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El destino argentino que te hace disfrutar del río, la historia y la buena comida

Bella Vista es uno de los secretos mejor guardados de Corrientes: playas tranquilas, casas coloniales, gastronomía regional y rincones que invitan al descanso o la aventura en la costa del Paraná.
Playas tranquilas, historia viva y paisajes naturales en plena costa correntina. Foto: Tripin
Playas tranquilas, historia viva y paisajes naturales en plena costa correntina. Foto: Tripin

A orillas del majestuoso río Paraná, en el norte de la provincia de Corrientes, se encuentra Bella Vista, un pueblo que combina la belleza natural del litoral con una fuerte identidad histórica y cultural. Con playas serenas, arquitectura colonial y una fuerte tradición frutal, este destino poco conocido es ideal para quienes buscan una escapada distinta, accesible y con mucha autenticidad.

A solo 150 kilómetros de la capital provincial, este pueblo recibe a sus visitantes con una postal encantadora: barrancas rojizas, calles empedradas, y el reflejo del río bajo la luz cálida del clima subtropical. El Balneario Municipal es uno de los puntos más elegidos para descansar frente al agua, mientras que las caminatas por el centro permiten descubrir viviendas de adobe, plazas históricas y antiguas casonas que conservan el espíritu del siglo XIX.

Las casonas antiguas, las calles de piedra y la producción frutal dan identidad a Bella Vista. Foto: Municipalidad de Bella Vista.

Los recorridos culturales invitan a viajar al pasado a través de sitios emblemáticos. La Colonia 3 de Abril muestra el origen agrícola de la zona, con una historia ligada a los primeros colonos. El Puerto Viejo, por su parte, conserva estructuras y recuerdos de la época en que Bella Vista era un importante punto de intercambio fluvial. La Iglesia Nuestra Señora del Carmen, uno de los edificios más antiguos del pueblo, es símbolo de la religiosidad local. Y el Cementerio Corpus Christi, envuelto en leyendas, guarda entre sus caminos las tumbas de personajes que marcaron la identidad correntina.

Además, para quienes buscan un contacto más directo con la naturaleza, la Zanja de Toropí y Punta Cuevas ofrecen paisajes exuberantes e historia: el primero, una cascada de cinco metros rodeada de verde, el segundo, un sitio clave en la Guerra de la Triple Alianza.

El turismo activo también tiene su lugar. El kayak, la pesca deportiva y el canotaje son algunas de las propuestas que se pueden practicar en las aguas del Paraná. Mientras tanto, en tierra firme, el aroma a fruta madura anticipa uno de los mayores orgullos de Bella Vista: su producción de naranjas. La Fiesta Nacional de la Naranja es el reflejo de una economía ligada a la tierra, y también una excelente oportunidad para probar dulces regionales, licores artesanales y una gastronomía con fuerte impronta litoral.

Con fundación oficial en 1825 pero raíces que se remontan al siglo XVIII, Bella Vista logró consolidarse como un punto turístico sin perder su ritmo calmo ni su identidad. La mejor época para visitarla es entre primavera y verano, cuando los días largos y el clima templado hacen aún más agradable caminar, nadar, o simplemente mirar el río.