Máxima de los Países Bajos tuvo que aprender esto para poder casarse con Guillermo
Máxima de los Países Bajos ya lleva 10 años como reina y más de 20 siendo amada por el pueblo neerlandés. Sin embargo, el recorrido no fue fácil para ella ya que tuvo que hacer numerosos esfuerzos para poder casarse con Guillermo Alejandro I. El tiempo le demostró que nada de lo que hizo fue en vano.
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De plebeya argentina a reina de los Países Bajos: el increíble camino de Máxima Zorreguieta
Cuenta la historia que Máxima de los Países Bajos y Guillermo Alejandro I se conocieron hacia 1999 en España, durante la Fiesta de Sevilla. El amor entre ambos creció casi con la misma rapidez que la polémica que esto supuso para la monarquía neerlandesa.
Es que la argentina no solo era extranjera, sino que además era plebeya y no poseía un origen aristocrático. Sin embargo, el hijo de Beatriz fue claro en su deseo y la entonces reina neerlandesa la aceptó como su nuera y futura reina consorte.
Se dice que Máxima comenzó su ingreso en la monarquía con el pie derecho, ya que Beatriz sonrió apenas la vio por primera vez, algo que no sería muy común en ella.
En simultáneo, se le presentaron varios de los desafíos que tendría que afrontar. El del idioma fue el primero y acaso el más urgente: si bien la ahora royal sabía hablar en inglés, francés y un poco en alemán, se le exigió que dominara el holandés. Afortunadamente, no solo cumplió el objetivo, sino que también lo hizo en tiempo récord.
Todo lo que tuvo que hacer Máxima de los Países Bajos para convertirse en la esposa de Guillermo Alejandro I
El idioma fue apenas el punto de partida para Máxima de los Países Bajos y su adecuación a la cultura neerlandesa. La royal de 52 años también debió interiorizarse en la historia del país y del reino y estudiar todo lo referido a su derecho constitucional.
Asimismo, debió aprender a la perfección lo vinculado al protocolo y se le encargó una difícil tarea: que se ganara la aprobación y el cariño del pueblo neerlandés.
El propio carácter que tiene por naturaleza le fue de gran ayuda, pero esto no fue lo único. La esposa de Guillermo Alejandro I empezó a moverse por todo el territorio primero para aprender conociendo y segundo para tratarse con los habitantes siempre sin caer en la demagogia.
Por último, uno de los puntos más duros para ella se dio en el marco de la mismísima boda. Además de tener que aceptar una ceremonia según la religión calvinista, Máxima de los Países Bajos no pudo hacer nada ante el rechazo de la monarquía neerlandesa a la presencia de su padre por los vínculos que tuvo este con la última dictadura argentina.