Camila Torta: “En el vino no hay nada dicho, hay que probar”
Camila es una de las mayores promesas que está dando la sommelerie argentina. Hija de también una reconocida profesional (Mariana), desde muy chica comenzó a familiarizarse con aromas y sabores. Así comenzó a llenar el "disco duro" de lo sensorial.
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Luego de estar al frente como sommelier de uno de los restaurantes más importantes de Buenos Aires (Anchoita), desde hace algunos meses llegó a Mendoza para instalarse y meterse desde adentro en los terruños que dan nacimiento a los vinos que promociona.
Comprende y entiende de manera sencilla cómo debe ser ese vínculo entre los nuevos consumidores y esta bebida ancestral y está dispuesta a llenarse de contenidos para seguir creciendo en la materia.
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A continuación podés ver la entrevista completa junto a Camila Torta:
Te dejamos un extracto de algunos de los momentos de la entrevista junto a Camila:
Fue al revés lo tuyo, desde la Capital a una provincia del interior para crecer…
Mirá, una vez un cocinero me dijo algo que me pareció muy lindo: "Qué afortunados los sommeliers que tienen la posibilidad de tener un lugar que reúne todas las bodegas, a los actores de la vitivinicultura nacional, no así los cocineros"... y se trata un poco de eso. Yo quería hacer más foco. Hace muchísimos años que me dedico a esto, arranqué a los 17 y sentía que por ahí yo venía comunicando mucho de lo que me habían enseñado los ingenieros agrónomos y los enólogos, pero necesitaba vivenciar por los propios medios, estar acá, entender cómo afectaba el calor, el Zonda, y demás.
Y ¿cómo es el vino argentino?
Muy diverso. Aunque creo que de afuera nos siguen viendo como ese Malbec sobremaduro con mucha madera, es lo que más conocen. Todavía Argentina sigue muy asociado a ese estilo de Malbec, pero la diversidad es importante y enfocar la comunicación en eso es la clave. Es muy importante seguir educando sobre la diversidad, sobre los diferentes terroir, sobre cómo se puede dar esta cepa, dependiendo de la vinificación, de donde esté plantado y por supuesto de la mano de quien lo hace. y también el auge enorme que están teniendo los vinos blancos.
Sos joven, pero has vivido esa etapa pendular de la Argentina, de vinos maduros a vinos más frutales, "verticales" como le dicen. ¿Cómo interpretas esto?
Son varios factores. Primero, que Argentina no tiene tantos años de historia de vitivinicultura, hay muchas otras zonas que sí los tienen. Comparado con otros sitios, nuestra historia es mucho más acotada. Entonces creo que al construir la historia también vamos aprendiendo y vamos viendo qué es lo mejor. Segundo, el crecimiento de los vinos se da en paralelo con un crecimiento de la gastronomía, en cuanto a que la gente empezó a fijarse muchísimo más en lo que come. Con todo esto, con el veganismo y el vegetarianismo, hay una mayor tendencia a prestar atención a qué consumimos, qué me hace bien, qué me hace mal. Me parece que no hay ni que irse ni a un blanco ni a un negro, sino que los grises también existen. Con esto digo: no hay que demonizar la madera, ni destruir los vinos naturales. Me parece que todo juega.
¿Y qué no te gusta del mundo del vino actual?
El ser pedante, el pensar que tenemos todo resuelto. El hacerse el canchero y hacerse el que sabe cómo hacer todo. Me parece que hay que mantener mucho la humildad y entender que siempre se puede aprender y mejorar más. Y mucho más en nuestros rubros, que siempre están en movimiento y en los que no está todo dicho. Me encuentro a veces en situaciones donde aparece todo est, y yo siempre pienso: Yo te puedo enseñar algo y vos sin dudas me podés enseñar algo. A mí me parece que esa sinergia es totalmente necesaria.
Si tuvieras la posibilidad de llevarte un solo vino y comida a un viaje lunar ¿Que harías?
No tengo ninguna duda de que sería asado argentino. Y un vino también argentino y sin dudas un Malbec de Altamira. Porque me gusta mucho la profundidad que tiene ese lugar, su pureza. Hay mucha viña vieja de Malbec y no sé si es el lugar más representativo, pero a mí es uno de los que más me gusta. La elegancia de lo floral.


