Brad Pitt en Mendoza: la Vendimia que se vivió bajo el hechizo de Hollywood
Con la filmación de “Siete años en el Tíbet”, la presencia de Brad Pitt y una puesta monumental en el Teatro Griego, Mendoza vivió una Vendimia inolvidable.
Brad Pitt en “Siete años en el Tíbet”.
El 8 de marzo de 1997, mientras el gobernador Arturo Lafalla marcaba distancia del gobierno central por los diferimientos impositivos que beneficiaban a provincias vecinas y que desalentaban la inversión privada en una Mendoza que no recibía esos incentivos, la Vendimia se preparaba para desplegar su versión más magnética.
La provincia estaba en boca de todos por un motivo inesperado, y es que en los meses previos se filmó en territorio mendocino la producción internacional de Jean-Jacques Annaud, “Siete años en el Tíbet”. Eso implicó que Brad Pitt, protagonista del film, y Gwyneth Paltrow permanecieran un tiempo en la provincia, despertando un interés mayúsculo en muchas personas.
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Para resguardar su privacidad, se acondicionó un símil búnker en la exclusiva zona de Chacras de Coria, que permaneció sitiado de manera constante por fans y periodistas. La Vendimia de 1997 tuvo, así, una cuota de alfombra roja, debido a que Mendoza no solo celebró el vino, sino que también fue escenario de una fiebre celebrity inédita.
La Vía Blanca convocó a alrededor de 150.000 personas que se alinearon para contemplar el desfile de los enormes y luminosos carros. La tecnología fue protagonista con sus juegos de luces, rayo láser y potentes equipos de sonido que transformaron el recorrido en una experiencia casi que futurista.
Varias reinas, desde lo alto de los carros, se comunicaron con la multitud a través de micrófonos, acortando distancias y generando un clima más directo, mientras que el Carrusel también tuvo su momento con danzarines gigantes sobre zancos y una puesta que tuvo tanto de tradición como de espectáculo. Por supuesto, no faltaron críticas por la inusitada cantidad de caballos y jinetes de los centros tradicionalistas, detalle que también formó parte del debate de esa edición.
El acto central volvió a tener su casa en el Teatro Griego Frank Romero Day, que recibió “Vendimia del vino perfecto”. El libreto fue de Luis Álvarez y la dirección general estuvo a cargo de Fernando Colomé. La escenografía llevó la firma del arquitecto Juan José Marino y la coreografía general fue responsabilidad de Margarita Colomé. El equipo de maestros de danzas estuvo integrado por Cristina Hidalgo, Alejandra Tillar, Néstor Jiménez, Josefina Martínez, Héctor Moreno, Héctor Cavallini, Roberto Torres y Yueh Cheng Chu.
La trama narró el vino a través del tiempo, en una serie de cuadros musicales que relataron la búsqueda del vino dorado por distintos países de Europa hasta que un alquimista encontró el vino de oro en las tierras del Cuyum.
La puesta reunió a 600 artistas, en su mayoría bailarines, y apostó a una escena multitudinaria. Una de las características más significativas fue la inclusión, debido a que un centenar de personas no oyentes pudo seguir el desarrollo argumental gracias a la intervención de Fernanda Bernabé, quien cada diez minutos se comunicaba con ellos en lenguaje de señas, proyectada en una pantalla gigante.
En esa noche fue elegida Reina Nacional de la Vendimia Marinés Dolores Babuggia, representante de Guaymallén, mientras que la Virreina fue Paola Jimena Bressan, del departamento de Tunuyán.





