Paraíso oculto en el norte argentino: dunas gigantes, montañas y aguas termales
A lo largo de 17 Rutas Naturales, es posible descubrir las maravillas que la madre naturaleza sembró en todo el territorio argentino. Estos senderos atraviesan paisajes únicos que hipnotizan a quienes los recorren. Uno de estos destinos se encuentra en el Norte argentino y sorprende con imponentes dunas y relajantes termas.
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En Catamarca, al recorrer una de las rutas que atraviesa el Norte, se pueden visitar las dunas de Tatón, Saujil y Medanitos, ubicadas al norte de Fiambalá. Estas enormes formaciones de arena evocan paisajes del desierto del Sahara y ofrecen una experiencia inigualable para los viajeros. Además de admirar su belleza, es posible realizar actividades como sandboard, safaris fotográficos y travesías en cuatriciclos o vehículos 4x4.
Para llegar hasta Fiambalá, se debe tomar la Ruta Nacional 60 y, desde allí, continuar por la Ruta Provincial 34 durante unos 13 km hasta Saujil. Luego, tras recorrer 22 km más, se llega a Medanitos, desde donde se accede a las dunas de Tatón a través de un camino de tierra. Aunque se pueden visitar durante todo el año, la mejor hora para explorarlas es por la mañana. Antes de emprender el viaje, se recomienda verificar el estado del camino, ya que en temporada de lluvias puede volverse intransitable. También es aconsejable ir en vehículos 4x4 y con guías habilitados para evitar dañar el entorno.
Cerca de Saujil, a unos 10 km de Fiambalá, se encuentra la famosa "duna mágica de Saujil", que se eleva 90 metros con una pendiente de 45 grados, convirtiéndola en un lugar ideal para practicar sandboard. Más adelante, luego de pasar Medanitos y recorrer unos 30 km hasta Tatón, aparecen otras impresionantes dunas.
Entre ellas, se destaca la más alta del mundo, con una cima que alcanza los 2845 msnm. Bautizada "Federico Kirbus" en honor al periodista y escritor que la descubrió, esta duna representa un verdadero desafío para los aventureros.
A pocos kilómetros de Fiambalá, en una quebrada al pie de la Cordillera de los Andes, se encuentra un complejo termal rodeado de un entorno natural imponente. Su nombre, de origen indígena, significa “agua que penetra en la montaña”. Las piletas naturales de piedra reciben agua termal que baja directamente de la montaña, con temperaturas que varían entre los 38 °C y los 70 °C. Sus propiedades minerales son altamente valoradas por sus efectos terapéuticos y medicinales, convirtiendo este lugar en un refugio ideal para la relajación después de una jornada de exploración.
Este rincón de Argentina combina aventura y descanso en un paisaje único, donde las dunas y las termas crean una experiencia inolvidable.

