Qué alimentos no puede comer el rey Carlos III y por qué
Según The Independent, el rey Carlos III lleva años saltándose el almuerzo, y solo se permite una dieta a base de desayuno y cena. Parece ser que una de sus alimentos favoritos consiste en un sencillo huevo pasado por agua, aunque hacerlo a su gusto es una tarea poco sencilla.
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Una dieta real a base de huevo pasado por agua
Al igual que el resto de los mortales, los reyes también comen y sus platos no son siempre suculentos como en los grandes banquetes. La dieta de los monarcas suele ser bastante controlada y esta alineada a un estricto asesoramiento médico. El rey Carlos III no es la excepción, por lo que forma parte del grupo de royals que se cuida durante sus comidas diarias.
El nuevo soberano hace años que omite el almuerzo y solo se permite dos comidas al día: un desayuno y una cena donde ambos deben ser ligeros, como dicta la moda del ayuno intermitente.
Sus jornadas suelen comenzar con un sencillo huevo pasado por agua, aunque, según las malas lenguas del Palacio, Carlos no es un comensal muy sencillo que digamos. El alimento en cuestión debe cocerse a fuego lento siguiendo las rígidas instrucciones del monarca y durante un máximo de tres minutos.
El periodista de la BBC, Jeremy Paxman, contó hace unos años que el personal de cocina llegó a servir hasta siete huevos en la mesa de desayuno del rey para asegurarse de que, al menos, uno de ellos esté al gusto de su majestad.
¿Cuáles son los alimentos prohibidos del rey Carlos III?
En una entrevista realizada en el año 2021, el rey Carlos confesó que para reducir la huella de carbono en el medio ambiente evitaba comer carne o pescado al menos dos veces por semana. Sin ir más lejos, respondiendo a las peticiones de los activistas animalistas, prohibió el foie gras en todas las residencias reales británicas.
Al igual que los demás miembros de la familia real, el rey Carlos III está sujeto a ciertas restricciones de alimentos en su dieta: no puede comer mariscos, especialmente durante los viajes de Estado.
Esta prohibición se debe a que, en el pasado, un miembro del clan familiar probó este "delicioso plato" y terminó con una tremenda intoxicación intestinal que trastocó todos los planes y resultó un hecho muy bochornoso de explicar a la prensa.
Dado que los compromisos oficiales llenan la agenda de todos los royals, la prohibición se hizo extensa "para siempre", incluyendo en la lista a los cócteles de gambas, langostas, ostras, mejillones y almejas. Parece ser que, a pesar de todas las advertencias, el rey Carlos es un gran amante de los mariscos y lo come a escondidas.

