El truco definitivo para limpiar tus zapatillas sin lavandina ni bicarbonato
¿Zapatillas blancas impecables? Difícil, pero no imposible. Aunque ponerlas en la lavadora parece la opción más rápida, a largo plazo es un camino directo al desgaste. Afortunadamente, existe una técnica mucho más efectiva para devolverles el brillo sin maltratarlas. Aquí te la contamos.
Antes de comenzar, un paso esencial: sacar los cordones y cepillar bien las zapatillas para deshacerte del polvo y del barro. Con eso listo, se pasa a la "fórmula mágica": una mezcla casera de medio litro de agua caliente, dos cucharaditas de jabón en escamas y 50 ml de amoníaco. Rocía esta solución sobre las zapatillas y cepilla con energía. La suciedad va a empezar a desaparecer, ¡ya verás!
Luego, se aclaran con agua y se sumergen boca abajo en un recipiente con agua caliente y dos cucharadas de percarbonato. Este baño mágico, que dura entre dos y cuatro horas, también incluye los cordones. Tras este remojo, solo queda aclarar y dejar secar, sin luz directa del sol para evitar manchas. ¡Y listo! Quedarán como recién compradas.
Si tus zapatillas son de color, el proceso es más sencillo: basta con cepillarlas con la fórmula mágica, enjuagar y omitir el percarbonato, que solo se usa para los modelos blancos.
¿Y si aparecen manchas amarillas después de limpiarlas? Probablemente fue por un mal aclarado. Para solucionarlo, un toque de vinagre de limpieza y un buen enjuague bajo el chorro de agua harán que desaparezcan.