Esta era la raza preferida de perros de la reina Isabel II
Que la reina Isabel II era fanática de los animales es algo público, pero lo que muchos no saben es que tenía una gran pasión por los perros corgis, algo que heredó de sus padres. Incluso, desde Buckingham revelaron en varias oportunidades que sufría profundamente sus pérdidas por lo que evaluó en su momento no volver a tener mascotas.
Jorge VI e Isabel Bowes Lyon tenían una gran cantidad de corgis y decidieron regalarle a su hija, la entonces princesa Isabel, el primero en su estirpe la cual se llamó Susan. A partir de ese momento la monarca, hasta su muerte, tuvo más de 30 perros y a muchos de ellos los llevó en varios de sus eventos reales.
Se trata puntualmente del corgi galés de Pembroke, nativo de Gran Bretaña, que se desempeñó durante siglos como perro pastor. Se cree que desciende del perro de los visigodos que introdujeron los vikingos en Gales hacia el siglo IX, pero hay otras fuentes que indican que fue traída a Gales por los tejedores flamencos en el siglo XII.
Independientemente de cuál fuera el origen de la raza, el corgi galés se desarrolló en Pembrokeshire y se le utilizó para guiar al ganado. Al mismo tiempo nació el corgi galés de Cardigan, ligeramente más grande y de cola larga, y a pesar de sus semejanzas se los considera dos razas completamente distintas aunque estén emparentadas.
¿Cómo son los corgis que tenía la reina Isabel II?
El Pembroke se caracteriza por ser de talla pequeña, fuerte, cola corta, de constitución robusta, alerta y activo, que da la impresión de fortaleza y vigor en un cuerpo pequeño. Su cabeza es muy parecida a la de un zorro, no solo por la estética sino por su expresión alerta e inteligente.
Es muy común que se les corte la cola casi por completo para que quede como rabo, pero algunos países lo prohibieron como Suecia, ya que lo consideran una mutilación sin función zootécnica. En cuanto a su pelo es corto y lacio con manchas blancas que son combinadas con colores como rojo, azabache, beige o negro y fuego.
El corgi galés de Pembroke era el perro preferido de la reina Isabel II por ser sumamente cariñoso, activo, trabajos y con una gran personalidad. Siempre fueron una de las mejores compañías de la monarca, motivo por el que dormían con ella en su alcoba y tenían su comida en la puerta para estar siempre cerca de ella.
Verla con ellos se convirtió en algo usual y uno de los que se hizo famoso fue Monty, quien apareció en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. También la acompañaron en viajes en avión y juega activamente con ellos, al punto que en 1991 tuvo que ver al médico porque uno de ellos la mordió durante una pelea entre 8 perros.
La reina Isabel II eligió siempre nombres de personas o lugares representativos del Reino Unido como Fergus, en honor a Fergus Bowes-Lyon, tío de la soberana y hermano de la difunta reina madre. El hombre luchó en la Primera Guerra Mundial y falleció en la batalla de Loos cuando tenía tan solo 26 años.
Otro de los nombres que se conocieron es el de Muick, nombre de uno de los lagos preferidos de la reina Isabel II que se encuentra en el castillo de Balmoral, en Escocia. "Es impensable que la reina no tenga corgis; es como si la torre de Londres no tuviera cuervos", expresaron desde The Sun.