La increíble decoración de la casa de Kate Winslet en la playa
Kate Winslet adora las casas en la playa, es por ello que vive hace años en un pequeño pueblo del condado de Sussex. Un sitio agreste, con dunas y grandes arenales salvajes, pero muy exclusivo, ya que aquí también tiene una propiedad el mismísimo Keith Richards, uno de los pilares más importantes de la banda "The Rolling Stones".
-
Te puede interesar
Esta bodega argentina fue elegida la mejor del país: por quién y por qué
La casa de playa de Kate Winslet
La actriz decidió instalarse cerca de West Wittering, uno de los destinos costeros por excelencia de Reino Unido, buscando la paz que necesita para llevar una vida tranquila y familiar alejada de la gran ciudad. En 2015. Kate compró en esta playa una casa estilo cottage, aunque la vivienda data del siglo XVII.
La propiedad tiene seis dormitorios y se encuentra en una parcela de tierra de aproximadamente tres acres, que incluye un amplio jardín y acceso directo a la playa de West Wittering.
-
Te puede interesar
Cami Homs y un look cómodo que podes imitar: confortable y chic
La casa de playa es conocida por su diseño moderno y elegante, con amplias ventanas que ofrecen impresionantes vistas al mar desde muchas de las habitaciones. También cuenta con una amplia sala de estar con techos altos y una gran chimenea de piedra, así como una cocina moderna y bien equipada.
Kate Winslet compró la propiedad en 2011 y ha pasado tiempo renovando y decorando la casa a su gusto. La actriz ha hablado en varias ocasiones sobre su amor por esta casa y como la disfrutan mucho sus tres hijos (Bear, Mia y Joe) y la actual pareja de la intérprete, Edward Abel Smith, que es sobrino del millonario empresario y propietario de Virgin, Richard Branson.
En resumen, la casa de playa de Kate es una propiedad impresionante y una muestra del buen gusto y el estilo de la actriz.
La decisión
La protagonista de Titanic, que este 2023 celebra sus 25 años desde que se estrenó, propuso filmar la película "La decisión", una de sus últimas películas, a tan solo unos metros de su casa, así podría ir andando al set de rodaje. La conexión del equipo en esta producción, que abanderó Roger Michell, director de Notting Hill, fue tan importante que una parte se tatuó un mirlo (blackbird) al acabar la película.