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Ocho trucos para dedicarle menos tiempo a la limpieza

Cómo poner en práctica una serie de hábitos inteligentes en tiempos en que, justamente, "el tiempo no alcanza".

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MDZ Estilo domingo, 19 de mayo de 2024 · 12:13 hs
Ocho trucos para dedicarle menos tiempo a la limpieza
Para desarrollar hábitos positivos en la limpieza es necesario romper con los malos hábitos de limpieza que hacen que la casa esté más sucia y sea más difícil de manejar. Foto: Pixabay - pixabay.com

¿Por qué limpiar la casa es algo de nunca terminar? Quizás porque hoy se le dedica más tiempo al celular y a la computadora para recibir y enviar mensajes (antes, en menor medida, el procedimiento era con el teléfono fijo). También porque desde la casa también se trabaja (o se completan las tareas pendientes dejadas en el trabajo), o porque hay que ayudar a los chicos con las tareas de la escuela. En fin, hay muchas razones, pero limpiar la casa es algo que siempre ha llevado un buen tiempo -por supuesto, dependiendo del tamaño de la vivienda y otros factores como cantidad de perros que pueden entrar y salir permanentemente de casa y ensuciar, el nivel de desorden que exista y que implique dedicarle tiempo cada día a ordenar las cosas, y así otros más.

Asignar tareas de limpieza apropiadas para la edad a todos los miembros de la familia  mantiene un hogar más limpio a diario. Imagen: Pixabay.com

La novedad es que hay algunas cosas que se pueden cambiar para dedicarle menos tiempo a la limpieza y así disponer de más tiempo libre.

1. Ordenar el desorden con regularidad

Dedicar unos minutos para retirar los elementos que ya no se necesitan o no se utilizan contribuirá a que los espacios permanecen más organizados y así poder limpiar más rápido. Porque menos desorden significa menos obstáculos al momento de quitar el polvo, aspirar o limpiar las superficies, por ejemplo.

2. Limpiar de arriba a abajo

En una habitación o en la cocina, por ejemplo, en lugar de empezar pasando la escoba al piso y luego el lampazo lo que se aconseja es comenzar desde lo más alto (gabinetes, estantes, paredes, etc.), luego avanzar hacia las superficies intermedias (escritorios, mesas, sillas, ventanas, etc.), para finalmente concluir la limpieza en los pisos y alfombras. ¿Por qué así? Para evitar que "rehacer" cualquiera de las anteriores porque todo caerá al piso.

3. Involucrar a toda la familia

Si bien es común que la limpieza de una casa la hagan "batallones" de familia, también hay muchas casas en que la limpieza la realiza una sola persona. La solución consiste en asignar tareas de limpieza apropiadas para la edad a todos los miembros de la familia para así distribuir la carga de trabajo y  mantener un hogar más limpio. Por ejemplo los niños pueden guardar  sus juguetes después de jugar y un adolescente puede lavar los platos o ubicarlos en el lavaplatos. Esto contribuye a que la labor de limpieza en general sea más rápida.

Después de almorzar o cenar se gana más tiempo lavando lo que se usó inmediatamente después que postergando esa tarea. Imagen: Pixabay.com.

4. Limpiar inmediatamente las manchas y los derrames

Para eso tener listos en los objetos de limpieza algo que sea exclusivamente para quitar las manchas y también suciedades como el pichí del perro, el piso de la jaula de los canarios y de ese tipo. Hacerlo en el momento en que se produce esa mancha o suciedad puede parecer quitarle el tiempo para otra cosa. Pero no es así porque -por ejemplo, para una mancha en concreto- se gana más tiempo limpiándolo pronto que frotando esa mancha horas después.

5. Tener un horario establecido para limpiar

Cuando la limpieza no está planificada puede ocurrir que uno apenas llega a su casa lo primero que hace es prender la computadora, ver el televisor o tirarse un rato a la cama y postergar la limpieza. Y lo que sucede es que es difícil estar tranquilo y relajado cuando hay tareas de limpieza por hacer. Para ayudar a combatir esto lo que se recomienda es adquirir el hábito de utilizar un horario. Pero no para hacerlo todo. Sino que puede ser por partes. Por ejemplo un día a la semana para solamente limpieza de paredes y ventanas, entre otros, y por supuesto también, establecer un horario lo del día a día, como superficies y pisos. Entonces establecerlo por horario contribuye al orden de la persona en su vida y que no sea "todo junto", a que esa persona disponga de más tiempo libre a lo largo de la semana. Es decir, por un lado lo del día a día y por otro, tareas más pequeñas para hacerlo semanalmente.

6. Buenos elementos de limpieza

Paños de microfibra y una buena cantidad de trapos para evitar usarlos semisucios y no  lograr así la limpieza esperada.
Limpiador de acero inoxidable para limpiar el acero inoxidable y limpiadores de madera para limpiar la madera (y no usar productos sustitutos o parecidos, porque el efecto será distinto y habrá que limpiarlo, luego, otra vez).

Limpiar la madera con un producto que no sea para limpiar maderas puede resultar contraproducente. Imagen: Pixabay.com

El uso de productos incorrectos lleva a que uno permanezca más tiempo fregando y tras limpiar pueden quedar rayas o dejar las superficies con un aspecto sucia. Y muchas veces ocurre cuando uno compra el producto de limpieza más barato y con la idea errada de que pueda ser multiuso. Al final haciéndolo así se pierde tiempo.

7. Limpiar sobre la marcha

Después de almorzar o cenar, en lugar de dejarlos platos, vasos, ollas y sartenes en la pileta de la cocina para lavar después conviene respirar hondo, ponerse las pilas y hacerlo en el momento: quizás en menos de cuatro minutos ya se hizo todo. En cambio dejarlo para el día después implica que la suciedad se afirme y se endurezca más en los platos (y así con el resto de los elementos). Lo mismo sucede tras la ducha en el baño: en lugar de dejar el piso mojado y el toallón mojado y colgado, mejor tomarse dos minutos, pasar el secador, también el espejo del baño y colgar el toallón en otro lugar para que se seque. Se trata de hábitos en el que, al momento de hacerlo, aparece la tentación (o el defecto) de postergar. Lo mismo con el guardar la ropa después de cambiarse o limpiar la encimera la cocina tras hacer unas tostadas o cocinar algo. Pequeñas acciones que hacen ganar tiempo después.

8. Limpieza intensiva una o dos veces por semana

¿De qué se trata? De dedicarle 30 minutos a la semana para  limpiar las áreas difíciles -eso que uno detecta y se propone limpiarlo en algún momento, pero en lugar de  hacerlo lo posterga más- .

La solución es poner música fuerte para predisponer mejor del ánimo y hacerlo sin pensarla dos veces (es decir, sin abrirle la puerta a postergar la labor). Y por supuesto incluir esta labor en la planificación de la limpieza. Lo que se logra con apagar estos “pequeños fuegos” es bajar el estrés y asociar la limpieza con algo divertido, porque al fin y al cabo con la música esos 30 minutos pasarán volando.

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