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El pueblo argentino que se puede visitar con un tren solar

Entre cerros multicolores, silencio sagrado y tradiciones vivas, Tumbaya invita a conectar con la esencia profunda de la Quebrada de Humahuaca.
Un pueblo sereno y ancestral donde los colores del paisaje se mezclan con la fe y la memoria de su gente. Foto: Shutterstock
Un pueblo sereno y ancestral donde los colores del paisaje se mezclan con la fe y la memoria de su gente. Foto: Shutterstock

El norte argentino es un mosaico de pueblos mágicos, donde la tierra, la fe y la historia se entrelazan en cada rincón. Entre quebradas, cardones y cerros multicolores, hay lugares que conservan intacta su alma ancestral. Con el tren solar, se puede llegar a uno de esos destinos que enamoran: Tumbaya, un pueblo detenido en el tiempo que resiste con dignidad y belleza.

Ubicado en plena Quebrada de Humahuaca, Tumbaya deslumbra con su perfil sereno, sus casas de adobe, y una religiosidad que se respira en el aire. De origen prehispánico, ligado a los Tumbayoc y Tilianes del pueblo omaguaca, es desde 1899 la cabecera del departamento homónimo. Es pequeño, pero intenso: sus tradiciones, su gente y su historia lo hacen único.

El pueblo tiene una fuerte cultura religiosa. Foto: Viví Jujuy

Un paseo por la identidad andina

El visitante que llega a Tumbaya se encuentra con un pueblo que no necesita gritar para ser inolvidable. Entre cerros que cambian de color según la hora del día y calles de tierra que invitan a caminar sin apuro, el tiempo parece tener otro ritmo.

En cada rincón se manifiesta la fe: altares, procesiones, fiestas populares y un respeto profundo por los símbolos religiosos que se heredan de generación en generación. Pero también hay una energía silenciosa que conecta con la tierra, con lo esencial, con lo auténtico.

¿Qué hacer en Tumbaya?

  • Visitar el sitio arqueológico de Huajra: conocido como “la esquina de Huajra”, fue un punto estratégico del imperio incaico, ligado al comercio entre la Quebrada y las Yungas.
  • Tumbaya Grande – Paraje Raya Raya: la casa de Néstor Vilca abre sus puertas para mostrar cultivos andinos como quinua, amaranto, papa y porotos, todo en clave agroecológica. La experiencia incluye cocina regional con lo cosechado.
  • Ceremonia del Té con Doña Celestina: una tradición íntima en la que se comparten infusiones con hierbas del monte y panificados caseros, mientras Celestina –madre, agricultora y luchadora indígena– narra su historia de vida.
  • Caminata a la vieja mina Dolomita: parte desde Raya Raya y une Tumbaya Grande con Purmamarca en una travesía de 11 kilómetros (5 horas) por senderos que combinan historia, naturaleza y altura (de 2.101 a 2.422 msnm).
  • City Tour por el pueblo: incluye la Iglesia Virgen de los Dolores, el Museo Privado de la Familia Bustamante, el cementerio de altura, la fuente donde bebió agua San Francisco Solano, y la escuela de gastronomía andina.