Presenta:

David Bonomi: "En el vino, Mendoza ha inspirado a otros lugares"

Así lo asegura uno de los principales hacedores de la Argentina. Comenzamos un ciclo de entrevistas con los grandes referentes actuales de la vitivinicultura argentina. No te lo pierdas.
David Bonomi Foto: Santiago Tagua / MDZ
David Bonomi Foto: Santiago Tagua / MDZ

Vamos a hablar con algunos de los máximos referentes del vino argentino actuales. Hoy conversamos con David Bonomi, uno de los Winemakers argentinos de referencia.

David ha logrado este título porque se ha enfocado en el trabajo, en el viñedo y en la viticultura, que parecen ser la clave hoy en la innovación de los vinos argentinos

Con una larga tradición en su familia dedicada a la enología, es uno de los profesionales que el mundo del vino admira. Tanto en la Argentina como en el resto del mundo, logrando caldos de gran nivel internacional, por un lado en Bodega Norton y también en su proyecto personal llamado Per Se, que ha obtenido innumerables reconocimientos. 

A continuación podes ver la entrevista completa junto a David Bonomi:

Aquí un pequeño extracto de todo lo que se habló en la entrevista:

¿Qué significa el vino argentino para vos? 

Lo primero que tengo que decir es que mi familia me apoya incondicionalmente para que yo me dedique al vino, porque sin eso no podría ni siquiera empezar la conversación. Son largas jornadas porque es un proceso totalmente vivo, así que hay que estar atento a que todas estas cosas que pasan en la naturaleza sucedan en forma correcta en la bodega, como para que hagamos un vino que sea rico. Luego, en mi tiempo libre también hago vinos. (Risas). El vino es absolutamente súper importante, motivador y realmente enriquecedor porque me hace conocer lugares, gente y eso para mí es súper importante porque es una retroalimentación en forma permanente. Es una actividad híperdinámica, no te podés aburrir.

Bonomi, una de los enólogos referentes del vino argentino. Foto: Santiago Tagua.

Hemos descubierto que ahora podemos hacer vino en más de 15 provincias, hay una vorágine en la industria…

El mendocino por su expertise es el gran hacedor de vinos argentinos: el 75% de la producción está en Mendoza, la materia gris que hay acá es asombrosa. Fantásticos técnicos, enólogos que han motivado a otros lugares a hacer vinos. La fuente de inspiración que Mendoza hizo al resto de las provincias y a un montón de gente que no tiene nada que ver con el mundo del vino es impresionante. El vino entusiasma porque desde afuera parece que esta actividad es súper agradable, porque tiene un brillo muy especial y normalmente cuando haces vinos hay lugares que son fantásticos y muy llamativos. Han contagiado a otros a movilizarse a lugares que eran inhóspitos para la vitivinicultura y que hoy día son una fuente inagotable de generación de nuevos puestos de trabajo.

Tenes una apego por los vinos blancos ¿Por qué?

Creo que en el subconsciente lo traigo desde los primeros vinos que tal vez tomé en casa. Y sí, en familia de italianos y españoles, el vino blanco era refrescante. Cuando uno viaja trae botellas, va a ferias y comienza a tener referencias. Y aparte es súper desafiante. Las uvas blancas no te permiten errores técnicos, ni errores climáticos, se te notan las cicatrices, se te notan los golpes. Requiere mucha más técnica. 

"Per Se" lo haces en tu tiempo libre y para los fanáticos del vino es una de las joyas del vino argentino. ¿Qué significa para vos?

Es mi familia. Lo hago con mi amigo Edgardo del Popolo y es ese sueño que se cumplió cuando empecé a estudiar enología y con mi papá, porque veníamos de producir en el Este, muy golpeados con nuestras propias viñas. Teníamos que terminar casi llorando entregando la uva a una cooperativa o a productores y en definitiva nuestro vino terminaba en una masa de volúmenes muy grandes. Y nació esto, que era un proyecto muy pequeño, muy custodiado, muy personalizado por los actores mismos. ¿Por qué razón en Europa con dos hectáreas puede vivir una familia entera? Porque le vende a sus vecinos o tiene un par de clientes que están enamorados no solo de su vino, sino también de esa familia. Y eso somos. Venimos de ahí, estamos al servicio de un lugar, y nos fundimos en esta simbiosis que hay entre el productor, el lugar y el amante de una buena botella de vino, con historia.