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Cinco lagos de la provincia de Buenos Aires ideales para cuando sube la temperatura

Cuando el calor empieza a sentirse, la provincia de Buenos Aires ofrece lagos que combinan naturaleza, deportes y relax. Una ruta de agua y frescura para disfrutar en escapadas.


La primavera siempre trae consigo la necesidad de buscar rincones al aire libre, espacios donde el agua y la naturaleza sean protagonistas. Y aunque muchos imaginan que la provincia de Buenos Aires está dominada por llanuras, lo cierto es que esconde espejos de agua que sorprenden por su belleza y su diversidad de propuestas.

Son lagunas y lagos que invitan tanto al descanso como a la aventura, rodeados de pueblos que completan la experiencia con historia, gastronomía y hospitalidad. Desde Junín hasta Guaminí, cada destino guarda un paisaje distinto para descubrir cuando la temperatura empieza a subir.

Laguna de Gómez, Junín

En el noreste bonaerense, el Parque Natural Laguna de Gómez se extiende como un oasis de 200 hectáreas de biodiversidad. Sus balnearios con playas de arena ofrecen un espacio ideal para familias, con deportes náuticos y áreas recreativas bajo la sombra de los árboles. En invierno la postal cambia: se convierte en el escenario perfecto para la pesca deportiva del pejerrey, especie emblemática de la región.

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Cuenta con balnearios con playas de arena en los que se pueden practicar actividades náuticas.

Laguna de Lobos

Un clásico de las escapadas cercanas a la capital. La Laguna de Lobos combina la tranquilidad de su villa turística con actividades para todos los gustos. Paseos en bote, kayak, kitesurf y windsurf son parte del menú, pero también hay espacio para la calma: caminar por la costanera o sentarse a observar aves en silencio. Por las noches, los cielos despejados invitan al astroturismo con charlas y observaciones guiadas. A pocos kilómetros, la adrenalina sube con vuelos en parapente, planeador y paracaidismo.

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La Laguna de Lobos es ideal para disfrutar de la naturaleza, caminar por la costanera y observar aves. También para pasear en bote y practicar remo, kayak, kitesurf y windsurf.

Laguna de San Miguel del Monte

Con su costanera arbolada, la laguna de San Miguel del Monte es un espacio perfecto para combinar naturaleza y movimiento. Aquí las bicicletas ruedan, los caballos marcan sus huellas y las embarcaciones recorren sus aguas tranquilas. Es un lugar que invita tanto al descanso como a la práctica de deportes, siempre con el plus de ser un excelente punto para el avistaje de aves.

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Esta laguna te enamora con sus vistas.

Laguna de Cochicó, Guaminí

A solo 20 kilómetros de Guaminí, la Laguna de Cochicó se enmarca dentro del complejo lacustre “Las Encadenadas”, un sistema de humedales reconocido a nivel mundial por su biodiversidad. Su protagonista indiscutido es el flamenco austral, que con su porte y su color rosado tiñe el paisaje de un tono único. Además, es un destino muy buscado por los amantes de la pesca y los deportes náuticos, con la Villa Turística Cochicó como punto de encuentro, equipada con servicios, gastronomía y un balneario para disfrutar en familia.

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Una de sus aves más características es el flamenco austral con su gran porte y su color rosado. También es una laguna muy elegida para la pesca.

El valor de las escapadas de agua

Más allá del simple disfrute al aire libre, estas lagunas bonaerenses son ventanas hacia la diversidad natural de la provincia. En cada una de ellas se puede sentir la vida primaveral, compartir un picnic, remar bajo el sol o simplemente mirar el horizonte reflejado en el agua.

Escaparse a estos lagos es también una forma de descubrir que Buenos Aires no solo es campo y ciudad: es también agua, playas y paisajes capaces de enamorar en cualquier estación.