El fenómeno Roberto Giordano: por qué fue un ícono de los 90 y el menemismo
El mundo de la moda perdió a uno de sus grandes íconos. Roberto Giordano, el peluquero que llevó su talento del conurbano bonaerense a las pasarelas más glamorosas de Argentina y el mundo, falleció a los 79 años mientras se sometía a una cirugía en el Sanatorio Mater Dei.
Nacido y criado en Quilmes, en una humilde casa de chapas, Giordano heredó de su abuelo sastre el amor por las tijeras y la ética de trabajo en la cual "hay que trabajar de sol a sol". Su primer empleo, a los 16 años, fue barriendo el piso de una peluquería, donde comenzó a soñar con París y el glamour de la alta costura.
Con esfuerzo, llegó a peinar a las figuras más destacadas del espectáculo, como Valeria Mazza, Pampita, Nicole Neumann y Dolores Barreiro.
Hablar de Roberto Giordano, es hablar de sus fastuosos desfiles, los cuales fueron un fenómeno que marcó una época. Durante los ‘90, Punta del Este se convertía cada verano en la pasarela más codiciada, donde Giordano desplegaba un show que iba más allá de la moda, contando con bailarines, fuegos artificiales y grandes modelos que daban vida a noches mágicas. Pinamar y Mar del Plata también contaron con desfiles que se transformaron en clásicos imperdibles y atrajeron a las estrellas del espectáculo.
La primera fila de sus pasarelas era un desfile en sí mismo, teniendo la presencia de figuras como Alain Delon, Claudia Cardinale, Sophia Loren, Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli, entre otros.
La primera fila de sus pasarelas era un desfile en sí mismo, teniendo la presencia de figuras como Alain Delon, Claudia Cardinale, Sophia Loren, Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli, entre otros.
Giordano tomó de París la inspiración que definió su estilo y su visión para la moda. Cada detalle de sus desfiles era cuidado con obsesión. Con meses de preparación, lograba que entre 10 y 15 modelos desfilaran por pasada, en eventos que podían incluir hasta 36 recorridas. Y es que para él, no era solo moda, era arte escénico en su máxima expresión.
En sus producciones también se destacaba su capacidad para descubrir talentos. Gisele Bündchen, antes de ser una estrella mundial, desfiló en sus pasarelas. Carola del Bianco, Daniela Cardone y Dolores Barreiro también brillaron bajo su dirección.
Giordano se ganó un lugar en la cultura popular gracias a sus ingeniosas frases. “¡Qué noche, Teté!”, surgida junto a Teté Coustarot en un desfile, se convirtió en su sello personal. También dejó momentos inolvidables como cuando en un Superclásico pidió a los hinchas de River: “No me peguen, soy Giordano”.

Giordano creó un imperio con su cadena de peluquerías gracias al cual sostuvo un fastuoso modo de vida lleno de lujos, que se desmoronó a la llegada del nuevo milenio debido a que los tributos impagos dieron lugar a reclamos judiciales que desembocaron en su decadencia empresarial y mediática.
Cercado por deudas impositivas que la AFIP exigía pagar, el coiffeur se mudó a Maldonado, Uruguay, sin poder evitar que se llevaran a cabo juicios en su contra, por los que fue condenado: la evasión sumaba millones, en IVA y Ganancias, según un fallo judicial.

En los últimos años prácticamente desapareció, refugiándose en su casa cercana a Punta del Este. Además de alejarse definitivamente de los medios, también sus amistades farándula dejaron de frecuentarlo.

