Argentina

El pueblo colonial lleno de paz que es ideal para visitar un día y escapar de la ciudad

Visitantes son acogidos por caminos de tierra, plazas serenas y residentes cordiales en un pueblo situado a 150 kilómetros de la ciudad.

MDZ Trip lunes, 1 de abril de 2024 · 09:32 hs
El pueblo colonial lleno de paz que es ideal para visitar un día y escapar de la ciudad
Este pueblo quedó detenido en el tiempo Foto: Google/Juan Chapar

En la creciente lista de destinos preferidos por quienes buscan una pausa de la vida cotidiana, los encantadores pueblos de Argentina ocupan un lugar destacado, ofreciendo una experiencia única para disfrutar de una escapada relajada.

Castilla, situado a 150 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, emerge como un pintoresco pueblo de 700 habitantes, que extiende una cordial invitación a explorarlo y sumergirse en sus tradiciones y la hospitalidad de su gente.

Este pequeño enclave en el partido de Chacabuco, con una rica historia de prosperidad evidenciada por su población de 3.000 habitantes, 40 granjas lecheras, dos procesadoras de lácteos y un frigorífico, enfrentó un declive significativo en 1990. El cese de operaciones del ferrocarril San Martín marcó el inicio de un período de aislamiento, llevando a muchos residentes a buscar nuevas oportunidades lejos de casa.

Castilla pueblo
El ferrocarril dejó de pasar por Castilla en 1990. Foto: IG @viajandoenel404

No obstante, un grupo resiliente decidió quedarse, dedicando esfuerzos para revitalizar Castilla, transformándolo en un punto de referencia dentro del circuito gastronómico y turístico de la provincia.

Actualmente, este pueblo se enorgullece de contar con una infraestructura modesta pero significativa, que incluye una calle pavimentada, dos clubes, dos plazas y un moderno hospital, atendiendo a una población de 700 personas.

Castilla pueblo
Cada rincón de Castilla es una postal. Foto: Google/Juan Chapar

Visitantes de Castilla resaltan una sensación inmediata de cambio al llegar, con escenas de vida tranquila que pintan el cuadro de un lugar sereno: bicicletas recorriendo tranquilas calles de tierra, niños jugando libremente, vecinos compartiendo en las veredas y una sensación palpable de seguridad.

La estructura del pueblo, con sus caminos de tierra, vastos campos, antiguas casonas y la genuina amabilidad de sus residentes, invita a los viajeros a explorar y descubrir la rica historia de este encantador lugar.

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