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Rodolfo Sadler: "En Argentina no deberíamos pensar solo en Malbec"

Es uno de los grandes enólogos del país. Hace cinco años a nivel internacional ganó un premio por hacer el mejor Cabernet Sauvignon del Mundo. Un estrella del vino a nivel global.

En la industria "Opi" Sadler es uno de los enólogos más querido por sus pares y uno de los más requeridos a nivel global, con gran éxito sobre todo en Estados Unidos, donde Bodega La Mascota es todo un suceso con sus vinos. En ese mercado, se venden estos vinos con un gran valor de mercado, excelente calidad y un volumen importante. 

Atrás de ese vino esta Opi, que ha estado durante más de 30 años en el Grupo Peñaflor, la firma de bodega más relevante que tiene el país, tanto en términos de volumen como de terruños alrededor de la Argentina. 

De herencia austriaca, su abuelo (opa en alemán), le transmitió su amor por el vino y durante estos años ha hecho honor a toda ese legado. Opi es un gran hacedor de vinos y sobre todo un gran conocedor de los terruños argentinos. 

A continuación podés conocerlo a fondo en la nota completa en los estudios de MDZ: 

Y aquí un extracto de algunos momentos de la entrevista realizada:

Cuando uno ve la geografía de la Argentina, si bien Mendoza concentra ese más de 70% de la producción de vino del país, se percibe hoy un país que tiene viñedos de todo tipo, como si fueran varias regiones del mundo en el mismo lugar. ¿Coincidis?

Así es, esa es la gran ventaja de Argentina. Tener muchos terruños diferentes con características distintas hace que los vinos tengan mucha diversidad. Los consumidores de otros países lo marcan, porque constantemente están descubriendo cosas de Argentina, porque hasta un mismo varietal como el Malbec puede volverse totalmente diferente y eso le da mucha diversidad a los vinos y es lo que atrae mucho de Argentina.

Opi como se lo conoce tiene mucha experiencia en los vinos argentinos. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ.

Y en ese cambio de 40 años, de esos 90 litros que se consumían per capita a hoy tratando de rascar los 15. ¿Qué pasó en el medio? La lectura simplista sería: ¿Por qué la gente dejó de tomar vino?

A principios de los 90 fue que las bodegas se lanzaron al mercado externo. Viendo que empezaba a disminuir el consumo en el mercado interno y recuerdo ir a una London Wine o una Vinexpo en Bordeaux, y erámos sólo 15 bodegas. En Argentina no había más que eso. Incluso nos juntábamos entre nosotros en la noche para cenar después de la feria y pasarnos los contactos porque era la forma de trabajar. Creo que eso nos diferenció mucho de los chilenos, donde hay una constante competencia. Nosotros tuvimos que ir en bloque a tratar de vender Argentina y nuestro Malbec y eso nos unió mucho. Por eso ahora no existen rivalidades entre las bodegas, y hay mucha camaradería entre los técnicos. Y a partir de ahí empezamos a exportar cada vez más. Pero en la Argentina ahora, no deberíamos pensar solamente en Malbec, sino que tenemos que pensar en otras variedades que nos den más oportunidades: Chardonnay, Cabernet Sauvignon o Cabernet Franc, ahí hay grandes posibilidades. El Malbec se estacionó en una venta a nivel mundial y ahora Argentina tiene que dar un cambio y tratar de buscar posicionar otras variedades. 

La nota en los estudios de MDZ. Rodrigo D'Angelo / MDZ

El vino se tiene que adaptar…

Sin dudas se tiene que adaptar. Ahí sale el tema de los vinos de baja graduación alcohólica y sin alcohol, con gente a favor y hay detractores también. Hay que escuchar todas las voces, pero creo que hay que adaptarse a los cambios. Ya a mediados de los 90, en Bodega Santa Ana hicimos el primer vino de baja graduación alcohólica de Argentina. Usábamos una metodología de ósmosis inversa que actualmente también se usa, a pesar que hay otras más novedosas y que dan mejor calidad de producto, pero la ósmosis inversa se sigue utilizando. Se llamaba Un Rincón de Sol, que lo vendimos en un mercado que todavía no estaba maduro para ese tipo de vinos que estábamos presentando, pero sí lo exportamos muy bien. Hay que pensar y adaptarse, porque los consumidores están demandando cosas y hay que estar atentos. Solo un dato: hay más de mil doscientos millones de musulmanes que no beben alcohol.