Chiara Baciocchi es la nueva reina de la Vendimia de Las Heras
Con una puesta emotiva y voto electrónico, Las Heras celebró su Vendimia y eligió a su nueva soberana departamental.
Chiara Baciocchi, flamante reina de la Vendimia de Las Heras.
Maru Mena/MDZLas Heras vivió una noche cargada de emoción, identidad y tradición con la realización de su Vendimia departamental, que tuvo lugar en el Predio Los Pescadores, ubicado en Acceso Norte y calle Los Pescadores. Bajo una noche con cielo amenazante, el espacio se transformó en el escenario de una celebración profundamente arraigada en la memoria colectiva del departamento, donde el arte, la historia y la participación ciudadana se conjugaron para rendir homenaje a la cultura vendimial.
En el marco de esta fiesta denominada “Vendimia de mi Gente Trabajadora”, Chiara Baciocchi, de Ciudad (21 años), fue elegida como la nueva reina de la Vendimia de Las Heras y sucederá a Alejandrina Funes, quien además ostenta el título de Reina Nacional de la Vendimia. Como virreina resultó electa Valentina Arredondo, de El Pastal (20 años).
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La elección se realizó mediante un sistema de voto electrónico, orientado a garantizar la transparencia, el orden y la participación democrática de la comunidad: fueron 40 votos del público y el resto de invitados y funcionarios.
El procedimiento incluyó un sorteo público de la terminación del DNI, mecanismo que habilitó a las personas presentes a emitir su voto de manera segura y organizada. De este modo, la flamante reina obtuvo 45 votos, mientras que la virreina alcanzó 20 votos, en una instancia que volvió a poner en valor el compromiso ciudadano dentro de una de las tradiciones más significativas de Mendoza.
En la fiesta, a la que asistieron cerca de 5.000 personas, estuvieron presentes el ministro Víctor Fayad y el diputado nacional Luis Petri, quienes acompañaron al intenden Francisco Lopresti y al resto de las autoridades comunales.
"Vendimia de mi Gente Trabajadora”
Más allá de la elección soberana, la Vendimia de Las Heras se destacó por su propuesta artística, que presentó una puesta en escena con un fuerte anclaje en la identidad local. El espectáculo se estructuró a partir de una historia sensible y emotiva, protagonizada por una figura entrañable: una Nona que deja como herencia a su nieto, Gian, un escrito cargado de recuerdos, enseñanzas y valores. A través de su voz, el relato puso en primer plano la tierra, el trabajo, la memoria y la dignidad de una comunidad forjada por el esfuerzo cotidiano y la solidaridad.
La obra se desarrolló a lo largo de doce cuadros, cada uno de ellos dedicado a recorrer momentos fundamentales de la historia de Las Heras. El público fue invitado a transitar por capítulos que marcaron la construcción del departamento: la impronta libertadora que atraviesa su pasado, el aporte de los inmigrantes que llegaron con sueños y esperanzas, el ferrocarril como motor de progreso y las historias de hombres y mujeres que, con su trabajo silencioso, contribuyeron a edificar el presente y proyectar el futuro de la comunidad.
Cada escena buscó recuperar esas vivencias y resignificarlas desde una mirada emotiva, reforzando el sentido de pertenencia y el orgullo por una identidad colectiva construida a partir del esfuerzo compartido. En ese marco, la Vendimia no se presentó únicamente como un espectáculo artístico, sino también como un espacio de encuentro, reflexión y reconocimiento de los valores que definen al pueblo lasherino.
La propuesta escénica combinó danza, música, actuación y recursos visuales que acompañaron el relato central, logrando una puesta integral que fue celebrada por el público. La respuesta de los vecinos y vecinas reflejó la importancia que la Vendimia tiene como expresión cultural y como instancia de reunión comunitaria.
La dirección general y la puesta en escena estuvieron a cargo de Gabriela Cánovas, quien condujo el espectáculo con una mirada que articuló lo artístico con lo simbólico, cuidando cada detalle para transmitir la esencia de la historia narrada. El guion, desarrollado por Laura Fuertes, aportó una narrativa sensible y profundamente identitaria, en la que la memoria y la historia ocuparon un lugar central como protagonistas del relato.






