las familias rurales que crían animales, atraviesan largas distancias, conservan celebraciones antiguas y transmiten sus conocimientos sin necesidad de escribirlos.
Ese universo es el centro de "Malargüe gaucho: donde el oficio se vuelve herencia y la herencia, cultura", la exposición del fotógrafo Rolando Poblete que llegará al Espacio Cultural Julio Le Parc después de haberse presentado en el sur provincial.
La muestra será inaugurada el lunes 7 de septiembre, a las 18, en la Sala de Exposición del complejo cultural ubicado en Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén. Su propuesta excede el registro costumbrista: las imágenes funcionan como documentos de prácticas, saberes y rituales cuya permanencia depende de quienes todavía los sostienen.
El campo observado desde adentro
Poblete dirige su cámara hacia los hombres y las mujeres vinculados con la crianza de ganado y las tareas rurales de Malargüe. No busca construir una versión idealizada del gaucho ni convertir el trabajo de campo en una escenografía. Su intención es registrar cómo se vive, se produce y se organiza la comunidad lejos de los centros urbanos.
En las fotografías aparecen rodeos, pariciones, arreos, trashumancias y diferentes labores relacionadas con los animales. Junto a esas escenas productivas surgen también los momentos en los que la comunidad se reúne: fiestas rurales, veladas dedicadas a los santos, danzas, comidas tradicionales y encuentros en los que circulan historias, recuerdos y leyendas.
La colección permite comprender que el patrimonio cultural no está formado únicamente por edificios, documentos u objetos antiguos. También incluye conocimientos que permanecen alojados en las personas: la manera de realizar una tarea, preparar una receta, ejecutar una cueca malargüina o interpretar las señales del territorio.
Ese patrimonio es especialmente vulnerable porque su continuidad depende de la transmisión oral y de la experiencia compartida. Cuando una práctica deja de enseñarse o pierde a sus últimos portadores, no siempre queda un registro material capaz de reconstruirla.
Fotografías en blanco y negro para detener el tiempo
Todas las imágenes fueron trabajadas en blanco y negro. La ausencia de color desplaza la atención hacia las texturas de la tierra, la piel, la ropa, los animales y las herramientas. También refuerza los contrastes producidos por una luz natural que puede ser intensa y áspera en los campos del sur mendocino.
Los encuadres cerrados permiten observar gestos y movimientos que suelen quedar ocultos detrás de las grandes panorámicas. Una mano, una soga, una montura o la proximidad entre una persona y el animal con el que trabaja pueden contener tanta información como el paisaje completo.
La figura humana ocupa un lugar central, pero siempre aparece relacionada con una acción. El retrato no está separado del oficio: cada protagonista es mostrado dentro de la trama cotidiana que vincula cuerpo, conocimiento y territorio.
Poblete trabaja sin alterar las escenas ni dirigir a quienes fotografía. Esa decisión le otorga a la serie un carácter documental y etnográfico. La cámara observa, acompaña y conserva, sin convertir la vida rural en una representación preparada para el visitante.
Una memoria construida durante más de 20 años
La elección del tema está atravesada por la propia biografía del fotógrafo. Rolando Poblete nació y creció en Malargüe, como hijo de una criancera rural y de un inmigrante chileno. Desde hace más de dos décadas desarrolla su trabajo en diferentes géneros, entre ellos el paisaje, la naturaleza, el deporte y la fotografía documental.
También se desempeñó como docente de nivel terciario, es guía de turismo y forma parte del Archivo Histórico Raúl Becerra de la Municipalidad de Malargüe. Su especialización en fotografía documental, realizada en la Universidad de Buenos Aires, terminó de orientar su obra hacia la investigación y conservación del patrimonio intangible.
Esa doble condición -fotógrafo y miembro de la comunidad retratada- le permite acercarse a escenas que difícilmente podrían ser registradas por una mirada ocasional. No fotografía una cultura ajena: trabaja sobre un mundo que forma parte de su historia personal y del territorio al que pertenece.