Staycation: la tendencia que causa furor en varios países de Europa
Durante las vacaciones muchos prefieren evitar las típicas situaciones vacacionales y olvidarse del estrés que suelen causar. Llegar de prisa a los aeropuertos, el jet lag, las largas filas en los restaurantes, las aglomeraciones en los atractivos turísticos y la tristeza que causa el regresar. Para ellos existe el staycation, una tendencia que cada vez crece más y pega fuerte en el verano europeo.
Si bien el término “staycation”, que fusiona dos conceptos en inglés: “stay” (quedarse, estar) y “vacation” (vacaciones), fue creado en 2005; este verano europeo está causando furor.
Cuando hablamos de esta tendencia hablamos de unas vacaciones en las que uno se queda en su casa. Las “staycations” son ideales cuando el presupuesto no alcanza para un gran viaje o cuando se prefiere invertir en visitar nuevos lugares cerca de casa, desde un restaurante o un di´a de spa.
Mientras antes quienes se quedaban en casa durante el mes de agosto en Europa lo hacían en gran medida por carecer de presupuesto para las vacaciones, ahora muchos viajeros, “pudiéndoselo permitir, prefieren viajar en cualquier otra época del año”, explica Joan Miquel Gomis, profesor de los estudios lade Economía y Empresa en la UOC y especialista en turismo.
Esto también ocurre en varias ciudades de Estados Unidos, según The Washington Post en junio, el destino vacacional más solicitado en 2023 por los estadounidenses fueron las playas, algo bastante común; sin embargo, “la segunda opción, con un 28% es quedarse en casa”.
La tendencia del staycation vino para quedarse. Muchos europeos encuentran cool y trendy pasar buena parte de sus vacaciones de agosto en casa. De esta manera están "aprovechando que la ciudad se vacía, se puede aparcar fácil y no resulta complicado encontrar sitio en restaurantes que durante el resto del año están llenos, sean caros o baratos", asegura lavanguardia.com.
El objetivo es ser turista en su propia ciudad, dejando de lado las responsabilidades laborares para poder disfrutar de los placeres del hogar, como leer un libro, dormitar bajo la sombra de un árbol, cocinar sin apuros o reunirse con amigos. También recorrer los atractivos cercanos a la casa de uno.

