Germán Di Césare: "El Malbec seguirá siendo la principal bandera del vino argentino"
En tiempos donde la comunicación se vuelve transversal y los mensajes se entrelazan, quizás algunas cuestiones pierdan el foco. Mucho ruido, en ciertas ocasiones, puede confundir. Y en términos de desarrollo de mercados y promoción de diferentes "drivers" de marca país eso puede ser un problema.
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Hoy hablamos con uno de los enólogos referentes en esta materia. Germán Di Césare es Chief Winemaker de Bodega Trivento, es decir el responsable general de producción de una de las principales bodegas de Argentina, y una de las líderes en el mercado extranjero, donde por medio de nuestro vino, se promociona a las regiones y al país.
Con un enorme éxito en todas sus líneas, su trabajo diario es consistente. Una palabra muy fácil de decir, pero extremadamente difícil de concretar en la industria del vino. Quizá la clave del éxito en esta industria. Germán es un gran catalizador en ese aspecto. Uno de los mejores enólogos de nuestro país.
Aquí la nota completa junto a Germán Di Césare, de Bodega Trivento, en los estudios de MDZ:
Y en los siguientes párrafos, algunos extractos de los que habló en la nota completa:
¿Hoy cuál es el foco? ¿Por donde va el vino argentino?
Hoy por hoy nuestra mirada concreta es hacia la "premiunización": volvernos premium, generar un impacto con nuestra marca y por supuesto con nuestros productos. Específicamente en el Reino Unido se ha dado un crecimiento sostenido de la marca a través del Malbec, que es el varietal más emblemático de la Argentina.
Algunos lo ponen en cuestión eso. ¿Se cansó la gente del Malbec en el mundo?
Pienso que no. Y hay que subrayar dos aspectos. Uno es que el Malbec es nuestra punta de lanza. Hoy la gente en el mundo nos conoce a través del Malbec y va a seguir siendo así. Pero por otro lado, hay otros varietales que estamos desarrollando en Argentina que son espectaculares, otras zonas que hacen que nuestro país se vuelva más atractivo y que sea necesario también diversificar no solamente en varietales, sino también en zonas.
Es muy importante resaltar los trabajos que se han ido realizando en los últimos años, de mucha diversificación y exploración de distintos terruños dentro de Mendoza: dentro del Valle de Uco, de la primera zona, yendo a las apelaciones más pequeñas, los distritos, a las IG... esto da mucho mayor impacto en términos de calidad de vinos.
¿Dónde ves el mayor inconveniente hoy?
Lo más difícil siempre es la comunicación hacia el consumidor: que le llegue y entienda ese valor agregado que tiene el vino que uno hace, que entienda por qué se diferencia. Esto no es tanto para el mercado interno, porque la gente argentina conoce un poco más cómo son nuestros terruños, como es nuestra cultura y por supuesto, hay consumidores cada vez más especializados. Es un desafío para el exterior.
Ahora, saliendo Argentina, el Malbec va a ser la palabra clave para que la gente relacione a nuestro país con el vino, porque cuesta mucho comunicar cuando no tenés esa cercanía de conocer el lugar, de conocer las alturas, la diversidad que tenemos en Mendoza. Lo más sencillo para que el mensaje llegue de una manera más clara es siempre basarnos en el Malbec. Y también va a ser el Malbec el que seguirá teniendo peso a nivel industria dentro del marketing de Argentina en el mundo.
Hoy hemos vuelto a hacer vinos más francos en la Argentina. Volvimos a mirar más nuestra historia vitivinícola. La generación de ustedes ha recuperado eso. ¿Es así?
Sí, coincido. Y creo que también es parte de lo que estamos transitando. Creo que hoy estamos más cerca de esa búsqueda de la identidad de los vinos argentinos. Nuestros viñedos tienen que ser interpretados junto con el suelo, las alturas, los clones que se plantan, por la situación puntual que sucede ahí. Y eso es lo más importante, es único, irrepetible, ese carácter de singularidad y unicidad que existe. Y eso se acerca hacía lo que hacían nuestros antepasados, los viejos de antes. Estamos haciendo cosas más parecidas a lo que hacían ellos. Tuvimos años donde el estilo de vino fue manejando nuestras decisiones hacia cosechas más tardías, con extracciones más largas. Y no tenía nada que ver con, por ejemplo, con la Fiesta de la Vendimia, que siempre es la primer semana de marzo, entonces ese dato histórico es muy importante, porque si los viejos antes cosechaban por esa fecha, por algo era. Creo que estamos más cerca de ir entendiendo lo que realmente tenemos y ojalá alcancemos a verlo, pero creo que todavía nos falta.


