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La Biela, un histórico café que ya es ícono de la Ciudad: los platos y los precios

Este fin de seamana extra largo es ideal para una escapada. La Ciudad de Buenos Aires recibe a turistas con hermosos espacios verdes y recorridos imperdibles, como el del icónico café La Biela.
La mesa 20 era y sigue siendo de Bioy Cáceres y Jorge Luis Borges. Foto: ENTUR CABA
La mesa 20 era y sigue siendo de Bioy Cáceres y Jorge Luis Borges. Foto: ENTUR CABA

La Biela, es un café bar de los más tradicionales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), ubicado en Junín y Av. Quintana, una de las esquinas más bellas del barrio de la Recoleta, a cien metros de la Iglesia del Pilar y del Cementerio en el que descansan 21 presidentes del país. Se trata de un Bar Notable protegido por la Legislatura Porteña por haber sido punto de encuentro de grandes músicos y escritores, lugar de debates y tertulias de actores, deportistas y políticos. La Biela es parte del patrimonio cultural de la Ciudad y un ritual imperdible para incluir en el itinerario de los viajeros y viajeras - y por qué no, los mismos habitantes de Buenos Aires- para este fin de semana extra largo.

Disfrutar del clásico café de La Biela, sus platos típicos y recorrer las atracciones del Barrio porteño de la Recoleta, es una vivencia única e irrepetible, que toda persona que pase por Ciudad Autónoma de Buenos Aires se merece hacer. Mucho más, cuando durante esa experiencia, se puede conocer la atrapante historia del café narrada por uno de sus dueños, Carlos Gutiérrez, un español que adquirió el café en 1966.

El paisaje verde de Plaza Francia que se puede admirar desde La Biela. Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

“Acá había gastronomía desde 1820. Estos terrenos que están acá eran de la Virreina del Río de la Plata casada con Del Pino. La familia Del Pino son los que invirtieron dos millones de dólares para la última reforma de los claustros de la Iglesia del Pilar. En 1820 le regaló a los peones un pedacito e hicieron una pulpería de mala muerte porque esta zona era medio dura. En 1880 vino el vasco Michelena y dicen que hizo la mejor pulpería de Buenos Aires”, comienza contando Carlos a un grupo exclusivo de periodistas entre los que se encuentra quien escribe. "Yo no la conocí”, agrega entre risas complices y aliviadas. De lo contrario, podríamos haber estado hablando con un fantansma escabullido del Cementerio ubicado frente al Bar, como cuentan algunas leyendas.

Fue entre tuercas, cafés y debates que el bar tomó su nombre de esta pieza clave para el funcionamiento del coche. La Biela, “se lo puso un corredor que se llamaba Beto Mieres y otro que se llamaba Malbrán, de la clínica de ojos. Los habían echado de la calle Libertador y estaban buscando un boliche para parar, habían entrado con el coche allá y los habían rajado. Fundió una Biela acá, se bajó con la biela y entró diciendo ‘gallego esto es una biela fundida’ y ahí le quedó La Biela Fundida y después solo La Biela”, narra el español. 

La entrada de La Biela. Foto: ENTUR CABA.

Durante más de dos siglos, el bar que sigue estando en la misma esquina del barrio de la Recoleta, tuvo solo tres nombres, con la particularidad que todos fueron puestos por situaciones que ocurrían en el lugar y quedaban en la memoria de los visitantes que comenzaban a llamarlo de esa forma. “Anteriormente se llamaba Aerobar porque enfrente estaba el edificio de la aeronáutica. Y anteriormente se llamó La Viridita porque había un señor de una casa que le decía a los que les ponían las motos en la vereda, ‘no ponga la moto que me rompe la viridita’ y de ahí le quedó el nombre de La Viridita”, relata risueño su dueño actual.

La Biela se hizo conocida internacionalmente cuando finalizaban los años 50’ y era el punto de reunión de los héroes y fanáticos del automovilismo, y se daban cita intelectuales, artistas, políticos y turistas. Beto Mieres, cuenta Gutiérrez, corría con Fangio y Froilán Gonzáles en la Fórmula 1 en Europa y los automovilistas eran visitantes frecuentes del lugar. 

El café La Biela está repleto de fotografías históricas. Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

Pero antes de ser La Biela, “ya venían escritores y se hizo más notoria cuando Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares escribían libros acá. Venía Sábato, Sáenz, un montón más. Las fotos que están arriba de la barra son sacadas por Bioy Casares para un libro de Borges, porque aparte de escritor le apasionaba la fotografía”.

En la mesa 20 del icónico café están inmortalizados ambos escritores como tributo a esta amistad literaria única. “Esa era la mesa de Bioy Casares que no se ocupaba al mediodía vinieran o no vinieron al restaurante”, asegura el español. Según cuenta la historia, el escritor vivía cerca y tenía muchos sobrinos con los que iba al bar. “Bioy Casares entraba a la cocina a hablar con el chef de cocina, a elegir la comida.  Siempre hablaba con uno, con otro, le gustaba hablar con el personal”, comparte su dueño con quienes escuchamos atentamente su relato. 

La fachada de La Biela.

Carlos nació en León, Galicia y desde 1966 se hizo cargo del lugar en el Barrio de la Recoleta. El “gallego” recuerda que en ese momento eran “40 dueños” y aclara que hoy son “unos cuantos menos porque se fueron comprando partes”. “Trabajé siempre, de mozo, de barman, de cajero, recorrí todos los puertos de cocina porque cuando faltaba uno me mandaban a mi porque se me daba bien”, recapitula, hasta ingresar al puesto de Director General en el que se encuentra actualmente. 

La Biela, "siempre va a ser muy visitada porque tiene que ver con la cultura, con el automovilismo y con el lugar. No hay muchos lugares en el mundo que tengan el verde que tenemos nosotros enfrente y esta ubicación”, concluye Carlos sobre el lugar por el que pasaron y pasan celebridades y turistas internacionales y nacionales. 

El tradicional café de La Biela

Cualquier persona que pase por La Biela no puede dejar de probar su tradicional café, preparado con maestría por baristas que hacen que tomar un café se convierta en una experiencia sensorial única, rodeado de lo mejor de la cultura y la historia argentina. 

El café negro y el clásico cortado, dos delicias de La Biela. Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

Los tres platos imperdibles

En el emblemático café de Buenos Aires, el bife de chorizo, el bife de lomo a la Biela y el revuelto gramajo son los recomendados de la casa como los platos característicos que capturan la esencia de la cocina porteña. El bife de chorizo grillado, jugoso y lleno de sabor, es una exquisitez que encarna la pasión argentina por la carne asada a la perfección por $18.200.

Por otro lado, el bife de lomo a la Biela, con jamón, ananá, espárragos, salsa de Champignones y papas noisette, deleita los paladares más exigentes con cada bocado por $21.100. Y, para quienes buscan una experiencia auténtica, el revuelto gramajo, con su combinación de papas fritas, huevo revuelto, jamón y morrones, ofrece un festín de sabores que evoca la tradición y el gusto por lo clásico en cada cucharada al precio de $12.100. 

Así es el café por dentro